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Parque Científico Tecnológico de Córdoba

El impacto del Parque Tecnológico en Córdoba

El desarrollo urbanístico, su aportación a la red empresarial o las sinergias con la universidad son solo algunos aspectos en los que el parque ayuda a forjar la ‘nueva Córdoba

Una excavadora mueve terrenos durante la urbanización del Parque Tecnológico, en 2007.

Una excavadora mueve terrenos durante la urbanización del Parque Tecnológico, en 2007. / CÓRDOBA

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Juan M. Niza

Juan M. Niza

Córdoba

Por supuesto que el proyecto de Parque Tecnológico de Córdoba tiene sobrados estudios sobre su desarrollo e impacto. No podría ser de otra forma ni habría sido posible convertir en una realidad aquella iniciativa plasmada por primera vez en 1991, y constituida formalmente en 2001, sin los correspondientes estudios de viabilidad y financieros. De la misma forma que no se hubiera conseguido reconducir la deuda en los procesos que coincidieron con las grandes crisis de carácter global del 2008 y 2020.

Sin embargo, se haría un flaco favor a una realidad, que es compleja, si se hablase solamente de números y expectativas financieras para un parque que supone mucho más que cifras y balances, y que incluso ha dado ya unos réditos a la ciudad y a la provincia que trascienden lo físico y económico, ya que tocan a cuestiones tan difícilmente cuantificables como son lo social, la autoestima o el carácter identitario para una ciudad como Córdoba.

Pero no nos adelantemos al relato. Aproximémonos a esos logros por partes. Por ejemplo, centrándonos en el apartado del desarrollo urbanístico, quizá el más visible de los impactos del Parque en la ciudad.

El logro urbanístico

Al respecto, y lo primero, es tener en cuenta que el Parque Tecnológico de Córdoba contribuyó a ampliar la oferta de suelo industrial disponible en la ciudad para ofrecer a las empresas un entorno preparado para acoger proyectos empresariales de distinta naturaleza y dimensión, gracias a la disponibilidad de diversas tipologías de suelo y parcelas amoldables a diferentes necesidades productivas, pero adaptadas a negocios ligados a la innovación, a la investigación y a la transferencia de conocimientos, y cuyas actividades prioritarias originariamente se plantearon como las de I+D agroindustrial, calidad agroindustrial, biotecnología, tecnología de la salud, energías renovables, tratamiento de aguas y residuos, nuevos materiales, centros de grandes empresas agroindustriales, informática y nueva tecnologías, formación y docencia y área de negocio.

Aunque en el capítulo de la historia del parque y en el de su estructura se ha tocado ya la cuestión, por lo que no vamos a extendernos en ello, hay que recordar al menos de pasada cómo se diseñó este espacio sobre 67 hectáreas, 60 de ellas urbanizadas entre 2006 y 2010 en tres zonas: Una al norte, por encima del ferrocarril y lindando al este con el Campus de Rabanales; otra intermedia entre la línea de tren convencional y la de alta velocidad, y la mayor de ellas, al sur y formando un amplio triángulo.

Universitarios llegando en el cercanía s al Campus de la UCO en Rabanales, estrechamente ligado al vecino Parque Tecnológico.

Universitarios llegando en el cercanía s al Campus de la UCO en Rabanales, estrechamente ligado al vecino Parque Tecnológico. / CÓRDOBA

En total, el Plan Parcial correspondiente del PGOU de 2021 le asignaba a la zona más de medio millón de metros cuadrados de superficie (exactamente 582.427 m2) con un techo edificable de 436.820 metros cuadrados. De ese total, el parque es propietario de 78 parcelas de las 96 existentes, a las que les corresponden 367.447 metros cuadrados de edificabilidad, el 84,12%.

Aquel PGOU de 2001, en vías de actualización tras haberse iniciado los trabajos del nuevo PGOM, contemplaba para la zona una baja densidad edificatoria, lo que permitió una adecuada integración paisajística y funcional o, es otro ejemplo, garantizar la existencia de suficientes plazas de aparcamiento que en la actualidad facilitan la accesibilidad tanto para trabajadores como para visitantes.

La configuración actual

En este contexto urbanístico, y haciendo un paréntesis, el Parque Tecnológico de Córdoba dispone actualmente, informan desde la propia entidad, de parcelas en venta con superficies que oscilan entre los 800 metros cuadrados y los 21.500 metros cuadrados, lo que le permite «atender desde iniciativas empresariales de tamaño medio hasta proyectos industriales o tecnológicos de mayor envergadura».

La posibilidad de agregar parcelas amplía aún más la flexibilidad del espacio, facilitando la adaptación del suelo a las necesidades concretas de cada empresa y favoreciendo el crecimiento futuro de aquellas entidades que prevean ampliar su actividad dentro del propio Parque. Por supuesto, desde el Parque se recuerda que todas las parcelas disponibles cuentan con los suministros esenciales para garantizar el correcto funcionamiento de cualquier actividad empresarial, incluyendo redes de abastecimiento, telecomunicaciones y servicios urbanos plenamente operativos. Todo ello porque esta infraestructura, que es fruto de una «urbanización cuidada» siguiendo estándares de calidad, buscando así también reforzar la imagen corporativa de las empresas instaladas y contribuir «a consolidar un ecosistema empresarial competitivo, moderno y alineado con los criterios actuales de sostenibilidad y eficiencia».

Por otra parte, y volviendo al terreno puramente urbanístico, la propia puesta en carga de los terrenos del Parque fue uno de los grandes avances que registró el PGOU de 2001, que de pronto se vio condicionado por una crisis mundial de 2008 que en España se cebó particularmente sobre el sector de la construcción. Ello supuso en la ciudad la paralización en Córdoba de macropoyectos como la Ciudad de Levante, aún pendiente, pero que en el futuro conectará directamente el Parque Tecnológico de Córdoba con el Oeste de la ciudad hasta el parque de Levante.

Obras, construcción e inversión

Pero volvamos al urbanismo en el pasado. Al respecto, fue proverbial el esfuerzo que supusieron aquellas obras entre 2006 y 2010 para, al menos en esta parte del municipio, hacer realidad según lo previsto un área industrial y de innovación clave como es el Parque Tecnológico, además de avanzar hacia aquella nueva Córdoba pensada en el PGOU de 2021. Capítulo aparte merecen aspectos de la infraestructuras que se crearon junto la urbanización del plan parcial, como la gran glorieta que se construyó entre 2008 y 2009, sin apenas afectar al tráfico de la antigua N-IV, y que ya permite el tránsito fluido junto a los accesos al parque, al polígono industrial de Las Quemadas y al vecino Campus universitario de Rabanales, y que supuso una inversión de seis millones de euros.

De hecho, la inversión del total en aquel primer impulso constructivo del parque ascendió a cincuenta millones de euros, contando con los citados seis millones de la glorieta de acceso bajo la N-IV ya citados, los trabajos de urbanización propiamente dichos y la construcción de los tres edificios principales del recinto: Centauro, Aldebarán y Orión, que no fue poco para el sector de la construcción en Córdoba, mucho más en aquellas fechas de práctica paralización de la actividad constructiva debido a la crisis y a la quiebra de muchas constructoras.

Al respecto, hay que recordar que el edificio Centauro, sobre 1.500 metros cuadrados, fue inaugurado en febrero de 2012, pocos meses después pasaría otro tanto con Aldebarán, con 5.000 metros cuadrados, y en 2013 se abriría el edificio Orión, el contendor de spin-offs Biotecnológicas sobre 1.500 metros cuadrados, ocupado hasta 2022 por Canvax Biotech y que actualmente bajo la titularidad municipal y la gestión del Imdeec alberga la incubadora Córdoba Biotech.

Una imagen del interior del edificio Aldebarán, en el Parque Tecnológico de Córdoba.

Una imagen del interior del edificio Aldebarán, en el Parque Tecnológico de Córdoba. / CÓRDOBA

Y por supuesto, hay que tener en cuenta lo que supusieron las construcciones de las empresas que han ido adquiriendo parcelas propias, aunque en algunos casos hayan sido transferidas a otras firmas. Hablamos del Centro de Innovación Andaluz para la Construcción Sostenible (CIAC), el actual edificio de Piensos y Mascotas o la parcela que edificó Silos Córdoba, que ahora ocupa Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), futura ampliación aparte.

Además, hay que recordar que el impacto no se limitó a la construcción en sí, ya que la propia actividad supone miles de jornadas que requirieron los trabajos para culminar, los millones pagados a su vez por las empresas a proveedores, el empleo directo generado en Córdoba, empleo indirecto, licencias y tasas municipales que revirtieron en la ciudad, impuestos, transporte... Una riqueza y un movimiento económico que viene a reflejarse no solo en esta parte del término municipal, sino que tiene su correlación en todos y cada uno de los barrios de Córdoba además de, no lo olvidemos, también en la provincia.

Y todo ello sin hablar de lo que se construirá a corto y medio plazo en el Parque Tecnológico de Córdoba a tenor de las compras de parcelas, que ya de por sí suponen relevantes cifras de inversión, con su correspondiente impacto también en el sector financiero. Se trata de World Trade Center, Ecointegral, Estampaciones Casado, Corporación Onesta, Grupo Puma, Gealia, Fertinyect, Duplach... Pero dejemos este aspecto futuro, el de las nuevas construcciones, para el final.

Algunas de las últimas cifras

Y es que, ciñéndonos solo a la actualidad, ahí están las últimas cifras actuales del impacto en la ciudad que tiene no solo la gestión del propio parque desde el edificio Centauro (que a veces se olvida también de mencionarla y cuantificarla), sino sobre todo los números globales de las empresas ubicadas en el recinto, que en 2025 fue de 110 empresas ubicadas y produciendo, con 603 trabajadores y 94 millones de euros de facturación desde el mismo parque y sin contar firmas matrices o de la sociedad en otras ubicaciones geográficas.

La lista de entidades implantadas en el Parque Tecnológico de Córdoba, que se detalla al final de la presente edición, es otro reflejo de lo que significa este proyecto de ciudad.

Hablamos de Innovation Group, Contracts & Interiors, Escribano Mechanical & Engineering, Phitoplant Research, Iot Systems, Iroute, Fertinyect, Fibritel, Sinergia Auditores SL, Applus+, Ethnophytotech, Geointegral, Smart Fénix, Grupo Puma, Estampaciones Casado, Inesur, Séneca Green, La Perla Food, Cortec Mecanizados, Ludonova Juegos, Todolivo, Silos Córdoba, Retesa... Hasta ese mencionado total de 110 firmas contabilizadas.

Un día de tráfico en la antigua carretera N-IV, que da acceso al Parque Tecnológico de Córdoba.Un día de tráfico en la antigua carretera N-IV, que da acceso al Parque Tecnológico de Córdoba.

Un día de tráfico en la antigua carretera N-IV, que da acceso al Parque Tecnológico de Córdoba.Un día de tráfico en la antigua carretera N-IV, que da acceso al Parque Tecnológico de Córdoba. / CÓRDOBA

En la Universidad

Capítulo aparte es la Universidad de Córdoba, que fue la madre del proyecto al buscar que las investigaciones tuvieran una correlación con esa transferencia de conocimientos al mundo empresarial y a la sociedad en general. Al respecto, también el Parque Tecnológico ha estado al lado de esa evolución del sector agroalimentario que se ha materializado en el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario (ceiA3) y , en general, con la biotecnología. Todo ello, y hablando de proyectos muy concretos, con conexiones en el pasado como aquella inversión de 13 millones de euros para el desarrollo de prototipos tecnológicos para el olivar dentro del programa Innolivar (algunos ya están en el mercado mientras que en el parque tecnológico hay empresas implicadas), o más recientemente con la cátedra internacional ENIA de inteligencia artificial y agricultura, financiada con 2,2 millones de euros dentro de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.

Pero es que, además, la cercanía del Campus Agroalimentario de la Universidad de Córdoba (tanto física como «espiritual», valga el término) y de su equipos docentes, investigadores y del alumnado en general se traduce en sinergias como las que se han producido ya en contratos universidad-empresas, en participación en jornadas y encuentros, en la incorporación del talento joven al mundo empresarial (desde becas hasta el empleo de mayor calidad), en proyectos de investigación aplicada...

Futuro cercano

Sin embargo, lo mejor está por venir. De entrada, y como ya se ha adelantado, ello vendrá de la mano de la ocupación y la construcción en las parcelas ya adjudicadas, más allá de que ya esté muy avanzado el proceso de venta y algunas facetas prácticamente cubiertas al completo, como en casos del edificio Aldebarán y su oferta de dependencias para empresas con moderadas necesidades de espacio.

De hecho, el Ayuntamiento, socio del parque, ya propuso en diciembre de 2025 la ampliación del parque a través del próximo PGOM en 14 hectáreas, todo ello como parte de su programa para dotar al municipio de más suelo industrial.

Otro ejemplo es el proyecto de La Perla Food, con un nuevo centro de producción anunciado en septiembre de 2025, sobre una parcela de 10.000 cuadrados que supondrá una inversión de casi nueve millones de euros y le permitirá quintuplicar la facturación actual y superar el centenar de trabajadores. A ello podría añadirse el plan de 2018 de Cortec Industrial Solutions, especializada en mecanización industrial de precisión, que le llevó a adquirir una parcela de 3.861 metros cuadrados en el parque para una inversión de dos millones de euros y que incluye un edificio de oficinas de 600 metros y un centro de formación.

Una imagen de animación en el centro de la ciudad, en  donde también repercute el impacto desde la  distancia del Parque Tecnológico de Córdoba.

Una imagen de animación en el centro de la ciudad, en donde también repercute el impacto desde la distancia del Parque Tecnológico de Córdoba. / CÓRDOBA

Por su parte, la Gerencia Municipal de Urbanismo aprobó en febrero de 2026 la adjudicación directa de una parcela por 1,9 millones de euros más IVA para la ampliación de Escribano Mechanical & Engineering junto a su actual edificio que ya tiene en el Parque (25.000 metros cuadrados), en un macroproyecto que incluye construir una nave de 15.000 metros cuadrados, 70 millones de euros de inversión y la creación de medio millar de puestos de trabajo.

Lo que no tiene números

Sin embargo, menos cuantificable en lo que se refiere al impacto del Parque Tecnológico para la ciudad y la provincia de Córdoba son otros factores que no dejan de tener importancia, aunque ya haya estudios en los que también se ponen cifras a estas cuestiones.

Se trata de la imagen de marca (para el propio parque y para Córdoba en general) o factores psicológicos como el que representa, por ejemplo y más allá de las sinergias que se crean, trabajar entre equipos de reconocido talento en un área industrial especializada. Hablamos de un plus de autoestima y de superación personal en el trabajo diario de los cientos de trabajadores y responsables de las empresas del Parque. A todo ello, incluso, se le puede sumar un factor más que no es pequeño: el carácter identitario de esta zona industrial y tecnológica respecto a la ciudad de Córdoba y su provincia, un motivo de orgullo que refuerza a la comunidad tanto en el presente como ante aquellos retos que le plantee el futuro. Aspectos del impacto del parque en la ciudad que, en resumen, no tienen números, pero sí que cuentan. Y mucho.

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