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Entrevista

Ladis, fotoperiodista: "El Cordobés es un ser de otra galaxia, si hubiera sido cocinero o futbolista, también hubiera sido el mejor del mundo"

Ladislao Rodríguez Ladis es una de esas figuras más emblemáticas del fotoperiodismo cordobés, con su cámara ha sido testigo privilegiado de la historia reciente de la ciudad y del mundo de los toros. A sus 78 años, se recupera de un ictus sin perder un ápice de su vitalidad

Ladis, fotógrafo

Manuel Murillo

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Ladislao Rodríguez Ladis es una de esas figuras más emblemáticas del fotoperiodismo cordobés, con su cámara ha sido testigo privilegiado de la historia reciente de la ciudad y del mundo de los toros. A sus 78 años, se recupera de un ictus sin perder un ápice de su vitalidad.

-Hace ocho meses que sufrió un ictus. ¿Cómo se encuentra?

-Tengo días en los que estoy más fuerte y otros menos. Yo soy un tío muy activo y estar así a veces me baja la moral porque necesito actividad y ver que no puedo, me quema la sangre. Me dio muy fuerte y podía haber muerto, pero sigo aquí. No podía comer ni hablar, no veía ni oía, todo eso ya lo he recuperado y sigo luchando mañana y tarde en el fisio para recuperar la movilidad. Lo que sí quiero decir es que estoy muy agradecido porque me están tratando de maravilla, la sanidad pública tendrá sus defectos, pero hay profesionales vocacionales que son fantásticos.

-¿Se ha sentido arropado en este momento?

-Me he quedado sorprendido con la gratitud de la gente. Yo he ayudado a muchas personas, y eso no se olvida. Me he sentido muy arropado, no solo por mi mujer que está pendiente de mí 24 horas, me han llamado los toreros de Córdoba, políticos, el rector... muchísimas personas. Yo he estado toda la vida en la calle, hay que ser bueno con los demás porque llega un momento de bajón y te sientes apoyado. Todos somos vulnerables, por eso no hay que ser malvado con nadie, hay que tender la mano y ayudar al que lo necesite porque al final tiene su recompensa aunque no lo hagas por eso.

"El fotógrafo profesional ve la foto antes de hacerla, el resto, cuanto la tiene en la mano"

-Su vida ha estado siempre ligada a la fotografía, ¿cuál fue su primera cámara?

-Cuando yo tenía diez años, mi padre me dio una Kodak Retina y me dijo: «Haz fotos de lo que quieras». Yo empecé a hacer fotos por la calle, de todo lo que veía y luego, en el laboratorio, me enseñaba en la ampliadora lo que estaba bien y lo que estaba mal. Ya medio envenenado, me publicó mi primera foto, el 7 de marzo de 1960, yo tenía trece años y era una foto de una carroza de la romería de abril, de la peña de los Catorce Pollitos. La hice en La Victoria, la sacó con el nombre de Ladis, sin hijo todavía porque aún no sabía si yo iba a continuar. Luego, en agosto del 62, hice otra foto de unos extranjeros, ya empezaba a verse turismo en Córdoba, estaban comprando higos chumbos en un puesto al lado de la Mezquita. Mi padre la consideró buena y la puso en portada en la Hoja del Lunes, donde era redactor gráfico.

-¿Qué lección de fotografía le enseñó su padre?

-Que nunca maltratara a nadie con una foto, que fuera elegante y honrado, yo jamás he sacado a nadie con la lengua afuera, ni con los ojos raros. Si he tenido que quitar a alguien de un grupo, lo he quitado, pero nunca he maltratado a una persona con mis fotos.

-¿Cuál es la foto más antigua que tiene en el archivo Ladis?

-Mi padre empezó a publicar en el 46, pero cuando estudió perito mercantil en Sevilla, tenía un compañero aficionado a la fotografía que tenía una cámara. De vez en cuando, salían a hacer fotos. En esa época, tener una cámara era un lujo, no como hoy, que todo el mundo tiene un teléfono con cámara de fotos, aunque la mayoría de las veces no se use bien... Sus fotos más antiguas son de Sevilla, del treinta y tantos, de cuando estudiaba.

-¿Recuerda su primer reportaje periodístico importante?

-Recuerdo uno que para mí supuso mucho, lo hice el día que cayó el autobús al río, en el que murieron once personas. Tenía dieciséis años. Ese fue mi primer gran reportaje, el 26 de abril del 64. Se vendió en exclusiva a la agencia Efe.

-Usted empezó con la fotografía analógica y acabó con una cámara digital, ¿con qué se queda?

-Lo analógico es la creación, porque depende de ti, mientras que la fotografía digital depende de la cámara. Ya seas mejor o peor, la cámara va por delante de ti, te dice lo que está bien y lo que está mal, y tienes que ser muy burro para no hacerlo bien. La gran mayoría de los fotógrafos actuales no saben trabajar el blanco y negro porque no han conocido el laboratorio, empezaron cuando la fotografía química ya había desaparecido. Ahora la cámara digital y el teléfono hablan por ti. Ya no puedes ser creador como antes. Puedes ser visionario, eso sí: ver una foto donde los demás no la ven porque el profesional ve la foto antes de hacerla; el resto, cuando la tiene en la mano. No quiero decir que los antiguos seamos mejores, pero hemos tenido una experiencia que ellos no tienen, la de crear. Un ejemplo rápido. Durante muchos años, cuando llegaba el Día de los Inocentes en Diario CÓRDOBA, yo hacía siempre una inocentada, un montaje, sin Photoshop, todo a base de pegar, montar y reproducir. Una vez, en el año 75, saqué una foto de una grúa quitando el caballo de Las Tendillas y se formó un revuelo en Córdoba, la gente se lo creyó y hubo quien escribió al periódico diciendo que parecía mentira que CÓRDOBA hiciera esas barbaridades.

-Las primeras fake news, jajaja.

-También metí el elefante de Bárbara Rey en la Mezquita, tirando una columna, un teléfono en una columna de la Mezquita, un cocodrilo en la orilla del río… muchas cosas. Se trataba de poner la imaginación al servicio de la idea. Luego el periódico perdió esa tradición.

-¿Y cómo empezó su relación con la fotografía taurina?

-A raíz de la alternativa de El Cordobés, en el 63. Mi padre me puso arriba, porque yo no podía estar en el callejón, y allí hice cuatro fotos. Me encantaba el ambiente taurino. En mi casa hemos sido muy taurinos, mi madre nos llevaba a los toros a los cuatro hijos desde pequeños. Con la fotografía pude conocer la fiesta más a fondo, los nervios, lo que se mueve por dentro. Desde entonces, no puedo ir a los toros sin la cámara, no sé si por deformación profesional o por vicio, pero lo necesito.

"Siempre llevo una cámara encima y eso me ha permitido hacer fotos impresionantes"

Córdoba. Ladis, Fotógrafo cordobes Ladislao Rodriguez

El fotógrafo Ladislao Rodríguez 'Ladis'. / Manuel Murillo

-¿Es verdad que colecciona arena de las plazas de toros?

-Tengo de cuatrocientas plazas de Hispanoamérica, de España, de Portugal y de Francia. La mayoría las he cogido yo mismo. Empecé en la confirmación de la alternativa de Finito en México, en noviembre del 93, cuando estuve en aquella plaza dije: «Esto me lo tengo que llevar a mi casa». La segunda vez que estuve en México, cogí de Texcoco, de Aguascalientes... De Andalucía, tengo de todas. Yo me he ido un Domingo de Ramos y he vuelto un Viernes Santo por la noche recorriendo plazas, todas tienen algo especial.

-¿Siempre lleva una cámara encima cuando sale a la calle?

-Yo he vivido siempre abrazado a una cámara. Y eso me ha permitido hacer fotos impresionantes como la del incendio de la iglesia de la Magdalena. Ese día iba en la moto y me adelantaron dos coches de bomberos. Me fui detrás y allí estaba. Mi último gran reportaje también surgió por eso. Fue en octubre del 2014, cincuenta años después de que el autobús se cayera al río, hice también yo solo el reportaje del autobús ardiendo en el Vial. Menos mal que se salvó la gente. Iba en el coche con mi mujer, vi el humo y dije: «Ahí pasa algo». Si no llevo la cámara, no tendría las fotos. Yo nací y me moriré siendo fotoperiodista, igual que el médico muere médico, yo me moriré, ojalá, haciendo una foto. Yo disfruto, una cosa es trabajar por necesidad y otra trabajar en lo que te gusta. A mí la agencia Efe me ofreció irme a Madrid y lo rechacé. Y El Correo de Andalucía me ofreció irme a Sevilla de jefe de gráfico y también dije que no. Yo no me he ido de mi Córdoba nunca.

-¿Qué significa Córdoba para usted?

-Yo soy cordobés, andaluz y español. En ese orden. Córdoba para mí es todo. Es una manera de ser. Yo tengo que estar en Córdoba, vivir en Córdoba, hablar con la gente de Córdoba y sentir Córdoba.

"Yo empezaré a preocuparme por el futuro de los toros cuando desaparezcan los Sanfermines y la Feria de Sevilla"

-Volviendo a los toros, ¿cómo ve el futuro de la fiesta?

-Yo empezaré a preocuparme por el futuro de los toros cuando desaparezcan los Sanfermines y la Feria de Sevilla. Los Sanfermines viven de los toros, y la Feria de Sevilla tiene fama universal. Eso no va a desaparecer. Siempre tiene que haber una figura que tire del carro y siguen saliendo toreros. Ahora mismo está Roca Rey. Pero aquí, en Córdoba, hay un muchacho que puede ser el gran torero de Córdoba del siglo XXI, que es Manuel Quintana.

-¿Es usted más de Roca Rey o de Morante, que ha vuelto otra vez?

-Yo soy del torero que torea bien. El que me dice algo, ese me gusta. No soy fanático de ninguno.

-¿El Cordobés será el último califa?

-Es posible. Para ser califa hay que mandar. Y hoy un torero que mande es muy complicado, porque hay mucha competencia. Pero El Cordobés es un ser de otra galaxia, se hizo un sitio y se puso el primero. Y te digo una cosa: si hubiera sido cocinero, hubiera sido el mejor del mundo y si hubiera sido futbolista, también. Tiene una ambición enorme, un buen torero tiene que tener ambición y mucha entrega.

-Debe tener muchas anécdotas con él. ¿Se acuerda de alguna?

-Sí, una vez me impresionó que salimos del Círculo de la Amistad y había un hombre vendiendo cupones. El Cordobés le preguntó cuántos le quedaban y se los compró todos y después de pagárselos, se los metió en el bolsillo y le dijo: «Que tenga usted suerte». Ese gesto no lo olvidaré, es un hombre generoso, que te ve por la calle, te pega un abrazo y parece que te conoce de toda la vida. Es diferente.

Córdoba. Ladis, Fotógrafo cordobes Ladislao Rodriguez

El fotógrafo Ladislao Rodríguez Ladis, durante la entrevista. / Manuel Murillo

-¿Alguna vez pensó en torear?

-Yo toreé un día: el día de mi boda, el 11 del 11 del 2011. Pero ser torero, no, para eso hay que tener una pasta especial que yo no tengo. Yo soy amante de la fiesta y defensor de la fiesta, pero hasta ahí no llego.

-¿Qué le diría a los antitaurinos?

-Que a mí no me gusta el baloncesto, me aburre soberanamente, pero no quiero que lo quiten. Pues déjeme usted que yo vea los toros. Detrás de los toros hay mucha gente trabajando, mucho dinero en marcha y muchas dehesas que se mantienen.

-A lo largo de su carrera ha conocido a muchas personalidades, ¿quién le ha marcado más?

-Gracias a mi profesión he tratado a reyes, artistas y figuras de todos los campos y me han marcado tres personas. La primera, El Cordobés, por la personalidad que tiene dentro y fuera de la plaza. Otra persona que me impresionó mucho fue Severo Ochoa. Estuve con él aquí en Córdoba unos días y me sorprendió su sencillez. Para mí, la grandeza de una persona está en la sencillez. Y otra persona que me llamó mucho la atención fue doña Mercedes, la madre del rey.

-Ha trabajado en el Ayuntamiento, en la Diputación y en la Junta, ¿a qué políticos recuerda con más cariño?

-A Pedro Rodríguez Cantero, a Rafael Ortega y a Luis Hidalgo. Con ellos me sentí identificado por su manera de ser y de trabajar.

-¿Hay algún acontecimiento que le hubiera gustado fotografiar y no pudo ser?

-La boda de oro de mis padres. Pero mi padre falleció y no se pudo hacer. Otra cosa importante a la que no pude ir fue la alternativa de Lagartijo, porque coincidió con la boda de Chiquilín. Pero desde que se inauguró la plaza, el 9 de mayo del 65, no he faltado a un festejo.

"El optimismo ha sido mi fiel compañero toda la vida. El día que tenga depresión, soy portada"

-¿Qué le ha dado la fotografía?

-Mi manera de ser. Gracias a la fotografía he sido el tío más feliz del mundo. He tenido siempre la ayuda de los compañeros de la prensa y el aplauso de la gente porque yo no he sido canalla. Y siempre he sido una persona optimista. El optimismo ha sido mi fiel compañero toda la vida. El día que tenga depresión, soy portada. Con lo que me ha pasado estoy muy sensible, pero no me falta el sentido del humor.

-¿Cuál es el legado de la firma Ladis?

-Un archivo histórico de ochenta años y una colección de 200 cámaras que he ido reuniendo no por afán coleccionista sino por cariño. La cámara para mí son mis pies y mis manos. Mi padre llegó a tener veintisiete. El problema es el archivo digital. El negativo es eterno, pero lo digital no sabemos cuánto durará porque no ha pasado tiempo suficiente.

-¿Qué proyectos tiene ahora entre manos para este 2026?

-Este año se celebran 200 años de la invención de la fotografía y 80 de la firma Ladis. Además de la exposición dedicada a El Cordobés, los fotógrafos de la Real Academia estamos preparando una exposición antológica con fotos de nuestra trayectoria.

-¿Le hace ilusión revisar su archivo?

-Muchísima, me encuentro cosas que no recordaba. El archivo de mi padre es inmenso y no lo he descubierto entero. Lo último que apareció fue la creación de la Puerta de Sevilla, que no existía. Era una entrada al barrio y a Cruz Conde se le ocurrió hacer una puerta, mi padre tiene hasta a los albañiles haciéndola.

-¿Cuál es su foto favorita?

-Una del Cristo de los Faroles, con una sombra larguísima por delante. Esa foto estuvo muchos años enmarcada en mi casa. Me dieron por ella una medalla y un premio económico en 1980.

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