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Día mundial del Asperger

Inmaculada, madre de un joven con autismo de alto funcionamiento: "Cuando cumplen 18 años ya no existen para el sistema educativo"

El cordobés Alejandro Aguilar, de 22 años, terminó la ESO, también una FP de grado medio y ahora cursa un ciclo superior de informática

Alejandro Aguilar, con su padre, en la empresa donde trabaja este segundo y donde está haciendo prácticas laborales.

Alejandro Aguilar, con su padre, en la empresa donde trabaja este segundo y donde está haciendo prácticas laborales. / A.J. GONZÁLEZ

M.J. Raya

M.J. Raya

Alejandro Aguilar Algaba es un joven cordobés de 22 años con autismo de alto funcionamiento que se encuentra realizando un ciclo formativo de grado superior de informática en el CES Lope de Vega de Córdoba. Anteriormente, este joven obtuvo el título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y cursó en el IES Fidiana de Córdoba un ciclo de grado medio relacionado también con ordenadores, que es un ámbito que le apasiona.

Su autismo no le ha impedido poder estudiar, como cualquier chico de su edad, con una cierta normalidad y su nivel de inglés es muy alto, aunque sí es cierto, como reconoce su madre, Inmaculada Algaba, que los estudios en los que está matriculado ahora Alejandro tienen un nivel bastante avanzado y son más complicados.

En la actualidad, Alejandro está realizando las prácticas que incluyen el ciclo que realiza en la firma Renault Córdoba-Mezquita Motor, del polígono de la Torrecilla de Córdoba, donde trabaja su padre. «Para él es un estímulo poder desempeñar una faceta laboral y le ayuda también a tener una vida más ordenada y con unas rutinas establecidas», señala Inmaculada.

Alejandro Aguilar, durante la realización de unas prácticas laborales.

Alejandro Aguilar, durante la realización de unas prácticas laborales. / A.J. GONZÁLEZ

"Es bueno que aprenda a trabajar y a ser lo más autónomo posible"

«Alejandro no es una carga ni para mi marido ni para mí. Podría vivir con nosotros y contar con nuestra ayuda siempre. No es que necesitemos que traiga dinero a casa, pero es bueno que aprenda a trabajar y a ser lo más autónomo posible, lo mismo que deseamos para sus hermanos. Sin embargo, de momento no lo vemos preparado para poder irse a vivir solo sin apoyos familiares o de otro tipo. De hecho, a él no le gusta la soledad», indica.

Esta madre expone que conforme su hijo se ha hecho más mayor está afrontando otras dificultades."Pensábamos que lo peor había pasado en la infancia, por las rabietas y por la rigidez que muchos chicos con autismo presentan ante determinadas situaciones, pero cuando son adolescentes y jóvenes presentan otros nuevos problemas. Él es más consciente de que se encuentra solo en los recreos, que tiene dificultades para dirigirse a sus iguales para entablar una conversación y que tampoco existe una receptividad por parte de la sociedad ni de los centros educativos y de otro ámbito para que haya esa integración de la que tanto se habla, pero que desgraciadamente no existe», se lamenta esta madre.

Por otro lado, Inmaculada lamenta que cuando las personas con autismo, como es el caso de su hijo, cumplen 18 años, parece que ya no existen para el sistema educativo, y se terminan las becas y las ayudas para que estudien, a pesar de que hay que costear profesores particulares, entre otros gastos, al mismo tiempo que también estas personas deben continuar con sus terapias, en centros como Autismo Córdoba, porque «muchas veces solo se abren a contar sus inquietudes a los terapeutas y les viene bien recibir esta ayuda más especializada».

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