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Día mundial del trastorno

El hospital Reina Sofía redefine el Asperger, el subtipo que tiene un 37% de población con autismo

Autismo Córdoba ofrece un programa individualizado para personas con nivel 1 del trastorno

Pilar Martín, psicóloga clínica de la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil del hospital Reina Sofía.

Pilar Martín, psicóloga clínica de la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil del hospital Reina Sofía. / CÓRDOBA

M.J. Raya

M.J. Raya

Cada 18 de febrero se conmemora el día mundial del síndrome de Asperger, un trastorno que forma parte del espectro del autismo (TEA), y que comparte con el mismo que quienes son diagnosticados de Asperger presentan también dificultades en la comunicación social y en la flexibilidad de pensamiento y comportamiento.

En los últimos años, especialistas en Salud Mental y muchas de las entidades que trabajan con esta población han dejado de utilizar el término Asperger y se viene empleando más el concepto de trastorno del espectro autista nivel 1, dentro de una clasificación más acorde con las conclusiones de diferentes investigaciones, entre ellas la más reciente, un completo estudio de la Universidad de Princeton y la Fundación Simons, en Estados Unidos, cuya conclusión principal es la identificación, dentro del trastorno del espectro autista, de cuatro subtipos biológicos y genéticos.

Usuarios de Autismo Córdoba realizando una actividad.

Usuarios de Autismo Córdoba realizando una actividad. / Ramón Azañón

Clasificación

La psicóloga clínica de la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil del hospital Reina Sofía de Córdoba Pilar Martín Borreguero señala que «para realizar esta investigación esta universidad analizó las características conductuales, genéticas y otras variantes biológicas de 5.000 pacientes con trastorno del espectro del autismo de 4 a 18 años».

Según Martín, los resultados de este estudio son muy relevantes, ya que concluyen, por un lado, que el autismo, que es un trastorno del neurodesarrollo sin cura farmacológica en la actualidad, no es una condición unitaria, sino una pluralidad de circunstancias neurobiológicas, a la vez que evidencia la necesidad de avanzar hacia una atención médica individualizada para cada paciente. Esto quiere decir, añade esta experta, que las terapias, apoyos y recursos deben ajustarse a los síntomas, pero también al subtipo de autismo específico de cada persona.

Los cuatro subtipos del autismo

En cuanto a la clasificación, uno de estos cuatro subtipos abarca a personas con autismo ampliamente afectado (10% del total). Este conjunto poblacional incluye retrasos marcados en el desarrollo, dificultades severas de comunicación e interacción social y comportamientos repetitivos que afectan casi todos los aspectos de la vida diaria.

Una usuaria de Autismo Córdoba.

Una usuaria de Autismo Córdoba. / Ramón Azañón

El segundo grupo es de autismo mixto con retraso del desarrollo, que engloba a aproximadamente el 19% del total de personas con TEA. Se caracteriza por retrasos tempranos en el desarrollo, pero con bajos niveles de ansiedad, depresión o conductas disruptivas. Se denomina mixto por la gran variabilidad en la intensidad de los rasgos sociales y repetitivos.

El tercer grupo es el de personas con autismo con desafíos moderados, al que pertenecen alrededor de un 34% del total. Este subtipo presenta los rasgos clásicos del autismo -diferencias en la comunicación social y comportamientos repetitivos-, pero de forma más sutil y sin retrasos significativos en el desarrollo temprano.

Finalmente, Pilar Martín recalca que el cuarto grupo y más numeroso -autismo con alteraciones sociales y conductuales moderadamente afectados- ahora engloba a las personas con autismo de alto funcionamiento y antes síndrome de Asperger. Equivale a alrededor del 37% del total de población con TEA, según el estudio. Este grupo alcanza los hitos del desarrollo infantil en tiempo esperado y no presenta retraso en el desarrollo. Sin embargo, son personas que se suelen tener que enfrentar más adelante a otras afecciones asociadas, como TDAH, ansiedad, depresión o trastorno obsesivo-compulsivo.

En el hospital de Los Morales se encuentra la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil.

En el hospital de Los Morales se encuentra la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil. / Manuel Murillo

Beneficios y tipos de terapia

Por otro lado, dentro de las novedades en cuanto a la atención del trastorno del espectro autista, esta psicóloga clínica destaca que esta misma investigación de Princeton muestra que la eficacia de la intervención terapéutica que se presta a las personas con TEA se ve más influenciada por factores como la duración y la intensidad de la intervención, por los niveles de habilidades iniciales al inicio de la intervención y por una edad de inicio más temprana, pero no tanto por el modelo de intervención. De este modo, la investigación llega a la conclusión de que la duración, intensidad y el inicio de las terapias a más temprana edad contribuyen a lograr mejoras en las capacidades cognitivas y del lenguaje de los menores con TEA.

Por otra parte, el estudio de Princeton remarca que, igualmente, dentro de una intervención temprana eficaz, juega un papel destacado la interacción social que progenitores, familiares y cuidadores llevan a cabo con los pequeños con TEA.

Sin relación con el paracetamol

Otra novedad en torno al autismo y su origen (que aún no se ha conseguido concretar), precisa Martín, es que, en enero de 2026, las autoridades sanitarias mundiales y las revisiones científicas reafirmaron que no existe una relación causal demostrada entre el uso de paracetamol durante el embarazo y el autismo.La Organización Mundial de la Salud y la Academia Americana de Pediatría señalaron que los estudios existentes muestran asociaciones inconsistentes y no establecen causalidad.

Aumento de los diagnósticos

Sobre el incremento del diagnóstico de autismo de grado 1, Pilar Martín alerta de que hay que precisar bien esta detección, porque, por ejemplo, Reino Unido ha registrado en los últimos años una subida del 6.000% de los nuevos casos de autismo, pero no tanto de los que son autismo más severo, sino los que son de alto funcionamiento. Sin embargo, Martín matiza que hay que saber diferenciar bien entre lo que realmente es una persona TEA con un funcionamiento moderadamente afectado, pero son sintomalogía debilitante de la persona que solo porque realiza algunas acciones concretas más excéntricas o singulares, se la pueda vincular al autismo, al igual que no todo lo que es neurodivergencia es trastorno del espectro autista u otra patología psiquiátrica.

La directora técnica de Autismo Córdoba, María Muñoz.

La directora técnica de Autismo Córdoba, María Muñoz. / Ramón Azañón

La labor de Autismo Córdoba

De otro lado, dentro del abordaje de todos los tipos de TEA realiza un papel muy importante la asociación Autismo Córdoba. La directora técnica de Autismo Córdoba, María Muñoz, aclara, en relación a la población antes diagnosticada con síndrome de Asperger y que ahora se clasifican como personas con autismo de alto funcionamiento, que todas estas personas con autismo grado 1 no se rigen por un mismo patrón.

Por este motivo, resalta, en Autismo Córdoba, se dispone de un programa específico de atención individualizada a las personas con autismo de grado 1. «Un número creciente de personas con autismo de grado 1 (antes Asperger) acuden a nuestra asociación con un rango de edades muy amplio, pues asistimos, tanto a menores de corta edad, diagnosticados en la infancia y que nos suenen venir derivados para recibir inicialmente atención temprana, pero también atendemos a jóvenes y personas adultas», apunta.

Autismo Córdoba presta, en el caso de niños y adolescentes, fundamentalmente terapia psicoconductual específica y apoyos en los estudios y relaciones sociales, a la vez que a los jóvenes y adultos se les ofrece cobertura psicológica y emocional para ayudarles al propio autoconocimiento de su trastorno y adaptarlo a su día a día, a su trabajo o búsqueda de trabajo y relaciones sociales y familiares.

Personas "con una gran carga de sufrimiento"

«Las personas adultas que acuden a la asociación para consultar por si pudieran tener autismo llegan con una gran carga de sufrimiento y con necesidad de poder dar respuesta a procesos que han vivido a lo largo de su vida. Son personas que en su niñez, adolescencia o incluso ya más mayores han podido sufrir acoso, rechazo, por lo que tratamos de acompañarles y guiarles para que sepan gestionar lo que les pasa», añade María Muñoz.

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