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Paseos con historia

Senderismo en Córdoba: la ruta romana que fue escenario de asaltos y hoy puedes hacer en menos de 3 horas

Un recorrido de 6 kilómetros por una antigua vía que unía la capital con la sierra y que ofrece una bella vista de la ciudad

Un padre y su hija caminan por la ruta senderista.

Un padre y su hija caminan por la ruta senderista. / Manuel Murillo

Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

Hubo un tiempo en el que subir por este camino no era una actividad de domingo.

El sendero, estrecho y encajonado entre lomas, era el lugar perfecto para una emboscada. Los viajeros que salían de la antigua Córdoba hacia la sierra sabían que aquel tramo podía convertirse en una ratonera. De ahí su nombre: Cuesta de la Traición.

Hoy, en cambio, la historia ha sustituido al miedo. Y lo que fue escenario de asaltos es ahora una de las rutas senderistas más interesantesdel entorno de la capital cordobesa.

De la Cuesta de la Traición a la Vereda del Villar

La ruta propuesta va desde la Cuesta de la Traición hasta la Vereda del Villar, dos horas y media de camino para recorrer seis kilómetros de distancia, de forma circular, con un desnivel máximo de 244 metros, transitable en todas las épocas del año y con una dificultad media (aunque en algunas partes el esfuerzo se vuelve más duro).

Comienza en la zona de El Cerrillo, junto a los depósitos de agua, tomando la carretera hacia el hospital de Los Morales. A los pocos metros aparece la señal que marca el inicio del sendero.

Ruta de senderismo por Córodba: Cuesta de la Traición-Vereda del Villar,

Ruta de senderismo por Córodba: Cuesta de la Traición-Vereda del Villar, / Córdoba

Un secreto geológico

El primer hito es la Fuente de la Raja, antiguo abrevadero. Desde ahí, el camino se encajona y comienza la subida más exigente. Tras aproximadamente un kilómetro, el terreno revela uno de sus secretos mejor guardados: formaciones de pizarras y calizas de la Era Primaria, con marcas del antiguo oleaje marino aún visibles en la roca.

Senderos a Fondo. Ruta 4 (Cuesta Traición - Vereda Villar). Fuente La Raja

Cartel informativo de la Fuente de la Raja. / Manuel Murillo

El sendero discurre paralelo al Arroyo del Moro, que cruza varias veces el trazado. De hecho, los romanos construyeron muros de contención para canalizar el agua y proteger la vía, porque antes que guarida de bandoleros, este fue un camino romano.

De calzada imperial a camino peligroso

La Cuesta de la Traición formaba parte del antiguo Camino del Pretorio, que partía de la muralla de la ciudad romana de Corduba para conectar con las zonas mineras de la sierra.

Senderos a Fondo. Ruta 4 (Cuesta Traición - Vereda Villar). Ciclistas bicicletas

Un ciclista realiza la ruta entre la Cuesta de la Traición y la Vereda del Villar. / Manuel Murillo

Siglos después, en la Edad Media, pasó a ser vía pecuaria. Y más tarde, territorio propicio para asaltantes. Su estrechez, la pendiente y la vegetación hacían imposible escapar con facilidad. El lugar ideal para que el viajero fuera víctima de una emboscada.

El descenso más amable

La subida culmina en el cruce de la carretera CO-3314. en el entorno del Lagar de la Cruz, donde, cambiando de sentido, comienza el Camino de los Morales. Más ancho y cómodo, atraviesa un bosque de pinos, encinas y alcornoques.

Senderos a Fondo. Ruta 4 (Cuesta Traición - Vereda Villar)

Naturaleza en la ruta Cuesta de la Traición-Vereda del Villar. / Manuel Murillo

Tras pasar por la zona de La Alberquilla y cruzar el Arroyo de San Cristóbal, el recorrido entra en su tramo final por la Vereda del Villar, antiguo camino medieval que conectaba con una pequeña población, conocida como El Villar, que existió entre los siglos XIII y XVII cerca del Parque Periurbano de los Villares.

La recompensa: una bella postal de Córdoba

A unos 500 metros del final, antes de llegar a Los Morales, la recompensa: una bella vista de Córdoba, con la ciudad extendida al fondo y la campiña en el horizonte. Tras contemplar esta panorámica, el camino conduce a la carretera que une El Cerrillo con el hospital. Medio kilómetro después, se llega al punto de partida.

Hoy no hay bandoleros, pero la sensación de caminar por un lugar con siglos de historia sigue intacta.

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