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Patrimonio histórico

El convento Regina de Córdoba: una joya histórica que desvela sus tesoros ocultos durante la restauración

Las obras impulsadas por el Ayuntamiento de Córdoba para dar a este espacio del barrio de San Pedro un uso cultural muestran una imagen desconocida del artesonado mudéjar y de las pinturas murales

Regina desvela tesoros ocultos

A. J. González

Isabel Leña

Isabel Leña

Los tesoros que estaban ocultos en el convento Regina empiezan a aflorar. Las obras que el Ayuntamiento de Córdoba, a través de la Gerencia Municipal de Urbanismo, lleva a cabo en el convento situado en el barrio de San Pedro están dando sus frutos y ofrecen una imagen hasta ahora desconocida de esta joya histórica. Los trabajos de rehabilitación que transformarán la iglesia y el antiguo convento para su uso como espacio cultural están recuperando elementos singulares como el artesonado mudéjar o las pinturas murales, de los que ya se puede vislumbrar su antiguo esplendor pese a que la intervención aún no ha terminado.

El artesonado mudéjar

Uno de los elementos más llamativos del convento Regina es el artesonado mudéjar de su iglesia, una joya que se encontraba bastante deteriorada y de la que se va a recuperar su policromía. El artesonado muestra ahora un color diferente al que presentaba a simple vista antes de la actuación. Uno de los hallazgos de esta intervención es el tono azulado de la madera. La jefa de obra de esta restauración, Teresa Torres, explica que se ha intervenido en un tercio del artesonado, que aún hay que restaurar. Ahora mismo se está estudiando qué partes están sanas y cuáles hay que sustituir.

A.J.González Córdoba Obras de restauración del convento Regina

Artesonado mudéjar del convento Regina, del que se está recuperando su policromía original. / AJ González / COR

Como ya explicaba antes de que empezasen las obras la arquitecta de la Gerencia de Urbanismo Rosa Lara, que junto a Rafael Castejón es la autora del proyecto, se trata de "una de las armaduras policromadas más bonitas que se conservan en Córdoba» y ahora está mucho más cerca de recobrar su primitivo esplendor.

Según fuentes de Urbanismo, en el artesonado mudéjar ya se han llevado a cabo tareas de limpieza y se ha realizado un reconocimiento de su estructura que ha permitido tener una idea más precisa de su estado de conservación. Además, los trabajos han dejado patente la existencia de "daños significativos" en algunas partes. Con esta nueva información se podrán definir actuaciones posteriores. El artesonado ha sido sometido también a pruebas de limpieza, se han restaurado policromías y se han llevado a cabo ensayos de los acabados finales para comprobar la idoneidad de los tratamientos antes de aplicarlos de manera generalizada.

Las pinturas murales

Otro gran atractivo del convento Regina son sus pinturas murales, aparecidas durante unas catas efectuadas hace años en la iglesia. La jefa de obra de la restauración explica que las pinturas se encuentran en el paramento este, encima y dentro de una hornacina y en la parte superior de una puerta. De momento, han aflorado el 90% de la totalidad pero se va a investigar en zonas en las que pueden aparecer más. Estas pinturas representan columnas con capiteles.

A.J.González Córdoba Obras de restauración del convento Regina

Al fondo, las pinturas murales en las que se está trabajando en el convento Regina. / AJ González / COR

Durante esta intervención se ha iniciado la restauración de estas pinturas, a las que se les ha realizado una limpieza superficial y de las que se han eliminado depósitos y sales solubles, se han consolidado y se ha fijado la capa pictórica. El objetivo de esta actuación es frenar el deterioro de este elemento singular y estabilizar los restos decorativos. La intervención realizada incluye también pruebas de acabados finales para verificar su compatibilidad con los materiales originales y la reversibilidad de los tratamientos. Paralelamente se trabaja en el coro y el sotocoro, que, según indica la restauradora, "se están limpiando", y en el pavimento, que "se ha hormigonado".

Trabajos arqueológicos

La rehabilitación del convento ha necesitado trabajos arqueológicos y excavaciones manuales en el interior del templo. Otro espacio singular, la cripta descubierta durante los trabajos realizados hace una década, se ha sometido a labores de limpieza y eliminación de sales y se han reconstruido elementos de su bóveda. En un futuro, se podrá bajar a esta cripta, en la que habrá una inscripción dedicada a los fundadores del convento.

Otra de las actuaciones ha sido la de preparar los pavimentos interiores para su futuro uso con tareas de excavación, compactación, y colocación de geotextiles, de sistemas drenantes y de las primeras capas de solera.

Otras tareas

A todo esto se suman las demoliciones selectivas y la retirada de elementos añadidos; el saneado y picado de los muros de carga, de los que se han eliminado revestimientos superpuestos que estaban en mal estado o que eran incompatibles con los soportes históricos; y labores de consolidación. En definitiva, y según fuentes de Urbanismo, las obras están permitiendo conocer mejor el estado material del edificio, estabilizar "elementos patrimoniales de gran valor" y definir los criterios de restauración de las siguientes fases.

Jardín arqueológico

Las actuaciones previstas incluyen la restauración de la celosía con pilastras de capiteles jónicos de madera y de estilo renacentista que separa el coro alto de la iglesia; la iluminación de los elementos singulares; la reconstrucción de la escalera de caracol que conduce hasta el coro, que aún no ha empezado; y la puesta en valor del coro y sotocoro, cuyo pavimento cerámico será restaurado.

En un futuro, Regina contará con un jardín arqueológico en uno de sus patios, en el que se verán los restos de basas, fustes y capiteles del claustro que se conservan. Además, el antiguo compás de entrada por la calle Encarnación Agustina será recuperado. El proyecto incluye también la recuperación de carpinterías y la eliminación de un tabique que separa el sotocoro de la nave principal y de las vigas de las paredes. El arreglo de la fachada sur y la restauración de la portada gótica del acceso norte forman parte también del proyecto.

Plazos de las obras

Aunque en un principio el periodo de ejecución del proyecto que se lleva a cabo era de once meses, que empezaron a contar en marzo del año pasado, la complejidad de intervenir en este Bien de Interés Cultural (BIC) y distintas vicisitudes han hecho que las tareas se alarguen más tiempo del previsto y que continúen en los próximos meses, para lo que la empresa que lleva a cabo la actuación ha solicitado una ampliación de plazo. Las previsiones municipales son que la obra llegue a su fin antes de que acabe el año. El propio alcalde, José María Bellido, en redes sociales ha asegurado que su objetivo es el convento que esté "abierto" y "visitable" antes de final del mandato.

La intervención proyectada hace más de una década se centra principalmente en la iglesia mientras que el convento forma parte de una segunda fase, que se llevará a cabo más adelante. Aunque era un proyecto incluido en el Plan Turístico de Grandes Ciudades de 2014, y pese a que se realizaron algunos trabajos, distintos contratiempos impidieron su ejecución, que tampoco se produjo en 2018, cuando ya había incluso empresa elegida para iniciar la rehabilitación. Construcciones Glesa SA es la empresa encargada de esta fase de la restauración, presupuestada hace un año en más de 1,1 millones.

Segunda fase

Para una segunda fase quedan los accesos, la parte este y el convento propiamente dicho, del que se recuperará la fuente ornamental y sus azulejos. La idea es construir aseos, una escalera y un ascensor y habilitar dependencias para uso administrativo y vecinal. Una vez restaurado, será un espacio con un uso similar al de Orive, donde se harán conferencias, exposiciones y actividades culturales de todo tipo. 

Convento, casa de vecinos y bodega

Luis Venegas y Mencía de los Ríos decidieron fundar este convento de monjas dominicas a finales del siglo XV. Medio siglo después se construyó la iglesia, que se incendió a mitad del siglo XVII. A principios del siglo XIX, catorce monjas murieron de fiebre amarilla y las supervivientes decidieron marcharse. Con la desamortización, el convento cerró pero su iglesia permaneció abierta hasta su venta. Tras ello fue casa de vecinos y la iglesia se utilizó como fábrica de telas, de moneda falsa y de cera; almacén de tocino y saladero de jamones; teatro de aficionados; cuartel; y bodega.

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