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Consecuencias del accidente

De la baja laboral a la vuelta al tren: la CIAF publica una encuesta sobre el impacto psicológico del accidente de Adamuz

El cuestionario, disponible desde el domingo, analiza el impacto laboral y psicológico de la tragedia, preguntando sobre bajas laborales, asistencia psicológica y evolución de los síntomas

Familiares de desaparecidos en el accidente ferroviario de Adamuz, en las inmediaciones del centro cívico Poniente Sur.

Familiares de desaparecidos en el accidente ferroviario de Adamuz, en las inmediaciones del centro cívico Poniente Sur. / Chencho Martínez

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, así como las personas que participaron en el rescate, la ayuda y la atención a los heridos, pueden desde este domingo completar una encuesta sobre su estado psicológico tras el siniestro y su situación actual. El cuestionario, elaborado por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y disponible online, pretende conocer las consecuencias del accidente en distintos planos y su impacto en el tiempo.

La encuesta, publicada este domingo, arranca identificando la relación del participante con la tragedia. Entre las opciones figuran, por ejemplo, viajero de Iryo herido o no herido, viajero de Alvia herido, familiar de una víctima, personal de Iryo, Renfe o Adif implicado, o vecinos de Adamuz, entre otros perfiles.

Impacto laboral y psicológico

A partir de ahí, el formulario mide el impacto laboral y psicológico y cómo ha sido —o no— la atención posterior. Combina preguntas cerradas, escalas de intensidad y un apartado final abierto para aportar información adicional.

En primer lugar, aborda la situación laboral tras el suceso: si la persona ha necesitado baja y en qué condiciones. No solo pregunta si se ha estado de baja y si ya se ha vuelto al trabajo, sino que incluye opciones que contemplan posibles presiones para reincorporarse antes de lo adecuado, ya sea “por parte de mi empresa” o “por parte de una Mutua Colaboradora con la Seguridad Social”.

Una grúa pesada trabaja en la retirada de la máquina y los vagones del tren de Iryo accidentado en Adamuz.

Una grúa pesada trabaja en la retirada de la máquina y los vagones del tren de Iryo accidentado en Adamuz. / Associated Press

El segundo bloque se centra en la asistencia psicológica: si se ofreció, con qué rapidez (“desde el principio (1-3 días)”, “lo suficientemente pronto (1-3 semanas)” o “tarde (>3 semanas)”) y cuál fue su origen. En este punto aparecen respuestas como apoyo “ofrecido por Renfe”, “ofrecido por Iryo” o “por el sistema público de salud”, además de “familiares o amigos” u “otra entidad”. También se pregunta por el tipo de apoyo recibido (desde “atención telefónica” o “presencial” hasta “sesiones terapéuticas” o “medicación”, incluida la “combinación de medicación y terapia”) y qué hizo la persona con esa oferta: si la aceptó, la rechazó o “buscó apoyo por mi cuenta”.

A continuación, el cuestionario evalúa la evolución de los síntomas desde el accidente: si “han empeorado”, si “han mejorado mucho” o si hay “subidas y bajadas” (con dos matices: “aún no me encuentro bien” o “pero ya me encuentro bien”). Además, incluye una escala del 1 al 5 para cuantificar “cuánta mejoría” se percibe desde el inicio del tratamiento psicológico.

Miembros de la Cruz Roja atiende a familiares de víctimas en el siniestro ferroviario de Adamuz.

Miembros de la Cruz Roja atiende a familiares de víctimas en el siniestro ferroviario de Adamuz. / Clara Carrasco

Otro apartado pregunta por la formación previa para afrontar situaciones traumáticas (si no la hubo, si fue insuficiente o si fue adecuada) y, después, ofrece un listado de reacciones frecuentes tras un trauma para marcar varias opciones. Entre ellas figuran “recuerdos desagradables”, “pesadillas recurrentes”, “mayor irritabilidad”, “taquicardias o dificultad para respirar”, “dificultades para conciliar el sueño”, “distanciamiento de personas” o “sensación de inseguridad al viajar”, además de “hipervigilancia o sobresalto ante ruidos”.

Por último, la encuesta incorpora una escala para valorar, “durante la última semana”, la intensidad de distintas situaciones (del 1 “nada” al 5 “muchísimo”) y pregunta si la persona ha vuelto a viajar en tren, con tres escenarios: “sí, y me he sentido cómodo”, “sí, pero no me he sentido cómodo” o “no”. El cierre queda abierto a que el participante añada “cualquier información adicional” que considere relevante.

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