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Investigación con Inteligencia Artificial

Un estudio de la Universidad de Córdoba revela que el potencial de energía solar en Andalucía aumentará hasta el año 2100

Un equipo de la UCO desarrolla un modelo basado en datos de temperatura que pronostica un crecimiento de las horas solares pico durante este siglo, clave para planificar la energía fotovoltaica

Placas solares.

Placas solares. / E. P.

Diario CÓRDOBA

Diario CÓRDOBA

Córdoba

La inteligencia artificial ya ayuda a mirar al futuro de la energía solar en Andalucía. Un equipo de la Universidad de Córdoba ha desarrollado un modelo capaz de pronosticar la energía solar disponible anualmente hasta el año 2100 a partir de una variable tan accesible como la temperatura, un avance que puede resultar muy útil para planificar la generación de energía limpia en las próximas décadas.

El trabajo ha sido realizado por los investigadores Javier Estévez, Juan Antonio Bellido y Amanda García, del grupo de Hidrología e Hidráulica Agrícola de la UCO. Según explica el catedrático Javier Estévez, el modelo permite estimar la radiación solar y, a partir de ella, calcular las llamadas horas solares pico, una medida estandarizada fundamental en el ámbito de la energía fotovoltaica, explica la UCO en una nota de prensa.

La hora solar pico equivale a 1.000 vatios por metro cuadrado durante una hora y sirve para conocer cuánta energía puede recibir un panel solar en un lugar y momento determinados. Tener previsiones de esta variable a medio y largo plazo facilita la toma de decisiones sobre instalaciones, rendimiento y planificación energética.

Usando una variable sencilla y fácil de medir y de la que tenemos grandes series de datos y pronósticos a futuro como es la temperatura estimamos la radiación solar y luego las horas solares pico”, señala Estévez.

Un modelo de aprendizaje automático para anticipar el potencial solar

Para desarrollar esta herramienta, el equipo evaluó cuatro modelos de aprendizaje automático y distintas configuraciones con variables derivadas de la temperatura, como la temperatura máxima y mínima diaria o el salto térmico. Tras comparar resultados, el modelo que ofreció mejor rendimiento fue el de perceptrón multicapa, en la configuración que incorporaba más variables.

A partir de ahí, los investigadores utilizaron proyecciones térmicas diarias futuras bajo distintos escenarios de cambio climático para estimar la radiación solar y proyectar las horas solares pico en toda Andalucía.

Los investigadores Juan Antonio Bellido y Javier Estévez.

Los investigadores Juan Antonio Bellido y Javier Estévez. / CÓRDOBA

El resultado deja una tendencia clara: en todos los escenarios futuros analizados aumentan las horas solares pico. En el escenario de emisiones más moderadas, los valores anuales pasan de 1.850 kWh/m² en el periodo 2024-2030 a 1.950 kWh/m² al año en 2100. En el escenario más desfavorable, con emisiones más altas, el crecimiento es todavía mayor y supera los 2.000 kWh/m² anuales.

Este comportamiento apunta, en general, a un aumento del potencial de energía solar en Andalucía durante este siglo, una perspectiva positiva para las energías renovables. No obstante, el estudio también detecta excepciones en algunas zonas costeras y en Sierra Nevada, donde la variable muestra una evolución descendente.

Más energía disponible, pero también más temperatura

El estudio subraya que el incremento de la radiación solar y de la energía disponible no puede analizarse de forma aislada, ya que también está vinculado al aumento de las temperaturas. Es decir, el mayor potencial fotovoltaico se enmarca en el contexto general del cambio climático, con todas las implicaciones ambientales que ello conlleva.

Para comprobar la solidez del modelo, el equipo validó sus resultados con datos reales de radiación solar ya disponibles. En concreto, utilizaron registros de 122 estaciones meteorológicas que habían medido esta variable entre los años 2000 y 2022. Esa comparación permitió verificar que el sistema funcionaba correctamente y que podía proyectar datos futuros con fiabilidad.

El investigador Juan Antonio Bellido destaca, además, que el modelo, además de servir como resultado científico, tiene una aplicación práctica inmediata. “El modelo está en acceso abierto y disponible para otros grupos de investigación y gestores y, aunque el esfuerzo de computación del desarrollo es importante, luego puede utilizarse en un ordenador convencional”, apunta.

Ese detalle resulta especialmente relevante, ya que el uso de una variable tan común y barata de medir como la temperatura facilita la adaptación del sistema a otros territorios con menos recursos técnicos o económicos.

Con este trabajo, la Universidad de Córdoba aporta una herramienta con valor científico y práctico para anticipar la evolución del rendimiento energético en distintas zonas y ayudar a seleccionar las mejores ubicaciones para generar energía limpia. Un avance que sitúa a la investigación cordobesa en una cuestión estratégica para el futuro: cómo aprovechar mejor el sol en una tierra donde la transición energética será cada vez más decisiva.

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