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Entrevista | Nuria Jiménez Directora técnica de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir

«La próxima campaña del regadío puede ser de normalidad»

Esta ingeniera de Caminos, alto cargo de la CHG, ha estado al frente de la coordinación de los embalses durante las grandes avenidas del último mes. El arduo trabajo de los técnicos impidió grandes inundaciones.

Nuria Jiménez, directora técnica de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.  | CÓRDOBA

Nuria Jiménez, directora técnica de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. | CÓRDOBA

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

-¿Los pantanos han servido para contener riadas tras estos últimos temporales?

-Tenemos 50 embalses principales en toda la cuenca y todos los que no estaban llenos tenían suficiente capacidad para almacenar agua. Lo que han hecho es precisamente ir almacenando esa agua y luego, en el momento en el que han ido alcanzando su nivel máximo, los hemos gestionado para disminuir la punta y el riesgo aguas abajo. Tenemos en cuenta cuál es la situación aguas abajo del embalse y siempre que es posible, cerramos los desagües de fondo para aguantar la punta de avenida y los abrimos cuando vemos que han disminuido las precipitaciones y han bajado los niveles del río. Ahí es cuando aprovechamos para soltar agua. En estos casi 20 días de borrascas hemos tenido una gestión muy activa y hemos aprovechado las ventanas que nos daba la meteorología para ir abriendo cuando sabíamos que el agua iba a generar menos daño. El embalse lo que hace es laminar las avenidas y retrasarlas en el tiempo.

-¿Cómo se hace esa gestión?

-Es una gestión muy coordinada. Cada presa, cuando abre, debe tener en cuenta el caudal que viene aguas arriba, en el tronco del Guadalquivir y el caudal que hay aguas abajo, ya sea porque estén otras presas aliviando o porque esté llegando el caudal de todos los afluentes que no tienen presa. Hay una zona muy importante de la cuenca, un 50%, que no está regulada. Eso significa que no hay ninguna presa, con lo cual el agua que cae es la que circula y la que llega al tronco del Guadalquivir. Vamos midiendo la situación en cada momento y cada presa tiene sus circunstancias particulares. Hay que tener en cuenta si la presa aguas abajo tiene alguna población, si afecta a carreteras, si el río también está aportando ya aguas abajo... Todo eso tiene que hacerse de una forma coordinada.

-¿Cómo se llena un pantano? Porque el agua de lluvia que cae sobre el vaso no es su principal aportación, ¿no?

-Un pantano tiene su propia cuenca de aportación aguas arriba que está aportando a ese embalse. De hecho, lo que cae en el propio embalse no es representativo. Hay algunos que tienen una cuenca de más de 300 kilómetros cuadrados, otros pueden tener 150. Todos nuestros embalses se encuentran en los afluentes del Guadalquivir, principalmente en la margen derecha. En el caso de Córdoba, salvo Vadomojón, que se encuentra en la margen izquierda en el río Guadajoz, e Iznájar, el resto están todos en la margen derecha, que es la zona donde hay más pluviometría. El embalse del Tranco de Beas, en Jaén, es el único que está en el tronco principal del Guadalquivir, en la cabecera. Las demás que hay sobre el Guadalquivir son presas para centrales hidroeléctricas que no tienen la misma capacidad de almacenamiento de agua.

«Hemos abierto presas cuando sabíamos que el agua iba a generar menos daño»

-¿Esas son las que están sobre el mismo río Guadalquivir?

-Sí. Esas son todas de concesionarios, prácticamente todas son de empresas y no regulan. Nos sirven a nosotros simplemente como punto de control.

-Los expertos señalan que por muchos pantanos que haya, siempre será imposible detener todas las avenidas. ¿Es así?

-Para eso tendríamos que regular el 100% de los cauces. Siempre, en cada presa aguas abajo, hay tramos que no tiene regulación. Ya no hay tantos sitios adecuados para construir una presa. En las zonas bajas no se pueden construir presas porque se puede inundar muchísima superficie y además necesitamos un valle cerrado para levantar la presa en medio. Estamos ya prácticamente sin opciones. Salvo algunas presas más que se puedan ejecutar que están en otro plan hidrológico, no hay mucho más espacio donde ejecutar presas.

Córdoba empieza a desembalsar

Manuel Murillo

-¿Por qué hay pantanos tan grandes en el Guadalquivir?

-Las presas del Guadalquivir, una característica que tienen, es que son presas de regulación hiperanual. Eso significa que tienen más capacidad de almacenamiento que lo que supondría la regulación del año. Están preparadas para regular los periodos húmedos y ese agua que estamos almacenando nos sirve para otros años que no tienen por qué se ser húmedos. Puede haber años normales que recuperan un poco la reserva y vamos tirando de ahí. Es diferente, por ejemplo, en Cuenca, donde no tienen esas variaciones tan grandes entre los periodos húmedos y los secos. En el Norte de España y en Europa hay presas de menor capacidad porque están preparadas para almacenar el agua de ese año, a sabiendas de que al año siguiente se van a volver a llenar, por lo que no tienen esa capacidad de reacción de la que nosotros sí disponemos.

-Tras todas estas lluvias, ¿cómo se encuentran los embalses de la Confederación?

-Hemos almacenado 2.700 hectómetros cúbicos más, un 34% de nuestra capacidad, en estas tres semanas. Y ahora mismo están al 81,4% de llenado. Tenemos 6.550 hectómetros cúbicos almacenados. Es nuestro pico más alto desde el año 2013. Desde entonces no hemos tenido tanta reserva.

Aspecto actual del embalse de La Breña visto desde un mirador.

El embalse de La Breña visto desde un mirador. / Manuel Murillo

-¿Cuánto tiempo durará ese agua en condiciones normales?

-Podríamos tener para 3 o 4 años con cierta tranquilidad. Si no lloviera después, ya no habría tampoco campaña de regadío normal. Hay que ir viendo cada año pero ahora tenemos cierta tranquilidad. El abastecimiento por supuesto sí que está garantizado y el regadío depende de cómo venga cada año.

-¿Qué sectores consumen más agua en la cuenca?

-En la nuestra el regadío, ya que casi una cuarta parte de la superficie de riego de España está en Andalucía. En la cuenca tenemos casi 900.000 hectáreas de regadío. De hecho, prácticamente todas las presas de la cuenca salvo algunos casos excepcionales se construyeron precisamente para el desarrollo de zonas de regadío.

-¿Qué porcentaje de agua consumen los cultivos?

«Hay una zona muy importante de la cuenca, un 50%, que no está regulada»

-El 86% del agua.

-Hay agricultores que niegan ese dato, similar al que aparece en el Ministerio para toda España, aduciendo que el mayor consumo se da en las centrales hidroeléctricas. ¿Es así?

-El uso hidroeléctrico es no consuntivo [no se consume en el proceso]. El caso es que nuestra cuenca es diferente de otras. Solo tenemos una presa específicamente para uso hidroeléctrico, la de Cala en Sevilla, pero todo el volumen de agua pasa por la turbina llega a la presa del Gergal aguas abajo, para el abastecimiento de Sevilla. El agua que sueltan las presas hidroeléctricas se puede aprovechar agua abajo, por ejemplo en el estuario. En nuestra cuenca no hay presas, como en el Duero o en el Miño, que son de empresa hidroeléctrica y que tienen gran capacidad de almacenamiento.

-Los regantes se quejan de la cantidad de agua que vierte la cuenca al mar. ¿A cuánto asciende ese volumen durante los últimos episodios de lluvias?

-Si no hubiera presas, pues toda el agua lógicamente va al mar. Pero tenemos bastante capacidad de regulación. Hemos almacenado 2.700 hectómetros cúbicos y hemos desembalsado en torno a 1.800. Las presas se tienen que diseñar con unos parámetros para las condiciones medias. No podemos dimensionarlas para fenómenos extraordinarios, no se puede pretender disponer de embalses con una capacidad excepcional para un evento de este tipo. Se puede plantear alguna presa adicional y algún recrecido más, pero no hay mucho más margen de mejora. También se pueden optimizar las presas existentes y en eso estamos trabajando.

-¿Es posible que la comisión de desembalses autorice una dotación completa para los regadíos durante el verano?

-Yo estimo que sí, puede ser una campaña de normalidad.

«Ya no hay tantos sitios adecuados para construir una presa, no hay mucho más espacio»

-Una demanda reiterada de los regantes es la concesión de agua para toda la campaña, no sólo durante las épocas en que teóricamente hay menos lluvia. Ha habido otoños e inviernos muy secos. ¿Lo ve factible?

-Esta es una conversación que siempre mantenemos con los regantes. Antes los cultivos de regadío estaban orientados al verano, sobre todo hortícolas. Ahora se han implantado los cultivos leñosos, principalmente el olivar, que necesita agua en fechas que no son el verano. Dar el agua de nuestras presas a lo largo de todo el año haría que perdiéramos eficiencia. No tenemos suficientes recursos para atender a los regantes durante todo el año. Los agricultores, que ya están en ello, necesitan sus propias balsas, ya que eso les permite tener flexibilidad. Siempre hay unos meses críticos entre marzo, que ha dejado de llover y empieza en algunos casos el calor, y el comienzo de la campaña de regadío, así como al final de la misma en octubre o noviembre. Ahí sí que podemos soltar determinada cantidad de agua, pero los agricultores tienen que almacenarla en sus balsas. Eso es lo más eficiente. Fuera del verano las necesidades son mucho más bajas.

-Antes ha mencionado que hay margen aún para construir alguna presa más. ¿En qué estado se encuentra la de San Calixto?

-Ahora precisamente se está actualizando el proyecto de la presa, que ya está adjudicado a una empresa. Está pendiente de firma del contrato para iniciar los trabajos de redacción.

«Podríamos tener agua en la cuenca del Guadalquivir para 3 o 4 años con cierta tranquilidad»

-O sea, que aún se necesitarán muchos años hasta ver esa presa en funcionamiento...

-Cada vez es más complicado poner cualquier obra en funcionamiento y una presa, con la tramitación ambiental adicional que conlleva, necesita un tiempo, sí.

-Un problema de los embalses del que apenas se sabe nada es la acumulación de sedimentos, que reducen su capacidad natural y pueden dejarlos inservibles. ¿En qué estado se encuentran?

-La margen derecha del Guadalquivir se comporta mucho mejor en este sentido por el tipo de terreno. En cambio la margen izquierda es donde más problemas de sedimentación tenemos, concretamente en el río Genil. Hace unos años, cuando estábamos en época de sequía y con los embalses bastante bajos, hicimos campañas batimétricas para saber realmente el terreno debajo del agua y si teníamos la capacidad teórica que pensábamos o ya se había perdido una parte por los sedimentos. Algunas presas perdieron bastante pero nos sorprendió que no era tanto como pensábamos en muchos casos. También tuvimos alguna sorpresa positiva en presas muy antiguas, como el embalse del Rumblar en Jaén, que al cubicarlo ganamos bastante capacidad que compensó un poco la pérdida generalizada.

-Un ejemplo es Cordobilla, que ha demostrado la dificultad de limpiar los sedimentos. ¿Es viable realizar un dragado de pantanos grandes como Iznájar?

-Técnicamente no. Primero habría que vaciarlos y cual eso es inviable. No podemos permitirnos vaciar un embalse que se necesita para atender la demanda, porque no sabemos cuánto tiempo podemos tardar en llenarlo. Esos sedimentos vienen de la práctica agrícola: tenemos una cuenca con una orografía accidentada, con muchas pendientes, y todo el cultivo que se siembra en máxima pendiente sin ningún tipo de cobertura genera arrastres directos a los cauces. Hay que promover las buenas prácticas agrarias, que es el origen al final de esos sedimentos. En las presas, lo que hay que hacer es mantener los órganos de desagüe activos y en la CHG lo hacemos en todas las campañas de riego. Hay presas que por no utilizar el desagüe, también para el caudal ecológico, terminan colmatándose. En Cordobilla, se ha ido generando ese almacenamiento de sedimentos y ahora se está actuando en ella por parte de la empresa concesionaria. A ver si tiene algún resultado positivo.

-Ya no hablamos de sequía. ¿La CHG se está preparando para la próxima?

-Siempre la tenemos muy presente. El mantenimiento de presas es fundamental porque son nuestros almacenes de agua, cuanto mejor estén preparadas más agua podemos guardar. Los regantes en general se modernizaron hace años y están dando además el siguiente paso fundamental, la digitalización para ajustar sus consumos. Somos muy conscientes de que el agua, cuando es escasa, hay que aprovecharla al máximo y tener unas instalaciones y unos estudios que permitan aprovecharla.

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