Parque Científico Tecnológico de Córdoba
Así se estructura el Parque Tecnológico de Córdoba para impulsar innovación y transferencia de conocimiento
El parque tiene entre sus fortalezas una localización estratégica, con infraestructuras desarrolladas y un accionariado comprometido para continuar su impulso

Vista aérea del edificio Centauro del Parque Científico Tecnológico de Córdoba. / CÓRDOBA
Carlos Gómez
Ciencia y tecnología son conceptos que cuando se unen favorecen el desarrollo de resultados. Es lo que sucede con el Parque Tecnológico de Córdoba, una institución que, a través de su estructura organizativa, se constituye como ecosistema óptimo para la actividad empresarial tecnológica y científica, intercambio del saber y networking, además de impulsar la transferencia del conocimiento basado en la investigación.
Toda estructura debe tener una sólida base que la sostenga, y la de este parque no es otra que su situación estratégica. «Geográficamente, estamos en un punto clave; equidistante con el centro de la ciudad y muy cerca de la futura Base Logística del Ejército de Tierra o Cerro Muriano», afirma Carmen M. Gómez, directora de infraestructura del parque. «Esto nos permite acoger a empresas que no quieran ir directamente a la Base Logística o que quieran estar más cerca de la ciudad», señala. Además, se encuentra unido físicamente a la Universidad de Córdoba, con la que comparte una importante función facilitadora de transferencia.
Esto se ve reflejado, como indica Fernando Lianes, de Pymek, empresa que lleva en el Parque Tecnológico desde 2022. «En su día, elegimos el parque, primero, porque entienden las necesidades que tiene la compañía y, segundo, porque nos acercaban a las instituciones, tanto al Ayuntamiento como a la Universidad», indica el director general de esta entidad de servicios tecnológicos.
En cuanto a extensión, el Parque Tecnológico de Córdoba dispone de diferentes terrenos y parcelas para empresas en un espacio totalmente urbanizado que, según los datos globales, asciende a 582.427 metros cuadrados de superficie total. En esta área se configuran 110 empresas y 610 trabajadores. El objetivo actual es la ampliación del suelo en 14 hectáreas. El desarrollo del espacio se ha acelerado en los últimos años con la llegada de nuevos proyectos. Es el caso de Escribano M&E, referencia mundial en los sectores Aeroespacial, de Defensa y Seguridad, que ha invertido en Córdoba por la ubicación del proyecto de la Base Logística del Ejército de Tierra, y que cuenta ya con una planta en funcionamiento en el parque.
La estructura
Sobre esta base se sustenta la estructura física del antiguo Parque Tecnológico de Córdoba, formada por tres edificios de tres plantas cada uno. Todos ellos tienen parking, salas de reuniones, espacios comunes para reservar y para el descanso y oficina virtual para empresas que no necesiten espacio físico. Además, cada uno posee ciertas distinciones.
El edificio Aldebarán cuenta con cafetería, sala de reuniones, espacios de networking y terraza. Por su parte, el Centauro cuenta con salas de reuniones y zona de vending. En el caso del edificio Orión, que alberga la Incubadora de Alta Tecnología Córdoba Biotech, se trata de un proyecto nacido de la coordinación del Ayuntamiento de Córdoba (a través del Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo), la UCO y la Fundación para la Investigación Biomédica de Córdoba, que tiene como objetivo la promoción de la innovación y transferencia de tecnología en sectores como el biomédico, el agroalimentario o el medioambiental.

Proceso de investigación en una de las empresas de Rabanales 21. / CÓRDOBA
«Los edificios Aldebarán y Centauro eran incubadoras de empresas, pero ya no se pueden llamar así», opina Carmen M. Gómez. «Incubadoras fueron al principio, cuando las empresas estaban menos consolidadas. Ahora son espacios de alojamiento empresarial que están al 100% de ocupación», señala la representante del parque.
No es esto lo único que ha cambiado durante la trayectoria de la entidad. La actividad desarrollada ha evolucionado de la mano de los propios edificios y la infraestructura disponible. Y es que cuando se inauguró, todo lo que corresponde a las edificaciones eran fincas propiedad de la Universidad. «Eso fue lo que aportó la UCO a cambio de acciones», señala Gómez. Fincas que, como dice, se urbanizaron tras la construcción de ciertos elementos que se requerían (viales, acerados, jardinería…).
En esta evolución, el mayor y más reciente punto de inflexión se dio hace poco tiempo. «Lo que más difusión ha recibido últimamente ha sido la compra de la antigua sede de Silos Córdoba por parte de Escribano, un proyecto muy ambicioso. Tiene unos 600 metros cuadrados», resalta la responsable de infraestructura del Parque Tecnológico de Córdoba.
La calidad y adaptabilidad de las instalaciones a las necesidades de la empresa es lo que menciona Fernando Lianes, de Pymek, cuando habla de las ventajas estructurales del parque. Una estructura que puede llegar, según las cualidades de la compañía, a condicionar el crecimiento de las empresas que allí se alojen. «Nosotros, cuando vinimos, no teníamos espacio para hacer ciertos eventos, y el parque se volcó, incluso en la pandemia, para poder desarrollarlos. La verdad es que ha ayudado mucho al crecimiento de la empresa», sostiene Lianes.
Aún así, pensar que todo es perfecto sería morir de éxito y Fernando Lianes observa posibles mejoras de cara al futuro para la infraestructura del parque donde se hospeda su compañía. Mejoras, eso sí, subjetivas, desde el punto de vista de cada empresa. El ejemplo que pone es la apuesta por la movilidad compartida y la reducción de gastos, como la electricidad fotovoltaica. «En este sentido, sería buena la instalación de cargadores para coches eléctricos», cree Lianes.
La distribución organizativa
La estructura del Parque Tecnológico no solo es física o material. También existe una parte organizativa e institucional cuyo engranaje provoca que toda la actividad se lleve a cabo de manera correcta. Para poner en contexto, el Parque Tecnológico de Córdoba es una institución, oficialmente, de carácter público, ya que las entidades de este tipo cuentan con una pequeña mayoría (50,28%) con respecto a las privadas en su accionariado. No obstante, se puede ver que el peso de socios de carácter privado es relevante. Entre las entidades públicas que se encuentran en la estructura accionarial están la Corporación Empresarial de la Universidad de Córdoba, la Junta de Andalucía (a través de la sociedad Soprea), el Ayuntamiento y Diputación de Córdoba (a través de Corporaciones Industriales de Córdoba Agrupadas SA). Por su parte, las privadas son Grupo de Empresas Cajasur SA, CaixaBank SA e Hiscan Patrimonio SA y Grupo Prasa.

Una reunión en el parque de Córdoba con alumnos de la Universidad de Virginia, gracias a un acuerdo entre la UCO y el centro americano. / CÓRDOBA
La institución de mayor importancia en el accionariado es la Universidad de Córdoba, que posee casi un 25% del capital total de la sociedad, lo que le confiere un carácter diferencial respecto a otros parques andaluces, en los que la participación de sus respectivas universidades es mucho menor. Por tanto, se trata de una institución cuya colaboración se antoja vital para desarrollar ciertos objetivos y proyectos, sobre todo en materia de transferencia del conocimiento, a través de la Oficina de Transferencia del Conocimiento (OTC) de la UCO.
El objetivo principal de la OTC es vincular el potencial de los investigadores y grupos de investigación con los sectores productivos, es decir, empresas, para facilitar la transferencia de conocimiento y todo lo que eso supone (generación de tecnología e innovación, promoción de cultura emprendedora, aumento de la competitividad…). «Para cumplir con estos objetivos, realizamos encuentros, entre ellos, con el parque, que sirven para determinar la demanda de I+D de las empresas y canalizarla hacia diferentes departamentos y grupos de investigación», alega Manuel Torralbo, rector de la UCO, en relación con el papel del parque dentro de la estrategia de transferencia de la Universidad.
En este sentido, recalca que la cercanía con el Parque Tecnológico también facilita la interacción entre los investigadores y las empresas, y ve en esta compartición de fronteras una gran oportunidad para realizar mejoras conjuntas en aspectos como transporte público, infraestructuras energéticas, servicios o equipamientos públicos.
Además de esta colaboración de transferencia entre el Parque Tecnológico y la Universidad, existe una prestación de servicio por parte de la UCO en materia de infraestructura. «Una de las infraestructuras universitarias más relevantes a la que la comunidad del parque puede acceder es el Servicio Central de Apoyo a la Investigación (SCAI)», apunta Torralbo, mediante un acuerdo entre ambas entidades. «Este permite a sus empresas utilizar, en condiciones ventajosas, infraestructuras científicas de último nivel, en algunos casos, únicas en Andalucía, indispensables para el avance de proyectos», añade el rector. Todo cuenta, además de poder disponer de capital humano dispuesto a colaborar.
Además de la UCO y el resto del engranaje accionarial, cabe subrayar la coordinación del parque con organismos como la Cámara de Comercio de Córdoba, el Instituto Municipal de Desarrollo Económico y Empleo o la Confederación de Empresarios de Córdoba, entre otros.
Para completar la estructura organizativa falta el consejo de administración, formado por ocho personas procedentes de esos socios. Hay consejeros por parte de la Universidad (dos, en concreto, además del presidente, que también lo es en representación de la UCO), de la Junta, Diputación, Ayuntamiento y del Grupo Prasa.
«Nosotros funcionamos como una sociedad limitada», concreta Eva Pozo, directora general del Parque Tecnológico de Córdoba. «El consejo de administración es quien lleva lo regulado por la Ley de Sociedad de Capital: las cuestiones del día a día y los aspectos relativos al movimiento de la sociedad, así como decisiones más estratégicas», afirma. «Los consejeros procedentes de las administraciones accionistas son los encargados, mediante su junta, de tomar las decisiones dentro de la sociedad», constata Pozo, en relación con la toma de decisiones y la independencia del parque.

Autoridades en las jornadas ‘Oportunidades en el sector de la defensa para empresas tecnológicas e innovadoras’. / CÓRDOBA
En el último eslabón de esta cadena se encuentra el equipo directivo. Es el último porque se trata de la parte más cercana al trabajo diario, la que está en contacto con empresas, empresarios y entorno. Pero, probablemente, sea la más vital para el correcto funcionamiento de este ecosistema. Este equipo está formado por cinco mujeres: Eva Pozo (directora general), Carmen M. Gómez (directora de Infraestructuras), Cristina Milán (directora de Proyectos), Manuela Naranjo (responsable de Comunicación) y Ángeles Sánchez (responsable de Administración).
«Es el consejo de administración el que convoca un proceso selectivo y decide la contratación de un director general. Las otras cuatro personas ya estaban incorporadas cuando yo adquirí el cargo, pero, igualmente, fueron elegidas por los sucesivos directores generales», aclara la actual directora.
Líneas a seguir: mirando a la ampliación
Las dimensiones, en todos los sentidos, que está adquiriendo el Parque Tecnológico podrían suscitar pensamientos de éxito, de tope. Pero nada más alejado de la realidad: la idea de sus responsables es la de seguir creciendo. Por eso, a pesar de sus ya mencionadas casi 60 hectáreas, más de 600 trabajadores o alrededor de 110 empresas, «se están barajando opciones para ampliar los edificios, ya que las incubadoras están al 100%», señala Gómez, responsable de Infraestructuras. «Estamos buscando fórmulas de ampliación de las incubadoras para seguir acogiendo empresas, porque tenemos demanda y lista de espera para instalarse en el parque», aunque todo ello, puntualiza, aún está en fase de ideación.
Lo que está claro es que el parque tiene demanda dentro de sus dos líneas de acuerdo: alquiler o adquisición. «Cada vez tenemos menos terreno, afortunadamente», presume, «y estamos teniendo conversaciones para construir uno o dos edificios más».
«Hemos constatado que la Incubadora Córdoba Biotech, ha tenido muy buena acogida entre las distintas empresas de base científica y tecnológica que se han instalado allí», destaca Manuel Torralbo. Por tanto, en cuanto a líneas de actuación futura, «creemos que la construcción de nuevos edificios como este sería muy útil para que se alojen otras empresas de base del conocimiento que no sean del sector biotecnológico», prosigue. «Además, pensamos que en ese nuevo edificio (o esos nuevos edificios) deberían existir espacios para poder acoger procesos que se quieran realizar a escala industrial y puedan servir para llevar a cabo ensayos de esas dimensiones», sentencia el rector, en cuanto a las posibles mejoras del parque y sus necesidades emergentes.

Reunión en 2005 del consejo de administración del parque tecnológico. / CÓRDOBA
La segunda vía de ampliación no está dirigida a los edificios en sí, sino al suelo. Cuenta Carmen Gómez que, además de esta posible ampliación de infraestructuras, dentro del parque hay muchos terrenos ya vendidos y adquiridos por empresas que todavía están en vacío. «Algunos de ellos van a empezar, en breve, la excavación y la obra para edificar su propia sede», adelanta.
Esta extensión se podrá hacer en muchas direcciones, según comenta la responsable de Infraestructuras. «El alcalde ya ha comentado que el parque puede crecer al otro lado del arroyo o hacia la parte del norte, donde está el recinto ferial», cuestión que, en su opinión, sería necesaria si en estas fechas desembarcara un proyecto de grandes dimensiones. Aunque las cosas vayan bien, no todo ha sido un camino fácil. «Hemos pasado tiempos (en la economía en general, no solo en el parque) muchos peores, más restrictivos. Hemos estado en economía de guerra mucho tiempo», recuerda Carmen, que responsabiliza a la buena salud que está adquiriendo la economía de la ciudad para la actual dinámica del parque. «Actualmente, tenemos una perspectiva muy halagüeña», ratifica.
«Fuimos diamante en bruto, pero ya casi tenemos el brillante que hemos intentado sacar siempre», reflexiona Carmen Gómez. «Hay que ir despacio, paso a paso, pero estamos en el buen camino. Las perspectivas son muy buenas y ambiciosas», defiende la directora de Infraestructuras del Parque Tecnológico de Córdoba. «Para mí, lo mejor que tiene el parque son las empresas y las personas que las componen. Tenemos unas compañías espectaculares, y el trato humano es excepcional», concluye Carmen.
No deben ser casualidad estas palabras cuando Fernando Lianes las subraya, pero en sentido contrario (de la empresa hacia el parque). «Aparte de lo que he contado, hay un equipo humano que lo hace todo extremadamente bien. Son muy cercanas y es un gusto trabajar con ellas», afirma el director general de Pymek.
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