Entrevista | Francisco Molina Presidente de Faecta
«Sin una cooperativa es muy difícil montar una comunidad energética»
En la provincia hay en marcha diez proyectos de autoconsumo para producir energía. El de la capital está previsto que se ponga en funcionamiento en el primer semestre del año, después de un largo recorrido auspiciado por el cooperativismo

A. J. González

-Después de dos años peleando porque en Córdoba haya comunidades energéticas parece que por fin sale adelante. ¿Cuándo va a ser una realidad?
-La comunidad energética de Córdoba, que tendrá su planta finalmente en Encinarejo, ya tiene el punto de conexión, los permisos de la Junta de Andalucía, la autorización previa de construcción y solicitada la licencia de construcción, que es el paso final que queda con Urbanismo. Una vez que nos den ese permiso ya empezaremos a construir. Calculamos dos o tres meses para terminar la planta solar y otros dos para que Endesa nos enganche a la red.
-Al final, la comunidad energética se ubicará en Encinarejo, pero primero se habló de la cesión municipal de terrenos en Alcolea ¿no?
-En Córdoba tenemos un acuerdo con el Ayuntamiento que nos va a ceder un suelo de tres hectáreas donde cogen tres plantas de un mega, serían tres cooperativas, pero como eso va a tardar porque el Ayuntamiento todavía no ha hecho efectiva la cesión del suelo, hemos arrancado en Encinarejo comprando la parcela y hemos incorporado a los que eran socios de cada una de las de las tres comunidades de Córdoba para arrancar ya ahí.
-¿Cuántas familias hay ahora implicadas? ¿Caben más?
-150 familias que son socias promotoras, por así decirlo, pero tenemos una lista de socios expectantes enorme, de 400 familias, que puede seguir creciendo. Ahora, el consejo rector de la comunidad, que está presidido por Francisco Águila, exdirector de la cooperativa de enseñanza Ferroviarios, tiene que decidir qué orden de entrada se va a establecer para los nuevos socios.
-¿Por qué tomó Faecta esta bandera?
-Hace cuatro años nos planteamos incorporar a Faecta las cooperativas de consumo y servicio que estaban muertas. Conectar el cooperativismo de consumo con las necesidades que tiene la gente: la energía, la vivienda -con el proyecto cohousing, viviendas en sesión de uso- y la alimentación. Tratamos de satisfacer necesidades importantes de las personas desde una solución colectiva.
-Ha sido un proyecto difícil también quizá por pagar la novatada: con cambio de comercializadoras, proyectos en la capital que al final no han cuajado… ¿Cuáles han sido los problemas y que han aprendido de cara al futuro?
-Los principales problemas han sido la burocracia y que el trámite es muy largo. Empieza pidiendo la conexión a Endesa con el pago previo de un aval de 40.000 euros para este modelo de planta, la autorización a la Junta de Andalucía, la autorización para la construcción... En todos esos trámites se te puede ir un año. Sin tener detrás una cooperativa es muy difícil montar una comunidad energética.
-¿Qué ventajas tiene el modelo cooperativista frente a otros?
-Que los socios durante ese año no empiezan a abonar sus cuotas en la cooperativa hasta que no se solicita la licencia de construcción. Mientras, todos esos trámites los ha asumido la cooperativa de segundo grado creada por Faecta y en la que están integradas las diez las comunidades energéticas que hay en la provincia.
-¿Han tenido el apoyo que las instituciones habían comprometido?
-Sí, en este primer semestre se van a poner en marcha tres proyectos: Córdoba, Almodóvar (donde están seis ayuntamientos de la Vega del Guadalquivir) y otro en la Subbética con Carcabuey y Fuente Tójar. Ahí la mayor dificultad ha sido que hemos tenido que innovar mucho y que es muy difícil que un ayuntamiento considere que puede ser socio de una comunidad energética en pie de igualdad con los ciudadanos. Al final, se ha conseguido, ya que en esas comunidades están incorporados los ayuntamientos y de hecho en la de Almodóvar el presidente del consejo rector de la comunidad energética es el alcalde, Ramón Hernández.

Francisco Molina, presidente de Faecta. / A.J. González
-El Ayuntamiento de Córdoba entró participando en principio solo en la sesión de terrenos, ¿no?
-Sí, aunque nuestra idea es que cuando la comunidad eche a andar ciertos suministros municipales, incluso lo que deriva el Ayuntamiento de Servicios Sociales a personas con dificultad para pagar la factura de la luz, lo pueda coger de la planta, para lo que tendrá que entrar como socio también. Los ayuntamientos se ahorran mucho en su factura. El de Fuente Palmera, por ejemplo, con una factura de luz de 700.000 euros se puede ahorrar 400 o 500.000 euros.
-¿Y para un ciudadano de Córdoba qué ventajas tiene?
-Muchas. En Córdoba, el Ayuntamiento te va a hacer una bonificación en el IBI del 50% durante 10 años por ser socio de una comunidad energética. Si yo quiero entrar en la cooperativa como copropietario y voy a consumir 3.000 kW, la inversión será de unos 2.800 euros con los que tengo un coeficiente de participación. Si pagas de IBI, por ejemplo, 500 euros, 2.500 euros de esa inversión te los va a pagar ya el Ayuntamiento. En Córdoba la inversión prácticamente está subvencionada. Aparte del ahorro, porque puedes reducir tu factura entre un 50 y un 70%.
-¿Cómo será el futuro de estas comunidades en España?
-Aquí me gustaría explicar una cosa. Una cosa es una comunidad energética y otra, las comunidades solares que están poniendo en marcha las grandes empresas eléctricas. Son dos modelos completamente distintos: en una comunidad energética, soy propietario y tomo las decisiones. En un club solar, soy socio como si me apunto al Club Figueroa, pero ni el club va a ser mío ni voy a tomar las decisiones y además si me voy, perderé lo invertido.
-Aprovecho para preguntarle por el estado de salud del cooperativismo en Córdoba.
-Hemos crecido mucho y representamos una parte importante del tejido productivo, pero seguimos teniendo un desafío grande: impregnar la sociedad de la cultura cooperativa.
-Con la dificultad añadida que estamos en tiempos donde prima el individualismo.
-Claro, porque una cosa es decirle a una persona que actúe con criterios del bien común y otra es que practique el bien común. El cooperativismo de consumo es una práctica de actuar por el bien común y en los mismos estatutos de las comunidades energéticas ya se dice que no tienen ánimo de lucro. O sea, que aunque se produjeran beneficios se tendrían que reinvertir en la comunidad.
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