Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

30 años del Tribunal del Jurado

Eduardo Baena, exmagistrado del Supremo: «Mi primer jurado era un cartero que se quedó un peluche»

El magistrado relata su experiencia con el Tribunal del Jurado en Córdoba, destacando la complejidad de los casos y la colaboración institucional, especialmente en el mediático juicio de Bretón

Eduardo Baena.  | A. J. GONZÁLEZ

Eduardo Baena. | A. J. GONZÁLEZ

Pilar Cobos

Pilar Cobos

Córdoba

¿Qué experiencia dejan los 30 años del Tribunal del Jurado en Córdoba?

Valorar los 30 años resulta complicado para mí, porque al poco tiempo de instaurarse el jurado perdí la jurisdicción Penal y me fui a la Civil. Prácticamente, creo que celebré dos o tres jurados. Sí tengo la experiencia en el plano organizativo del jurado más mediático que ha tenido la ciudad, y más desagradable, el del señor Bretón. Ya que el magistrado presidente, Pedro Vela, tenía el tema jurídico, le dije que el tema organizativo corría de mi cuenta. Nos coordinamos la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Junta de Andalucía y medios de comunicación. Se habilitó una sala de prensa, que no hubiese personas en los pasillos mientras se celebraba el juicio, que no se mezclasen unos con otros, que los jurados llegasen de manera anónima y luego se los llevaran. Salimos todos bastante contentos, porque todas las instituciones colaboramos. La oficina de la Presidencia (de la Audiencia) llevaba los temas organizativos de jurados. Desde el punto de vista de la experiencia propia, tuve un gran respeto a los miembros del jurado, se les veía interés.

¿Se pueden introducir mejoras?

Si hago alguna crítica del jurado en sí es que tenía que haber sido para delitos muy concretos y muy claros. Incluir la malversación de caudales públicos en un jurado popular, es que es muy difícil de explicar.

¿Recuerda sus jurados?

El primero que tuve era una malversación de fondos públicos, pero que suena a risa. Un cartero que se había quedado con un paquete y el paquete llevaba un muñeco de peluche. Yo no sé lo que le costó al Estado el muñeco. No sé cómo quedó. Luego tuve un asesinato, que como tantas cosas era desagradable.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents