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Entrevista

Sandra Ruiz, titular del Montilla 1: «Los jueces nuevos somos personas con los pies muy en la tierra»

Nació en Mallorca (1996) por circunstancias familiares, pero ha vivido siempre en Cuevas Bajas (Málaga) con su familia

Sandra Ruiz, jueza titular de Montilla 1

Pilar Cobos

Pilar Cobos

Pilar Cobos

Montilla

-Los nuevos jueces en España son mayoritariamente mujeres jóvenes y sin juristas en la familia cercana. ¿Cumple este perfil?

-Mis padres no tienen nada que ver ni con el mundo jurídico ni de la Justicia en general. Ni siquiera tienen estudios superiores. Mi padre se ha dedicado toda la vida a la construcción y mi madre es ama de casa.

-¿Es un orgullo para sus padres decir «me ha salido la niña jueza»?

-A mí, la profesión me llena todos los días. Estoy aquí y estoy feliz. Entonces, si para mí, evidentemente, es un orgullo personal, mis padres, cuando recibieron la noticia de que tenía la plaza, estaban en una nube.

-¿Tiene hermanos?

-Sí, tengo una hermana más pequeña que estudió Derecho y oposita para la Inspección de Trabajo.

-¿De dónde le viene la vocación?

-Ha sido una cosa que ha venido fluyendo. Cuando estudiaba Bachillerato, siempre me han gustado mucho las letras y decidí hacer Derecho porque me resultaban atractivas las asignaturas de la carrera. Empecé Derecho diciendo, bueno, pues lo mismo Abogacía, y en tercero de carrera tuvimos un seminario donde venían profesionales, vinieron una juez, un fiscal y un notario a explicar la visión práctica de su día a día. Recuerdo que escuché a aquella juez y dije, yo quiero hacer esto. Me fascinó.

-¿Eligió servir en Montilla?

-Era mi primera opción, así que estoy muy contenta. Tengo a la familia muy cerca.

-¿Cuánto tiempo tardó en preparar la oposición?

-Justo cuatro años.

-¿Cómo recuerda esa etapa?

-En general, no me considero ejemplo de nada, porque cada persona es ella y sus circunstancias. No sé si cuando obtienes el fruto desdibujas y parece que no es tan malo como cuando lo estás viviendo, pero no la recuerdo tan absolutamente dramática. Es una oposición muy dura, que exige muchísima disciplina, que juega todo el rato con la incertidumbre de cuándo va a caer mi plaza... En esta opinión influyó también mucho mi preparador, que fue para mí un ángel de la guarda, Fernando de la Torre. Recuerdo que me dijo: quien quiera lechugas, que plante lechugas, que va a tener el fruto a los 30 ó 60 días. Esto es un cafetal y el primer grano de café saldrá a los cuatro o cinco años. Paciencia y para adelante. Yo siempre he sido también una persona mentalmente bastante lineal y la actitud hace mucho. Y el apoyo moral y económico de mis padres fue mucho.

Estudió Derecho en Málaga y obtuvo la plaza de juez en 2022. Ha servido en Sevilla, en Sanlúcar la Mayor y en Dos Hermanas (ambos también en Sevilla) y su primer destino como jueza titular, desde enero de 2026, es Montilla 1.

-¿Tuvo que renunciar a mucho? Todo el mundo va a la playa el domingo y parece que el opositor no puede hacerlo.

-Si soy sincera, un 15 de julio meterte en Instagram y ver las stories de la gente a las cinco de la tarde en la playa, y yo estudiándome una ejecución hipotecaria, no era lo más agradable. Pero yo sabía que me quedaban dos horas de estudio esa tarde y luego me iba a hacer deporte o a dar un paseo. Eran cosas muy simples, durante la oposición tampoco ibas a hacer grandes viajes.

-La estadística del Poder Judicial apunta a un porcentaje elevado de jueces nuevos que proceden de familias sin juristas o cuyos progenitores no tienen estudios superiores. ¿Esto puede contribuir a que se sientan más próximos a la realidad social?

-Cien por cien. Somos conscientes de cuál es la realidad social. Lo digo yo, pero lo podría decir cualquiera de mis compañeros. Somos personas con los pies muy en la tierra, muy normales y corrientes.

La jueza Sandra Ruiz, titular de la plaza 1 de la sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Montilla. | CÓRDOBA

La jueza Sandra Ruiz, titular de la plaza 1 de la sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Montilla. / CÓRDOBA

-Las mujeres son una amplia mayoría entre los jueces nuevos. ¿A qué podría deberse?

-Es verdad que en las últimas promociones somos mayoría. ¿A qué se debe? No lo sé, pero me hace mucha ilusión.

-Usted es la jueza más joven de Córdoba. ¿Ha temido en algún momento que la juventud pueda desautorizarle?

-En alguna ocasión, sí me ha dado la sensación. La autoridad también se va ganando con la experiencia. Quizás estamos más acostumbrados a un perfil de un hombre más mayor, pero tener esa idea denota estar muy lejos de la realidad de los juzgados, porque en la mayoría el perfil es este. Estoy yo aquí, pero podría estar cualquier otra compañera.

-¿Qué jurisdicción prefiere para ejercer en el futuro?

-Me encantaba Penal, pero una vez que llego a la práctica, Civil. Me da la sensación de que el Civil es más purista. Sentarte, estudiar el caso, tener tiempo para poner una sentencia. Y el Penal va mucho en el día a día. Por ejemplo, ahora estamos de guardia y te puede entrar cualquier cosa, desde un robo a una violencia de género. Te mueves más con esa adrenalina y yo siempre he sido una persona más tranquila en ese aspecto. Eso me llama mucho de Civil, más allá de la propia materia.

-¿Cómo observa la llegada de los tribuales de Instancia?

-Como somos un partido judicial pequeñito, el cambio no se ve tan llamativo, pero en los partidos judiciales más grandes ha llegado como un elefante a una cacharrería. Si me preguntan mi opinión personal, creo que despersonaliza mucho la función, nos aísla más a la figura del juez, hace de la Administración de Justicia más Administración que Justicia. No somos una empresa privada, nosotros prestamos un servicio público.

-Tradicionalmente, se habla de la falta de medios en los juzgados de la provincia, pero en Montilla están en obras.

-Estamos de obras, sí, y quedan meses. Aquí estamos faltos de medios personales. De hecho, tenemos una mesa vacía, de una funcionaria que se dio de baja el verano pasado. Otros funcionarios van sacando lo urgente, pero está muy lejos de estar al día. Y siempre los medios técnicos se pueden mejorar. Las nuevas tecnologías aquí fallan y mucho.

-En los últimos años se observa una mayor exposición mediática de los jueces, ¿hoy se está más bajo la lupa?

-Creo que todos los jueces huimos de ser jueces estrella. No nos gusta. No estamos familiarizados. También forma parte de la propia evolución social. A mí me gusta que la Justicia esté cerca de la ciudadanía, pero de ahí a ser un juez mediático o a salir en toda la prensa... Estamos más expuestos que antes, probablemente sí.

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