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Curiosidades de Córdoba

La iglesia neoclásica que corona Córdoba y sorprende a los viajeros desde hace siglos

Poco conocido, con una espectacular cúpula y un diseño poco habitual, este templo es uno de los tesoros más peculiares del patrimonio religioso cordobés

Vista aérea del casco histórico de Córdoba, con la cúpula de la iglesia al fondo.

Vista aérea del casco histórico de Córdoba, con la cúpula de la iglesia al fondo. / MANUEL MURILLO

Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

Las iglesias son uno de los grandes atractivos de Córdoba. Desde hace siglos, los viajeros han destacado la cantidad de templos católicos existentes en la ciudad, un patrimonio religioso entre las que destacan las iglesias fernandinas, puestas en valor hoy en día más que nunca. Sin embargo, más allá de esos recintos religiosos más antiguos, hay una iglesia que impresiona desde el siglo XVIII a los visitantes. Y no es para menos: es una joya neoclásica.

A diferencia de los románticos, los viajeros ilustrados buscaban educar y rescatar información con fines más utilitarios. No se dejaban llevar tanto por el exotismo de la herencia multicultural como por otras obras más recientes que representaban el progreso. Entre estos figuraba Leandro Fernández de Moratín. Fue precisamente él, en el siglo XVIII, quien, explorando la ciudad, se topó con este templo y no dudó en destacarlo entre los monumentos cordobeses: «De lo moderno merece verse la Iglesia de Santa Victoria, con una buena portada corintia» (citado en La imagen geográfica de Córdoba en la literatura viajera de los siglos XVIII y XIX, de Antonio López Oliveros).

El origen

La iglesia de Santa Victoria, situada en la calle homónima, muy cerca de la Plaza de la Compañía y en uno de los puntos más elevados del casco histórico, fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII y forma parte del Colegio de Santa Victoria. Su emplazamiento convierte su cúpula en uno de los perfiles más reconocibles del paisaje urbano, visible desde distintos puntos de la ciudad.

Imagen del templo.

Fachada de la iglesia de Santa Victoria. / CÓRDOBA

El edificio responde a los cánones del neoclasicismo y está considerado el ejemplo más destacado de esta corriente en Córdoba. Las trazas iniciales fueron obra del arquitecto francés Luis Gilbert en 1759, continuadas por su compatriota Baltasar Dreveton, figura clave en su desarrollo. La complejidad técnica del proyecto obligó incluso a intervenir a Ventura Rodríguez, uno de los grandes arquitectos españoles del momento, para solucionar un grave problema derivado del hundimiento parcial de la cúpula.

Una gran cúpula

La fachada constituye toda una declaración de principios estéticos. Se presenta como un templo clásico con seis grandes columnas sobre las que se alza un frontón triangular. En el centro se puede ver el escudo del obispo Francisco Pacheco, quien impulsó la construcción del templo. La portada, ligeramente curva para adaptarse a la forma circular del interior, funciona como un pórtico imponente que ya te prepara para lo que te espera dentro.

Chencho Martinez Cordoba inauguración centro Fundación Escolapias Montal. Iglesia del Colegio Santa Victoria

Interior de la iglesia de Santa Victoria, en una imagen de archivo. / Chencho Martínez

Al abrir la puerta, la sorpresa crece. La iglesia tiene planta circular, algo poco común en Córdoba, y está rodeada por ocho pares de columnas que parecen abrazar el espacio, sosteniendo el tambor de la cúpula. Desde ahí, la mirada se eleva hasta la gran cúpula semiesférica que cubre casi todo el templo.

Una iglesia sorprendente

El retablo mayor, realizado en 1780 por Alonso Gómez de Sandoval, es un espectáculo de madera dorada. En el centro, se encuentra la imagen de Santa Victoria, mártir y patrona que da nombre al templo y al colegio, rodeada por ángeles que parecen flotar, también obra del mismo artista. Las paredes están decoradas con impresionantes pinturas de Francisco Agustín Grande, que plasmó escenas como el Martirio de los santos Acisclo y Victoria o la Visitación. Cada cuadro parece contar su propia historia, y al caminar por el templo uno no puede evitar quedarse mirando cada detalle.

Pero lo que más sorprende, y que provoca gran curiosidad, es el efecto acústico de la iglesia. Si hablas en voz muy baja desde un extremo del edificio, alguien al otro lado puede escucharte perfectamente, como si los muros contaran tus secretos. Es un detalle que sigue maravillando a los visitantes.

En una ciudad donde la Mezquita-Catedral de Córdoba acapara todas las miradas y los templos medievales parecen llevarse el mayor protagonismo, la iglesia de Santa Victoria ofrece una mirada distinta, con un estilo poco común en la capital. No es de las iglesias más visitadas, pero su encanto ha logrado que, de cuando en cuando, los expertos y los viajeros la incluyan entre las maravillas de la ciudad.

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