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Testimonio

Beatriz Cervantes, responsable de Calidad de Docriluc: "En Química, el 70% éramos mujeres, pero pocas están en la industria"

Una de las últimas incorporaciones a la empresa de frío industrial de Lucena comparte su experiencia laboral: "Con mi edad, eres más susceptible de formar una familia y encuentras más trabas"

Beatriz Fernández, responsable de Calidad de la empresa de Lucena Docriluc.

Beatriz Fernández, responsable de Calidad de la empresa de Lucena Docriluc. / CÓRDOBA

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

La industria de Córdoba se ha dado cuenta de la necesidad de incorporar el talento femenino a sus plantillas y hay empresas donde ellas son mayoría en los puestos directivos. Es el caso de Docriluc, dedicada al frío industrial, donde los hombres predominan en los puestos de operario y ellas en los ámbitos de decisión. Beatriz Cervantes se incorporó el año pasado como responsable de Calidad. Procedente de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), tiene 33 años y es graduada en Química e Ingeniería Alimentaria. "De todas las asignaturas que había en Bachillerato, la que más me gustaba era química y aunque no tenía muy claro a qué me dedicaría profesionalmente, cuando llegó la hora de decidir, me decanté por Química". Una vez dentro, se enfocó en el ámbito de la calidad.

En la carrera de Química, "el 70% de las estudiantes éramos mujeres, pero pocas están en el ámbito industrial, la mayoría se enfocan en la alimentación". Ella misma vino de ese sector, de la multinacional Mission Foods. "La industria ha estado tradicionalmente más orientada a hombres porque en las carreras técnicas había pocas mujeres". En su día a día, ha sido testigo de que eso está cambiando. "En las reuniones de planta de Docriluc hay más hombres, pero a nivel de dirección la mayoría somos mujeres". En su anterior empresa, ocurría igual. "Era una multinacional y defendía mucho la igualdad y te formaban ellos directamente".

La formación es clave y no solo la académica. "Cuando acabé la carrera, me fui a Irlanda para aprender inglés porque sabía que era un punto a mi favor para trabajar y a los seis meses encontré mi anterior empleo". En su opinión, en una empresa como la suya se valora "la experiencia, la cualificación y el compromiso con la empresa, porque dedican un tiempo a formarte y no quieren que te vayas a los tres meses".

Conciliación y trabas para el acceso al trabajo

"Yo busqué trabajo en la industria porque estaba instalada en Madrid con mi pareja, que es de Puente Genil, y decidimos trasladarnos aquí". Asegura que no ha percibido la brecha salarial porque "siempre he cobrado en función del puesto en el que ha trabajado", pero sí ha percibido que "con mi edad, eres más susceptible de formar una familia y encuentras más trabas, aunque no es generalizado". En su opinión, lo importante para abrirse camino laboralmente es "intentar siempre aprender lo máximo posible, no solo en tu departamento sino de otras personas e incluso de otras empresas, empaparte de todo lo que puedas y no dejar de formarte". También cree que hay mucha gente que "empieza en un trabajo, se acomoda y, aunque no le guste, no avanza por no salir de su zona de confort".

Reuniones cortas: "No nos vamos por las ramas"

Para Beatriz, las habilidades de hombres y mujeres son distintas. "Cuando hay un problema o varios, las mujeres suelen tener la capacidad de relacionarlos entre sí, los hombres son más analíticos y se enfocan en un solo problema", señala, "cuando trabajas en una empresa tan grande como esta, se necesita tener esa visión global". También se refleja en las reuniones, que son "relativamente cortas, no nos vamos por las ramas".

Recomienda a sus colegas de profesión apostar por la industria. "La gente está mucho más cualificada a nivel de método operativo en planta y eso hace que la empresa funcione mejor", apunta. En el ámbito agroalimentario, "el nivel académico era casi inexistente y trabajar con personas que no tienen esa formación es más complicado".

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