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Reportaje

El rastro de Averroes: la huella del filósofo que enseñó a pensar a Europa sigue presente en Córdoba

La ciudad ha perpetuado el nombre del sabio cordobés en calles, centros educativos y premios, como una forma de reconocer su impacto en la historia y la cultura

Monumento a Averroes en la calle Cairuán, en Córdoba.

Monumento a Averroes en la calle Cairuán, en Córdoba. / A. J. González

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba

Hay figuras que pertenecen a los libros y otras cuya historia sigue flotando en las ciudades. Averroes, nacido en Córdoba en 1126, tiene un poco de ambas. Jurista, médico e intérprete de la obra de Aristóteles, fue desterrado por el fanatismo y falleció en Marrakech en 1198, aunque su eco regresó a Córdoba a su muerte con el traslado de sus restos y su rastro sigue lantente en el paisaje urbano.

El legado de Averroes no se limita a la filosofía o la medicina. Una de sus principales aportaciones fue fomentar la lectura de Aristóteles. Para ello elaboró una serie de resúmenes y comentarios y llevó a Europa a debatir sobre el poder de la razón y los límites de la interpretación religiosa. Por eso se considera que de algún modo enseñó a pensar a Europa en clave más racional.

Una de las ideas claves de su pensamiento se resume en que “la verdad no puede contradecir a la verdad”. Él defendía que la demostración racional no puede entrar en conflicto con la revelación, porque ambas proceden de una sola verdad. No era relativista ni separaba fe y razón sino que los veía como dos caminos hacia una misma verdad.

El coro Averroes ha alcanzado un gran pretigio.

El coro Averroes de la Universidad de Córdoba, en una actuación. / CÓRDOBA

Pero Averroes también fue un gran jurista y un médico de gran prestigio, autor de un manual de anatomía, fisiología, patología, síntomas, fármacos y alimentos, higiene y terapéutica que llevó a Europa el conocimiento médico andalusí.

Sin embargo, en 1194, fue desterrado por la presión de la censura integrista, que veía sus postulados como una amenaza. Sus obras fueron quemadas y tuvo que irse a Lucena y después a Marruecos, donde murió.

El rastro de Averroes en Córdoba

La ciudad conserva hoy en día la memoria del sabio andalusí en muchos rincones. En la calle Cairuán, junto a la muralla, se levanta el monumento a Averroes, una escultura de Pablo Yusti Conejo (1967), en la que se ve al filósofo con un libro en la rodilla, como símbolo universal de conocimiento. En una ciudad donde los nombres de las calles escriben también la historia, la Judería reserva una calle a Averroes, una vía que enlaza Cardenal Salazar y la calle Judíos, otro guiño a la multiculturalidad.

La huella del sabio se extiende a ámbitos como la educación. Córdoba tiene un instituto y un colegio de Educación Primaria con su nombre, el IES y el CEIP Averroes, ligando su saber al que se imparte en las aulas de hoy en día.

También está presente en la esfera cultural y turística. Así, encontramos el hotel Averroes, en Campo Madre de Dios, y el Círculo Cultural Averroes, una entidad creada por la Asociación Profesional de Informadores Técnicos Sanitarios, que eligió el nombre del médico ilustre para denominar no solo a la asociación promotora de la cultura, sino a sus famosos Premios Averroes de Oro Ciudad de Córdoba, que llevan más de medio siglo reconociendo trayectorias de excelencia en ámbitos como la medicina, las artes o los valores humanos.

Por último, el Coro Averroes de la Universidad de Córdoba, estrecha el lazo entre el filósofo y la cultura a través de la música con una formación que nació con la intención de crear un espacio para el encuentro y la participación de la comunidad universitaria interesada en desarrollar su potencial artístico.

Este 2026, Córdoba celebra el Año Averroes coincidiendo con el 900 aniversario de su nacimiento, motivo por el cual diferentes instituciones han organizado un amplio calendario de actividades que ayudarán a conocer en profundidad quién fue y cuál fue su legado.

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