Entrevista | Manuel Murillo Presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías
«La Semana Santa puede crecer, pero sin perder calidad»

A. J. González

Desde el punto de vista de la Semana Santa, ¿qué balance hace del año pasado, el primero al frente de la Agrupación?
Fue una Semana Santa muy difícil por la meteorología. Afortunadamente contamos con la colaboración de Andalmet, que nos informó del tiempo con mucha precisión, y eso nos permitió gestionar mejor la situación junto al vocal de Procesión, Rafael López, y las hermandades. Gracias a esa coordinación se salvaron el Domingo de Ramos, el Martes Santo y el Domingo de Resurrección. El resto estuvo marcado por retrasos y por la incertidumbre constante sobre si se podía salir o no, con las famosas medias horas.
¿Se va a gestionar igual este año?
Sí. Andalmet seguirá trabajando con las hermandades que han querido incorporarse y, además, hemos sumado a Geopasos, una empresa que permitirá identificar y ubicar los pasos en tiempo real. Habrá información para la organización y también para la app de los usuarios. Eso nos permitirá controlar mejor los retrasos y tener una comunicación más directa con los delegados de hermandad y de día.
¿Esa tecnología ayudará a evitar situaciones como las del Magno Vía Crucis?
Sí. En aquel caso había 35 hermandades, 11 de ellas de fuera de Córdoba, y muchas no conocían la ciudad. Ahora tendremos más información en el centro de mando y eso permitirá controlar mejor todo el recorrido, desde la salida de la primera hasta la recogida de la última.
¿Es una de las novedades de este año?
El año pasado ya había un sistema parecido, pero no nos dio la confianza suficiente ni la información que necesitábamos. Este año se ha mejorado y, además, contamos con señales propias y también con las del Ayuntamiento. Todo eso debe aportar más seguridad. Evidentemente, si surge una lluvia o cualquier imprevisto, el orden se altera, pero precisamente para eso sirve disponer de esa información.
«Ahora tendremos más información en tiempo real en el centro de mando y eso permitirá controlar mejor todo el recorrido, desde la salida de la primera hasta la recogida de la última»
La Agrupación ya tiene nuevos estatutos. ¿Qué cambian realmente?
Sobre todo, se actualizan muchos aspectos que estaban anticuados. Por ejemplo, todo lo relacionado con la información y la comunicación. Antes había procedimientos pensados para una época sin internet, con convocatorias por carta y plenos informativos previos a las asambleas. Todo eso se ha modernizado. Además, los estatutos introducen una mayor responsabilidad en distintos ámbitos. Se regula mejor el cumplimiento de horarios y también se establecen procedimientos para actuar ante problemas o comportamientos inadecuados. Se fija la intensidad del hecho y hay todo un proceso para una penalización o lo que proceda. La idea no es usar esas normas, sino tenerlas para que todos cumplan y no hagan falta. Porque una cosa es llegar diez o quince minutos tarde y otra muy distinta es hacerlo con hora y media de retraso, afectando a la Policía, a la organización y al conjunto de la jornada.
También se elimina el derecho de veto para la entrada de nuevas hermandades...
Correcto. Ahora, por el hecho de ser hermandad y estar reconocida por la autoridad eclesiástica, se entra directamente en la Agrupación. Lo contrario era un sistema arcaico. Otra cuestión distinta es entrar en la nómina de hermandades que hacen estación de penitencia en carrera oficial. Para eso sí hay normas más exigentes, de antigüedad, organización y estructura.
¿Eso supone ponerle límite a la expansión de la Semana Santa?
Más que poner límites, se trata de preservar un nivel y una calidad. Las hermandades que ya están han hecho un esfuerzo importante y no puede incorporarse cualquiera sin reunir unas condiciones mínimas: cortejo suficiente, años de vida, número de hermanos... También hay que potenciar a las que ya están. Si tú quieres que un grupo funcione y tenga calidad, tienes que poner normas. No puede entrar cualquiera sin más.

Manuel Murillo, en el Patio de los Naranjos. / A. J. GONZÁLEZ
¿Hay margen todavía para más hermandades en la Semana Santa?
Sí, todavía encajan. Hay días que pueden asumir perfectamente nuevas incorporaciones. Ahora mismo hay dos en vísperas. Una de ellas en Alcolea y otra en Figueroa. Son hermandades que están llamando a la puerta, y seguramente también llamará la Quinta Angustia. Presentación al Pueblo ya se ha incorporado, está en el Lunes Santo. Entra en carrera oficial por primera vez, que es la novedad más grande este año. O sea que sí, al final lo consiguieron y la veremos por primera vez.
¿Lo ve como positivo?
Yo pienso que sí. En los grupos, cuanto más gente, mejor, pero siempre con calidad. La cantidad es buena, pero si no hay calidad no aporta. Cuanto más seamos, más fuerza tenemos, más capacidad de imagen, de solicitud de cosas, más peso como colectivo.
¿Los cordobeses van a notar cambios en la calle con este nuevo marco?
Yo creo que sí. La idea es que las hermandades cumplan sus horarios desde que salen hasta que se recogen. No basta con entrar en carrera oficial y cumplir solo ahí. Hay cruces, incidencias y un dispositivo general que obliga a que cada hermandad asuma su responsabilidad. Eso se va a notar.
¿Ha habido consenso real, o han quedado cosas por limar?
Ha habido un consenso suficiente para sacar adelante los estatutos. De hecho, hacía falta el respaldo de dos tercios del censo total, no solo de los que acudieran a votar, y esa mayoría se superó con creces. Evidentemente, hubo votos a favor, votos en contra, abstenciones y también algún voto nulo, algo que, lejos de ser negativo, entra dentro de la normalidad y refleja que había distintas opiniones.
¿Y cómo está la relación con las hermandades?
Buena... Siempre habrá decisiones que alguien comparta menos, porque son 54 hermandades y cada una tiene su sensibilidad. Pero eso es normal. Lo importante es que haya comunicación. A veces una hermandad te dice que has hecho algo mal y, al estudiarlo, ves que puede tener razón. Otras veces explicas el contexto y se entiende mejor. Lo fundamental es que exista ese flujo de comunicación.
«Hay un movimiento juvenil muy fuerte, muy bien coordinado y que, además, va mucho más allá de lo puramente formativo; los grupos jóvenes están muy implicados en la obra social»
El año pasado hablaba de recorridos que todavía se estaban asentando, ¿sigue siendo así?
Sigue siendo así en algunos casos. El Miércoles Santo, por ejemplo, el año pasado se hizo una prueba que funcionó muy bien y por eso este año se repite igual. Ese día tiene muchos problemas porque la mayoría de las hermandades están en el centro y es como la pescadilla que se muerde la cola. Eso hay que resolverlo y tenerlo muy encajado.
También decía hace un año que la Semana Santa de Córdoba tenía que creerse más lo que es, ¿sigue pensando lo mismo?
Tenemos una gran Semana Santa, unas imágenes envidiables, y todavía no terminamos de creernos la totalidad de lo que hacemos. Hacemos unos pregones espectaculares, unos altares de culto increíbles, tenemos una gran imagen en la calle, una obra social muy importante y estamos muy vertebrados en la sociedad. Formamos parte de las Cruces, que salen por las hermandades, de la Feria. Somos colectivos que muchas veces no nos damos cuenta de la trascendencia que tienen nuestras gestiones. Y eso pasa, sobre todo, porque no nos creemos quienes somos o no lo valoramos lo suficiente, algo que también le pasa mucho al cordobés, en general.
¿Cuál ha sido el principal problema de este año?
Ha habido varios. El Domingo de Ramos ha sido uno de los más difíciles de encajar, porque existe una tendencia creciente a adelantar las salidas. Tiene lógica porque al día siguiente se trabaja y, además, eso permite disfrutar mejor de las recogidas. Esa tendencia se ha intentado ordenar. También ha habido movimientos en el Viernes Santo. Por ejemplo, el Santo Sepulcro adelanta su horario y entra y sale el primero. Cuando las hermandades de un día se ponen de acuerdo, la Agrupación no tiene que intervenir; solo actúa cuando se produce un colapso. Otro asunto complicado ha sido el de Agonía y Piedad, por la imposibilidad de seguir saliendo o llegando a la Catedral como venían haciendo. Eso se ha resuelto a última hora y ha generado bastante movimiento.
¿Hay espacio para una madrugada en Córdoba?
Yo creo que antes de que se desarrolle una madrugada, se completarán los días. Córdoba no tiene una tradición de madrugada como tal. Existe el caso de Buena Muerte, pero una madrugada no se puede crear por imposición ni por imitación de otras ciudades. Tiene que responder a una demanda social y cofrade real, y ahora mismo yo no la percibo.

El presidente de la Agrupación de Cofradías y Hermandades, Manuel Murillo. / A. J. GONZÁLEZ
¿Qué tal la relación con el nuevo obispo?
Muy buena. Es muy cercano, muy pastoral y está muy interesado por las hermandades. También está sorprendido por el volumen que tiene esta diócesis. Este tema está muy integrado en la sociedad andaluza y es normal que le sorprenda, porque hay muchísimas salidas procesionales y muchísimos actos de culto externo.
¿Habría que reducir el número de salidas extraordinarias?
No necesariamente, pero sí tener sentido común. Una salida extraordinaria por una efeméride menor no tiene mucho sentido. Otra cosa es celebrar aniversarios importantes, como un 50 o un 75, o acontecimientos realmente singulares. El problema es que ahora coinciden muchas efemérides porque muchas cofradías se fundaron después de la Guerra Civil y están cumpliendo aniversarios redondos.
¿Cómo está la juventud cofrade?
Espectacular. Hay un movimiento juvenil muy fuerte, muy bien coordinado y que además va mucho más allá de lo puramente formativo. Los grupos jóvenes están muy implicados en la obra social, visitando a mayores, acompañando a personas que viven solas y desarrollando una labor preciosa. Además, el relevo generacional no me preocupa. Hay muchísimas puertas de entrada: las bandas, las cuadrillas, los cortejos... Basta ver la cantidad de niños y jóvenes que salen en las procesiones. Hay una juventud muy ilusionada, formada y comprometida. Las hermandades les aportan mucho y también les enseñan responsabilidad.
A pocos días de la Semana Santa, ¿qué le preocupa más?
Ahora mismo está todo bajo control.
¿Qué le gustaría que se dijera de su etapa al frente de la Agrupación?
Me gustaría que se recordara por haber sacado adelante unos estatutos muy necesarios y por haber ayudado a ordenar mejor distintos actos y proyectos. También por impulsar la proyección internacional de la Semana Santa de Córdoba, no para atraer una masificación turística, sino para reforzar su sello de calidad como patrimonio de la ciudad. Y, sobre todo, me gustaría que avanzara el proyecto del centro de interpretación de la Semana Santa. Ya está arrancando en Santa Clara y tendrá una fase administrativa y otra más amplia. Es un proyecto de ciudad, porque Córdoba no tiene aún ese museo o centro de interpretación que merece.
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