Parque Científico Tecnológico de Córdoba
Historia del Parque Tecnológico de Córdoba: origen y evolución
El compromiso de la Universidad de Córdoba está en las raíces del parque, que se plasmó por primera vez en 1991 y que se constituyó formalmente el 4 de junio de 2001

Indicación para el tráfico en las inmediaciones del Parque Tecnológico de Córdoba, estratégicamente ubicado dentro del municipio. / CÓRDOBA

Para hablar de la historia del Parque Tecnológico de Córdoba, qué menos antes de nada que saber a qué nos referimos y qué son los parques científico-tecnológicos (PCT). Y para ello nada mejor que la definición más oficial a nuestro alcance, la que nos da la Consejería de Universidad Investigación e Innovación de manos del decreto 223/2023 del Reglamento regulador de la clasificación, acreditación y registro de los Agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento.
Así, en el propio preámbulo de la ley figura que «los PCT se ubicarán en suelos urbanísticamente aptos, que albergan a empresas, centros de investigación, universidades u otras entidades que tienen entre sus objetivos la investigación, el desarrollo tecnológico o la innovación». Además, «han de contar con una entidad gestora con personalidad jurídica propia» que velará «porque se establezcan y respeten los criterios de admisibilidad de empresas en su entorno y porque se lleven a cabo actividades de dinamización de proyectos de innovación, desarrollo tecnológico y transferencia tecnológica».
La definición no varía mucho de la que, es otro ejemplo, nos aporta la International Association of Science Parks (IASP), que considera un parque tecnológico como aquel que estimula y gestiona el flujo de conocimiento y tecnología entre universidades, instituciones de investigación, empresas y mercados; impulsa la creación y el crecimiento de empresas innovadoras mediante mecanismos de incubación y de generación centrífuga y proporciona otros servicios de valor añadido, así como espacio e instalaciones de gran calidad.
Un abrumador referente de éxito
En todo caso, para encontrar el primer y gran referente de los parques tecnológicos tenemos que ir muy lejos en el tiempo, en el espacio y en magnitudes. Nada menos que a Silicon Valley. El emblemático conglomerado científico-tecnológico del mundo arrancó en los años 40 en la bahía de San Francisco impulsado por la creación de Hewlett-Packard, el auge de empresas de semiconductores en los años 50, el apoyo de la Universidad de Stanford, la instalación de entidades financieras y el desarrollo de empresas de tecnologías militares. Fue el periodista Don C. Hoefier el que en 1971 acuñó el término para esta zona que aún hoy concentra un tercio de las inversiones en tecnología de EEUU.

En primer término, el rector de la UCO José Manuel Roldán Nogueras (2006-2014), durante la firma de un convenio para el impulso del Parque Tecnológico. / CÓRDOBA
El caso es que en los años 80 el modelo llegó a Europa, principalmente a Reino Unido y Francia. Eso sí, con características diferentes y peculiares ajustadas a cada entorno científico, económico, sociocultural, universitario... En muchas ocasiones, nada que ver ya con el modelo californiano. Pero algo es evidente: la idea triunfó y ahora puede contarse por cientos (e incluso miles) los PTC existentes en el mundo, 61 de ellos catalogados oficialmente como tales en España. Aunque no adelantemos acontecimientos.
En España, la idea cuajó más tarde que en el resto de Europa Occidental. A fin de cuentas, hay que recordar que hasta 1985 no se entró en la Unión Europea. Aquellos nuevos aires desde Bruselas también traían ideas nuevas para las universidades y el desarrollo económico, incluida la preocupación por diseñar espacios de convivencia, transferencia de conocimiento y oportunidades, como los parques tecnológicos.
Como en el resto de Europa, el modelo anglosajón de PTC se aplicó pero ajustándose a aquellas políticas tecnológicas de los años 80 en España y, a partir de 1985, con la creación de las agencias de desarrollo regional y las sociedades públicas que dieron lugar a los parques tecnológicos de las comunidades autónomas del País Vasco, Cataluña, Madrid, Galicia, Andalucía, Asturias, Valencia y Castilla y León. Al respecto, cabe recordar el carácter particularmente científico de los PTC de León, Barcelona y Alicante gracias a sus respectivas universidades. Y entonces llegó el momento de Córdoba, en el que su Universidad fue protagonista en mayor grado, si cabe, que en buena parte del resto de parques.
1991-2001, De la idea a la acción
Así, hay que recordar que la constitución del Parque Científico-Tecnológico de Córdoba fue formalmente el 4 de junio de 2001. Sin embargo, el camino andado se remontaba a mucho antes, a casi una década. O al menos hasta que por primera vez la iniciativa se puso en negro sobre blanco, concretamente aquel 16 de abril de 1991 en el que la comisión interna de organización aprobaba el que iba a ser futuro Campus de Rabanales y, más tarde, el 2 de diciembre de ese año, cuando el Claustro de la Universidad informaba favorablemente sobre la propuesta de nuestra estructuración de la Universidad, en la que figuraba junto al área Científica-Tecnológica y Agroalimentaria de Rabanales un parque científico.
La idea, sin embargo, era incluso anterior y ya se hablaba de ello cuando en 1989, bajo el impulso del rector Amador Jover se compraba la antigua Universidad Laboral al Ministerio de Trabajo.

Cartel indicador de los trabajos del Centro de Incubación e Innovación Empresarial (2011), actual edificio Aldebarán. / CÓRDOBA
Pero en todo caso, si hay que citar fechas significativas de cómo se fue fraguando el actual Parque Tecnológico de Córdoba en aquella década, mientras la Universidad de Córdoba acometía aquella ingente tarea de reestructuración de los campus y en 1993 comenzaban las obras de acondicionamiento del Campus de Rabanales (con lo que ya tenía bastante), hay que hablar primero de esa efemérides clave del 5 de junio de 1995, en la que se aprobó dar luz verde a un Acuerdo marco para el estudio de la viabilidad de un Parque Científico-Tecnológico en el Campus Universitario de Rabanales de la Universidad de Córdoba.
Más tarde, en diciembre de 1997, la junta de gobierno de la Universidad de Córdoba, presidida por el rector Amador Jover, aprobaría la constitución de la mercantil Corporación Empresarial de la Universidad de Córdoba SA, entidad instrumental cien por cien propiedad de la UCO, con el objeto de desarrollar un grupo empresarial que gestione determinadas áreas universitarias con suficiente potencial económico y promocione la constitución de spin-offs , es decir, nuevas empresas independientes creadas desde la entidad matriz para el desarrollo de productos o servicios basados en tecnologías, conocimientos o divisiones de la entidad original buscando mayor autonomía y rentabilidad.
La corporación de la UCO
Por otra parte, el marzo de 1998, fue cuando formalmente esta corporación empresarial de la UCO recibió el encargo de definir el proyecto de Parque Científico-Tecnológico viable, un plan que en mayo de 1998 asumía el candidato a rector Eugenio Domínguez Vilches en su programa electoral «estando próxima la recalificación de los terrenos del Parque Tecnológico I+D (como se llamaba en principio) de la Universidad de Córdoba» y ya destacando que «para ello resulta indispensable realizar las gestiones oportunas para obtener los fondos (públicos y privados) necesarios para dotar al parque de la infraestructura adecuada para su desarrollo».
Mientras, la lenta burocracia urbanística seguía su curso y el 1 de marzo de 2001 se informó sobre la recalificación de terrenos para la ubicación del Parque Científico-Tecnológico. Solo 15 días después, el consejo de administración de la Corporación Empresarial de la UCO aprobaba por unanimidad la participación en el capital social de la mercantil Parque Científico-Tecnológico.

Acceso principal al recinto del Parque Tecnológico de Córdoba con un gran letrero de su antigua denominación / CÓRDOBA
Volviendo al principio, ya solo quedaba que el 5 de abril se aprobase por la junta de gobierno de la Universidad la creación del parque, así como sus estatutos, y que el 4 de junio se constituyese formalmente la entidad junto a los otros socios. A saber: La propia Universidad de Córdoba (a través de su Corporación Empresarial de la Universidad de Córdoba SA y con una participación sensiblemente más considerable que la mayoría de las universidades en otros proyectos similares en España), el Ayuntamiento de Córdoba y la Diputación de Córdoba a través de la sociedad Cincores SA.
Por otra parte, el 8 de abril de 2002 se llevó a cabo la primera ampliación de capital, momento en el que se incorporaron la Junta de Andalucía a través de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Económica de Andalucía (Soprea) y el Grupo de Empresas Prasa. Mientras que el 28 de noviembre de 2003 se unieron al proyecto el Grupo de Empresas Cajasur SL y el Monte de Huelva y Sevilla, a través de su sociedad Al’Andalus Servicios, Ocio y Cultura SL.
El terreno
Antes de seguir con el relato histórico, abramos un paréntesis para hablar de aquellos terrenos en donde se materializaría el proyecto. El Parque Tecnológico de Córdoba se diseñó en un espacio de 67 hectáreas ubicadas de forma estratégica en terrenos colindantes al Campus de la Universidad de Córdoba, junto a la antigua carretera N-IV y con la mayor zona industrial de la ciudad al otro lado de la calzada: el polígono de Las Quemadas, todo ello ocupando el plan parcial del sector PPO-PTR (E) del PGOU de 2001, que cifraba en 582.427 metros cuadrados la superficie edificable, con un techo de 436.820 metros cuadrado. Se trata de un terreno definido al Oeste por el arroyo de Rabanales, al noreste por el vecino Campus al que abraza y, al sur, por la antigua carretera N-IV. Todo ello con las líneas del cercanías y la de alta velocidad cruzando la amplia parcela de oeste a este.
El espacio se divide en tres sectores. La zona más al norte se sitúa por encima de la línea de ferrocarril, entre el Arroyo Rabanales (al oeste) y el Campus Universitario Rabanales, al este. Más al sur, cruzando la línea ferroviaria del cercanías está la zona intermedia, limitada al norte y sur entre las dos líneas de ferrocarril, convencional y AVE. La tercera zona, la más meridional y con mayor superficie, tiene forma triangular y está delimitada por el arroyo Rabanales al oeste, por la línea del AVE al norte y por la N-IV, al sur.
El Parque Tecnológico disponía de un total de 78 parcelas de las 96 existentes, a las que corresponden una edificabilidad total de 367.447, 03 metros cuadrados, el 84,12 % del total de la edificabilidad asignada a los terrenos del parque.
Los trabajos de urbanización arrancaron en 2006 y fueron recepcionados en 2010, incluyendo un gran nudo de acceso.
El parque es, por tanto, propietario de prácticamente el 84 % de suelo destinado al indicado uso pormenorizado, ya que un total de 45 parcelas, con 198.959 m2 de edificabilidad, se localizan en la zona destinada a I+D, al sur. En la zona IS, la entidad es titular de 21 parcelas con una edificabilidad de 59.761 metros cuadrados y que representa el 88,20 % de este sector. Del mismo modo, el Parque Tecnológico de Córdoba ostenta la propiedad de un 77,02 % del total del suelo destinado a Desarrollo Productivo, materializadas en 9 parcelas de distintas dimensiones y ubicación.En cuanto a Promi, cuyas instalaciones se encontraban ya localizadas en los terrenos del PTC con anterioridad a la regulación urbanística de los mismos, se incluye en régimen de derecho de superficie. Esta institución se ubica en la parcela de Equipamientos Privados EQ.1, y ocupa 9.718 m2 de terreno con una edificabilidad de 4.789,70 m2 construidos.
Las obras, de 2006 a2010
Las obras de urbanización comenzaron 2006 y fueron recepcionadas por la Gerencia Municipal de Urbanismo en 2010. Junto a la urbanización, el entonces Parque Científico Tecnológico de Córdoba Rabanales 21 desarrolló el nudo de acceso al recinto por la N-IV, cuyas obras comenzaron en 2008 y finalizaron un año después. La obra consistió en la construcción de una gran glorieta en el acceso principal al recinto tecnológico (frente a Cervezas Alhambra), y de una estructura elevada por la que discurre la N-IV.
Se trataba de una de las grandes infraestructuras de urbanización del recinto, que supuso una inversión de seis millones de euros. El nudo da servicio actualmente no sólo a las empresas del parque, también facilita el acceso a la UCO y mejora notablemente la accesibilidad al polígono industrial de Las Quemadas.
En 2012 se inauguró el edificio Centauro, al que siguió ese mismo año el Aldebarán y el Contenedor de Biotecnológicas (2013).
Con la recepción por parte de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba de la primera fase de la Urbanización del Parque Científico en 2010, comienza la construcción de los tres edificios de incubación empresarial que a día de hoy están operativos.
Se trata, en primer lugar, del edificio Centauro, de 1.500 metros cuadrados, que alberga a la entidad gestora del parque y que fue inaugurado en febrero de 2012. Meses más tarde, comenzaron a llegar las primeras empresas al centro de incubación e innovación empresarial, el actual edificio Aldebarán, que cuenta con una superficie aproximada de 5.000 metros cuadrados. Por último, en 2013 finalizaron los trabajos del contenedor de Spin-offs biotecnológicas, entrando en servicio esta construcción con una superficie de 1.500 metros cuadrados. El edificio fue ocupado hasta 2022 por la empresa Canvax Biotech y actualmente es de propiedad municipal y alberga la incubadora Córdoba Biotech.
Situación financiera
Si ven las fechas, comprobarán que el momento de finalización de las infraestructuras del parque y la construcción de edificios centrales e incubadora coincide plenamente con la fase más aguda de la crisis económica mundial de 2008. Esta situación impidió, informan desde la entidad, que la consolidación de la sociedad se culminase en el periodo planificado y, por tanto, no se alcanzaran las previsiones financieras realizadas años atrás.
Por ello, en marzo de 2014 el consejo de administración decidió acogerse a la Ley Concursal, iniciando un periodo de negociación con los acreedores de la sociedad. Aquella situación apenas duró cinco meses ya que en julio de 2014 el consejo decidió revertir la situación y salir de la declaración preconcursal, una vez negociado con los acreedores y tras desarrollar el plan de viabilidad de la sociedad.

Trabajos de urbanización de las 67 hectáreas del Parque Tecnológico de Córdoba, entre 2006 y 2010. / CÓRDOBA
Sin embargo, seis años más tarde, en 2020, y esta vez coincidiendo en pleno con la crisis sociosanitaria del covid-19, el consejo de administración del parque adoptó la decisión de pedir un concurso voluntario de acreedores para reordenar la situación financiera de la compañía y darle viabilidad. En 2021 se aprobó la propuesta de convenio presentada por el parque, con la que se logró ampliar plazos para la deuda con los acreedores (entidades públicas mayoritariamente) y en ese momento cesaron los efectos del concurso.
2013-2025 el despegue del Parque
Durante este tiempo, este gran «proyecto de ciudad», como se llamó desde el Ayuntamiento, fue dando pasos. Entre ellos, su admisión en 2010 en el registro de Agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento, de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía. Por entonces ya eran 25 las firmas vinculadas con el Parque Tecnológico de Córdoba. Un año más tarde, el número aumentó a 34.
Las actividades de dinamización y transferencia también comenzaron a multiplicarse conforme se iban asentado las empresas en los edificios.
En cuanto a parcelas, fue 2014 cuando se inauguró el primer edificio del parque, el Centro de Innovación para la Construcción Sostenible (CIAC), en el que la Junta invirtió más de 1,4 millones para la construcción de sus nuevas instalaciones. Un año después, en 2015, sería Silos Córdoba quien estrenaría nuevas instalaciones. La siguiente construcción llegaría en 2023 por la empresa Pienso y Mascotas, que actualmente pertenece a la firma Fenext.

Autoridades en la presentación oficial el 27 de febrero del nuevo nombre del Parque Tecnológico de Córdoba, que ahora pasa a llamarse Córdoba TechPark. / CÓRDOBA
El caso es que a finales de 2013 ya eran 40 las firmas que estaban distribuidas por los tres edificios operativos en el Parque Tecnológico y sus terrenos, mientras que el número se iba incrementado paulatinamente. Así, en 2019 había 61 entidades instaladas. Volvió a registrarse un récord en 2021, tras superarse la crisis del covid-19 con 69 empresas; para pasar a 82 en 2022, 96 en 2023, 98 en 2024 y, en buena parte al calor de la futura Base Logística del Ejército (BLET), a apenas 15 kilómetros del parque, llegar en 2025 a 110 empresas instaladas con 603 trabajadores y que en total facturan 94 millones al año.
Actualmente, entre los proyectos que están más avanzados para comenzar a levantarse en el Parque puede destacarse el de Cortec Mecanizados, que cuenta con una parcela de 3.861 metros cuadrados sus nuevas instalaciones, así como La Perla Food, que ha adquirido suelo para levantar un nuevo centro de producción de más de 10.000 metros cuadrados, todo ello y echando una mirada al futuro, para el que muchos responsables de sectores económicos locales están anunciando el inicio de la reindustrialización en Córdoba.
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