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El nuevo reto académico

Ni veto ni barra libre: así regula la Universidad de Córdoba el uso del ChatGPT y la IA en sus aulas

El elevado coste de la herramienta impide ofrecerla de forma estándar y gratuita a los docentes, que han tenido que cambiar el modo de evaluar, y al estudiantado, al que se exige la mayor transparencia

Laboratorio KDIS (Knowledge Discovery and Intelligent Systems) en el Campus de Rabanales.

Laboratorio KDIS (Knowledge Discovery and Intelligent Systems) en el Campus de Rabanales. / Lola Ruiz

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Que la inteligencia artificial (IA) sea un complemento al aprendizaje y que potencie el conocimiento sin mermar las habilidades del alumnado. Ese es el reto al que las universidades públicas se enfrentan desde que la IA irrumpió en el mundo académico. Hace más de dos años, la Universidad de Córdoba lanzó un código de buenas prácticas para el uso del ChatGPT y el resto de plataformas de IA que son capaces no solo de gestionar bibliografía avanzada o programar en distintos lenguajes sino de resolver problemas complejos de ciencias e ingenierías o generar textos académicos que serían difícil de distinguir de los que haría un humano.

A día de hoy, la UCO no dispone de una plataforma de IA que se pueda utilizar de forma corporativa, ya que, según el vicerrector de Transformación Digital y Gestión de Dagos, Sebastián Ventura, «las compañías que promueven estos servicios no ofrecen tarifas asumibles para una institución con tantos usuarios como la Universidad». No obstante, hay profesores que la usan a título particular en versiones gratuitas o adquiriéndolas de forma individual por las ventajas que ofrece. También se están ofreciendo algunos usos al alumnado en versiones de Gemini o Perplexity. Además, muchosestudiantes la usan habitualmente como apoyo, ya sea para mejorar la redacción de un trabajo o para traducir documentos al inglés. También hay ejemplos prácticos muy útiles como la búsqueda avanzada de bibliografía. Según Ventura, para que el alumnado realice el mejor uso de la IA, «en clase damos instrucciones básicas como alertar de que la IA no siempre aporta información veraz y es fundamental que los estudiantes le pidan que verifique las fuentes o que lo hagan ellos mismos». Lo fundamental es que «el alumnado entienda que no se puede confiar ciegamente en la IA porque es posible que cometa errores y eso repercuta en su evaluación, que sepa que la IA puede ser un apoyo a la hora de desarrollar destrezas y habilidades que se requieren a nivel profesional, pero nunca podrá sustituir a la mente humana».

Cambios en el sistema de evaluación

El uso creciente del Chatgtp está obligando al profesorado a cambiar los modos de evaluación tradicionales. «Ya no basta con mandar un trabajo de X palabras sobre un tema, algo que era muy cómodo», señala Ventura, «hay que evaluar de otra manera para constatar que el alumno está aprendiendo». Para conseguirlo, la UCO recomienda a los docentes reducir ese tipo de trabajos pasivos de recopilación de información y que la evaluación se complete con exámenes orales o con entrevistas con el profesor, que debe estar actualizado en el uso de esta herramienta, en las que el alumnado defienda lo que ha hecho.

«En Informática, por ejemplo, los nuevos modelos de lenguaje hacen estupendamente labores como la programación», explica Ventura, «si le dices a una IA que te haga un programa para una tarea concreta, lo hace al momento». Por eso, «la única forma de valorar un trabajo es probarlo con los estudiantes y que nos digan por qué han tomado esa decisión de diseño, por qué han hecho las cosas de una forma o de otra, obligándolos estudiar y entender lo que hacen aunque usen la IA". Ciertas cosas que ahora mismo están haciendo con la ayuda de la IA "tienen que ser capaces de hacerlas por su cuenta, la IA puede ahorrarles trabajo, pero hay cosas que habilidades que va a necesitar en el desempeño de su vida profesional», apostilla.

«Ya no basta con mandar un trabajo de X palabras sobre un tema, algo que era muy cómodo», señala Ventura, «hay que evaluar de otra manera para constatar que el alumno está aprendiendo»

Una herramienta potente que potencia las destrezas

Otros alumnos utilizan la IA —y eso es lícito— como un asistente cuando no tienen acceso frecuente a tutorías. Lo importante, según Ventura, «es que el profesorado explique en clase cómo usar la IA de la mejor manera porque es una herramienta potente a la que no se puede dar la espalda porque no solo ahorra tiempo en trabajos prosaicos sino que les puede ayudar a aprender y mejorar su rendimiento». Como el uso de la calculadora cuando ya se tiene cierta madurez y se dominan los cálculos básicos, añade, «la idea es que usen la IA siendo conscientes de que en el examen no la van a tener». Para los docentes, el reto es integrar la IA en la metodología docente respetando la libertad de cátedra y el criterio individual de cada docente. Habría dos opciones, «o se prohíbe y se usan detectores que penalicen su uso o se permite y se exige que se cite». La transparencia en el uso es básica y así lo señala la guía de la UCO que plantea la necesidad de "citar siempre la bibliografía y las herramientas de IA que se han empleado".

Una duda que surge es el impacto de la IA en la ortografía o la expresión, ya que la inteligencia artificial se usa a menudo para la corrección y mejora de los textos. Según Ventura, «el nivel de exigencia en ortografía es distinto, en la Universidad aunque es evidente que hay que cuidar la corrección, pero Word ya corrige la ortografía, todo tiene una parte positiva y una negativa, se trata de buscar el equilibrio y aprovechar la IA para mejorar ciertas tareas como buscar información con mayor rapidez».

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