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Parque Científico Tecnológico de Córdoba

Manuel Torralbo, rector de la Universidad de Córdoba: "Se puede fortalecer más la cooperación"

La UCO es uno de los principales impulsores del Parque Científico Tecnológico de Córdoba, que en opinión de Torralbo «cumple su función social y económica» y que «conecta universidad y empresa de manera real»

Manuel Torralbo hace hincapié en que quiere seguir trabajando de manera coordinada, como hicieron con la Bioincubadora Córdoba Biotech.

Manuel Torralbo hace hincapié en que quiere seguir trabajando de manera coordinada, como hicieron con la Bioincubadora Córdoba Biotech. / CÓRDOBA

Córdoba

-El Parque Científico Tecnológico de Córdoba cumple 25 años. Como padres de la criatura, ¿está orgulloso de en lo que se ha convertido?

Sí, lo estoy. El crecimiento no siempre ha sido tan rápido como nos hubiera gustado, pero hoy podemos hablar de un proyecto maduro y con identidad propia. Rabanales 21 nació con una idea clara: que el conocimiento generado en la Universidad no se quedara en el ámbito académico, sino que se tradujera en innovación, empresa y empleo cualificado. En estos años se han consolidado empresas de base tecnológica que han encontrado aquí un espacio adecuado para crecer y colaborar. Y contamos con un elemento especialmente importante: la Bioincubadora Córdoba Biotech, impulsada junto a Imdeec e Imibic, que permite que egresados con una idea sólida puedan emprender en mejores condiciones. El orgullo no es solo tener un parque, sino comprobar que cumple su función social y económica y que conecta universidad y empresa de manera real.

-Rabanales 21 (hoy renombrado como Parque Científico Tecnológico de Córdoba) nació para fomentar la innovación en el sector agroalimentario pero hoy son diversos los sectores presentes en el parque. ¿Teme que el agroalimentario termine desplazado por otros sectores?

No. El agroalimentario no ha perdido peso; ha evolucionado. Ha crecido y ha mejorado tecnológicamente gracias, en parte, a la colaboración con grupos de investigación de la Universidad. La Universidad de Córdoba lidera el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3, que es una estructura estratégica de investigación y transferencia en este ámbito. Ese liderazgo científico es una garantía de que el agro seguirá siendo uno de los ejes estructurales del parque. Lo que ha cambiado es la forma de entender el sector. Hoy el agroalimentario está profundamente conectado con la biotecnología, la digitalización, la automatización o la inteligencia artificial. Ya no es un sector aislado, sino un ecosistema tecnológico complejo. Por tanto, que el parque incorpore nuevos sectores no significa que el agro pierda peso, sino que se rodea de capacidades que lo hacen más competitivo. Si conseguimos que esa diversidad sume y genere sinergias, el agroalimentario saldrá reforzado.

-Como decía, el parque nació para fomentar la innovación y el desarrollo tecnológico del sector agroalimentario. ¿Cómo se ha traducido eso en estos 25 años de trabajo?

Se ha traducido en una evolución clara desde la innovación en procesos hasta la incorporación de tecnología de frontera. Hoy estamos dando un paso muy relevante con la Cátedra Internacional ENIA de Inteligencia Artificial y Agricultura, financiada con más de 2,2 millones de euros dentro de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. Esta cátedra aplica técnicas avanzadas de IA a retos concretos del sector agroalimentario: predicción de rendimientos, optimización del uso del agua, mejora de procesos industriales o sistemas inteligentes de apoyo a la toma de decisiones. Eso significa incorporar inteligencia artificial al corazón del sistema productivo agroalimentario. Y ese conocimiento, si tiene continuidad empresarial, encuentra en Rabanales 21 el espacio natural para convertirse en actividad económica. Antes de esta fase, tuvimos un ejemplo muy relevante con Innolivar, un proyecto de Compra Pública Innovadora con más de 13 millones de euros que permitió desarrollar prototipos tecnológicos para el sector del olivar. Algunos ya están en el mercado y varias de las empresas implicadas están instaladas en el parque. Es decir, primero demostramos que podíamos innovar en maquinaria y procesos; ahora estamos avanzando en digitalización e inteligencia artificial. Esa es la evolución natural del modelo.

-Además de fomentar la innovación, el parque también persigue la generación de sinergias. ¿Está satisfecho con las sinergias generadas entre la UCO y el tejido empresarial del Parque?

Sí, porque las sinergias son continuas y existe una colaboración fluida entre las empresas instaladas en el parque y el personal docente e investigador de la UCO. Esa relación, además, es más valiosa cuando se convierte en algo cotidiano: cuando hay confianza, canales claros y objetivos compartidos. Como buque insignia podemos destacar la colaboración que hemos tenido para que empresas del sector de la biotecnología se instalaran en el edificio Córdoba Biotech. Pero las sinergias no se limitan a un edificio o a un sector: se reflejan también en contratos universidad-empresa, en proyectos de investigación aplicada, en participación en jornadas y encuentros, y en la incorporación de talento joven a empresas innovadoras. Mi valoración es positiva, y a la vez realista: siempre se puede fortalecer aún más la cooperación, y para eso es importante facilitar procesos, agilizar conexiones, identificar necesidades empresariales y alinearlas con capacidades científicas de la Universidad. El parque ayuda a que esa conexión sea más directa y, por tanto, más eficaz.

El rector de la UCO destaca la colaboración entre las empresas instaladas en el parque y el personal docente e investigador de la Universidad cordobesa.

El rector de la UCO destaca la colaboración entre las empresas instaladas en el parque y el personal docente e investigador de la Universidad cordobesa. / CÓRDOBA

-¿Qué valor cree que tiene para el parque participar en los Andalusian Science and Tech Parks? ¿Qué beneficios se han obtenido de esta colaboración o se esperan obtener, porque aún no ha cumplido su primer año?

Tiene un valor estratégico evidente: escala, visibilidad y cooperación. En Andalucía, los parques tecnológicos han demostrado que son instrumentos útiles para modernizar la economía. La red andaluza, con varios enclaves, acumula miles de empresas y decenas de miles de empleos, y eso sitúa a la comunidad en una posición competitiva para atraer proyectos y talento. Para un parque como el de Córdoba, integrarse en esa lógica de red significa, primero, compartir buenas prácticas y herramientas. Segundo, poder colaborar en proyectos que requieren más masa crítica. Y tercero, presentarse hacia fuera con una marca y una narrativa más fuerte. Es pronto para medir resultados cuantitativos, pero el beneficio esperable es claro: más conexiones, más oportunidades de innovación abierta, más capacidad de captar iniciativas y, sobre todo, una mejor inserción de Córdoba en el mapa regional de innovación.

-El parque ha pasado varias etapas complicadas en las que su continuidad, incluso, estuvo en tela de juicio. ¿Se han disipado por fin las sombras financieras? ¿Puede ser sostenible sin convertirse en una iniciativa pública?

Es verdad que el parque vivió momentos delicados. Nació en una etapa de expansión económica y, como muchos proyectos de aquel tiempo, sufrió el impacto de la crisis. Aquello obligó a replantear ritmos, prioridades y modelo de gestión. No fue sencillo. Hoy la situación es muy distinta. El parque es un proyecto más maduro, con una base empresarial más amplia y con actividad económica real. Hay empresas consolidadas, sectores diversificados y una mayor estabilidad que hace una década. Eso aporta tranquilidad. Ahora bien, tampoco conviene caer en triunfalismos. Un parque tecnológico no se sostiene solo. Necesita una estrategia clara y un acompañamiento institucional constante. Su viabilidad no pasa por convertirse en una iniciativa puramente pública, pero sí por mantener un equilibrio inteligente entre iniciativa privada y respaldo institucional. Si queremos que el parque se consolide definitivamente como un polo tecnológico de referencia, debe formar parte activa de la estrategia regional de innovación. Y eso implica que todas las administraciones, incluida la Junta de Andalucía, lo consideren un proyecto estratégico dentro del mapa andaluz de parques tecnológicos. El objetivo es claro: que el parque no vuelva a depender de coyunturas económicas como ocurrió en el pasado. Para eso hacen falta empresas fuertes, proyectos tractores y condiciones competitivas -también en aspectos como energía e infraestructuras- que permitan atraer inversión con estabilidad.

-La demanda de espacios ha crecido e incluso se plantea aumentar las parcelas con los terrenos que tiene el Ayuntamiento. ¿Está llegando el parque a su límite?

El aumento de la demanda es una buena noticia porque demuestra dinamismo y confianza empresarial. En estos momentos el parque mantiene capacidad de desarrollo, pero lógicamente debemos planificar con visión estratégica el crecimiento futuro. Si la tendencia continúa, será necesario estudiar posibles ampliaciones que permitan responder a nuevas oportunidades sin perder el orden y la coherencia del proyecto.

-No cabe duda que la futura Base Logística del Ejército de Tierra ha tenido un efecto positivo para el parque. La Universidad también tiene una larga relación con el Ejército. ¿Qué papel puede jugar la UCO en el desarrollo de la industria de defensa?

La Base Logística tiene un efecto tractor y es lógico que genere interés empresarial. La UCO puede contribuir desde un enfoque muy claro: conocimiento, tecnología y formación. No hablamos solo de ‘defensa’ en términos genéricos, hablamos de logística, mantenimiento, digitalización, ciberseguridad, inteligencia artificial, ingeniería de procesos, análisis de datos o materiales. Ese es el terreno natural de una universidad. La aportación de la UCO puede ser doble: por un lado, formar perfiles que el nuevo ecosistema va a necesitar; por otro, impulsar investigación aplicada y transferencia hacia empresas que trabajen en esas tecnologías. Y siempre con un criterio de responsabilidad institucional: rigor, cumplimiento y orientación al interés general.

-¿Qué papel juega la UCO en Biotech, la incubadora de empresas de base tecnológica?

La UCO, motor de la economía del conocimiento en la provincia, trabajó de forma coordinada con Imdeec y el Imibic para que la Bioincubadora Córdoba Biotech, se equipara con laboratorios y despachos que se ofrecen para que los emprendedores inicien nuevas ideas de negocio minimizando la inversión inicial y evitando el riesgo que supone crear una empresa biotecnológica es una gran oportunidad facilitadora de la creación de empresas, algunas de las cuales han salido y saldrán de los resultados obtenidos por investigadores de esta universidad y del Imibic.

-El parque es también una oportunidad de generar oportunidades de empleo para el estudiantado de la UCO. ¿Cómo están impulsando esa incorporación?

La Oficina de Transferencia del Conocimiento (OTC) tiene como uno de sus objetivos prioritarios presentar a los egresados de la UCO el camino para crear Empresas de Base del Conocimiento (EBC). Anualmente organiza cursos, en su web tiene toda la información que necesitan para crear una EBC, además de la información de las EBC creadas por personal de la UCO que les puede servir como referentes y en una de las modalidades del plan propio de transferencia, Galileo, se destinan recursos económicos para aquellos emprendedores que decidan dar el paso y crearla.

-La inteligencia artificial ha llegado para revolucionar el desarrollo tecnológico. ¿Está preparado el parque para ayudar a sus empresas a incorporar la IA?

La inteligencia artificial ya no es una tecnología emergente, es una herramienta estratégica para competir. La Universidad de Córdoba cuenta con grupos de investigación reconocidos internacionalmente en análisis de datos e inteligencia artificial, y esa capacidad científica puede trasladarse al tejido empresarial mediante contratos universidad-empresa y proyectos conjuntos. En este sentido, la Cátedra ENIA es especialmente relevante porque no se limita al ámbito académico, sino que trabaja con aplicaciones concretas en agricultura y agroindustria. Además, organizamos jornadas, formación especializada y acciones de transferencia que permiten a las empresas comprender cómo integrar estas herramientas en sus procesos. El parque, por tanto, no parte de cero: dispone de conocimiento, talento y estructuras para acompañar esa transformación.

-¿Cuáles son sus objetivos para Rabanales 21 de cara al futuro próximo?

El objetivo es claro: consolidar lo que hemos construido y dar un paso más. Queremos seguir trabajando de manera coordinada, como hicimos con la Bioincubadora Córdoba Biotech, que es un buen ejemplo de lo que se puede lograr cuando instituciones y universidad reman en la misma dirección. De cara al futuro, es fundamental seguir captando fondos europeos y recursos públicos que nos permitan ampliar infraestructuras y facilitar que más egresados puedan crear Empresas de Base del Conocimiento en condiciones adecuadas. Si queremos que el talento se quede en Córdoba, tenemos que ofrecerle espacios, acompañamiento y oportunidades reales. Rabanales 21 debe seguir creciendo, pero hacerlo con coherencia, con ambición y con una visión clara de desarrollo tecnológico para la provincia.

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