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Conflicto internacional

Las agencias de viajes de Córdoba alertan de un turismo “paralizado” ante una subida de precios “inminente” por la guerra contra Irán

El miedo a visitar países cercanos al conflicto y la escalada de precios del combustible sumen al sector en una "calma tensa"

Imagen de archivo de una agencia de viajes de Córdoba.

Imagen de archivo de una agencia de viajes de Córdoba. / Manuel Murillo

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Los efectos de la guerra en Oriente Próximo, desencadenada tras los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la posterior respuesta de Teherán, empiezan a notarse en el sector turístico, aunque por ahora el impacto en Córdoba es limitado y desigual. Las agencias de viajes confirman las primeras cancelaciones y un aumento de las consultas de clientes que se replantean destinos para el verano, mientras el sector permanece “paralizado” a la espera de una subida de precios que consideran “inminente” y que "se hará notar".

El turismo es uno de los ámbitos más sensibles a este tipo de crisis: no solo por el posible encarecimiento del combustible —con impacto directo en el precio final del billete—, sino por el cierre o las restricciones del espacio aéreo en varios países de la región, lo que obliga a modificar rutas, alargar trayectos y complica conexiones internacionales. A ello se suma que desde 2022 permanecen condicionadas las rutas por el cierre del espacio aéreo en la zona de Rusia y Ucrania, un mapa que ya venía tensionado antes de la escalada actual.

Impacto contenido en Semana Santa

Por el momento, la campaña de Semana Santa no acusa un golpe fuerte. Esperanza Naranjo, de Espallia Viajes, explica que estas fechas se sostienen sobre todo con circuitos organizados por España o escapadas cortas por Europa, por lo que el efecto de la geopolítica es menor, aunque reconoce que la venta hacia algunos destinos como Grecia o Turquía “se ha parado un poco”.

El presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de Córdoba, Antonio Caño, sí advierte de un escenario que puede cambiar en cuestión de días. Habla de una subida de precios “inminente” y “difícil de estimar” todavía, y apunta a que el contexto podría recordar más al de la Guerra de Irak (2003) que al de Ucrania (2022), por su impacto en energía y en rutas aéreas.

Caño lamenta además que “llueve sobre mojado” para el sector local, tras semanas complicadas por el tren de borrascas y el corte ferroviario derivado de la tragedia de Adamuz, y recuerda que Semana Santa era un periodo clave para remontar. “Cruceros, compañías, grandes cadenas hoteleras… Hay una calma tensa y está todo paralizado”, resume.

En tarifas, Naranjo señala que de momento no se aprecia un incremento generalizado, aunque recuerda que “no es que estuvieran baratas antes”. Y advierte de un punto que preocupa a muchas agencias: “hasta 21 días antes de la salida, los precios pueden cambiar”, incluso con el viaje ya reservado. “Cruzamos los dedos para que no pase nada”, resume.

Ana García, de Original Travel, matiza que en Semana Santa el golpe puede ser menor cuando se trabaja con cupos cerrados: “lo que nosotros ofrecemos son aviones fletados con precios cerrados y negociados”, aunque reconoce que quien busque un viaje más personalizado “sí lo va a notar”.

Dudas para verano

Donde el sector ve más riesgo es en la campaña de verano, tanto por precios como por destinos. Naranjo explica que el mapa turístico se está “reconfigurando” y que rutas en auge como el sureste asiático (Tailandia o Vietnam) pueden verse afectadas por dos motivos: el temor del viajero a volar hacia áreas percibidas como cercanas al conflicto y el encarecimiento derivado de rutas más largas o más complejas. A ello se añade que muchos trayectos se apoyan en grandes hubs del Golfo como escala, y esa zona ha entrado en el foco por cierres, restricciones y episodios de tensión.

Tailandia y los países del entorno están sufriendo un frenazo. La gente cada vez prioriza más lo cercano”, coincide García. Ambas agencias cuentan que ya han atendido clientes con dudas sobre si seguir adelante: “la gente prefiere esperar”, resume García, mientras Naranjo confirma que ya ha sufrido algunas cancelaciones.

En Nautalia Viajes, Montse Jiménez describe una situación parecida: “una familia tenía un viaje a Jordania que canceló el mismo día que saltó el conflicto”. Aunque cree que Semana Santa se sostiene porque “la gente no sale mucho de Andalucía”, mira con cautela a los próximos meses. Para la segunda mitad del año, explica, “tenemos varios viajes a Egipto” que por ahora no se han cancelado, pero reconoce que “está todo el mundo a la expectativa” y el ritmo de reservas es menor. “Dicen que esto no va para largo, pero nunca se sabe”, añade.

Caño insiste en que los clientes están evitando países de Oriente Próximo y también rutas que impliquen sobrevolar zonas sensibles, aunque señala que “las compañías están modificando rutas”. Y, pese a que lamenta que “se está paralizando el viaje vacacional” mientras se aclara el escenario, apunta a un primer cambio de tendencia: empieza a crecer la demanda hacia el Caribe y Latinoamérica, destinos percibidos como más “seguros” desde el punto de vista del viajero.

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