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Entrevista

Julio Rodríguez: "Del momento del accidente de Adamuz solo quedan imágenes duras, como una película de terror pero real"

El joven adamuceño que acudió a socorrer a las víctimas del accidente explica cómo ha asimilado lo ocurrido y cómo se siente

Adamuz, un mes después de la tragedia

Víctor Castro

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Julio Rodríguez (16 años) fue una de las primeras personas de Adamuz que acudió al lugar del accidente ferroviario. Llegó con su madre y su amigo José Cepas. Un mes después de todo lo vivido, un poco cansado de la exposición mediática, reconoce que su vida “es diferente”, que hay imágenes que no se borrarán y que ahora tiene más claro que quiere ser bombero.

—Se enteró del accidente cuando venían de pescar. Los trenes estaban en un lugar de difícil acceso, ¿cómo llegaron hasta allí?

—Nos enteramos un poco de rebote. Íbamos en el coche con mi madre, volviendo de pescar, y vimos pasar a los bomberos. Fuimos detrás de ellos. Cuando se bajaron, nosotros también nos bajamos y entramos detrás.

—¿Qué hicieron en la zona cero?

—Al principio, no sabíamos bien qué estaba pasando. Vimos mucha gente y nos dimos cuenta de la gravedad. Primero parecía que estaba más controlado, pero luego avisaron de que había otro tren afectado y fuimos hacia allí.

—Su madre os pidió que no se separan de ella.

—Sí, pero hubo un momento en que cada uno estaba ayudando por su lado.

—Ayudadaron con todo lo que tenían a mano.

—Sí, había gente saliendo de los vagones sin zapatos y con mucho frío. Les dejamos los zapatos, los chaquetones y los acompañábamos hasta donde estaban los médicos. En ese momento no notas el frío ni nada.

—Después de un mes, ¿qué imágenes se le han quedado grabadas?

—Del momento del accidente, solo me quedan imágenes duras, es como una película de terror, pero real. Sobre todo, la imagen de la gente fallecida. Imágenes bonitas no hay.

—¿Le ha cambiado lo que vivió ese día?

—Sí. Mi vida antes era súper diferente a la de este mes. Me ha cambiado para bien porque esto te hace madurar y también para mal.

—¿Para mal en qué?

—En que se me han quedado cosas muy desagradables en la cabeza que estarán ahí para siempre.

—¿Cómo reaccionaron sus compañeros de clase al verle con los Reyes de España?

—El primer día fue un boom. Todo el mundo mirándonos porque habíamos salido en la tele. Vinieron a entrevistarnos al instituto y nos gritaban, pero bien.

Reportaje social en Adamuz un mes despues de la tragedia

Julio Rodríguez, en casa, un mes después de la tragedia. / Victor Castro

—¿Ha necesitado ayuda psicológica?

—No. Fui una vez para comprobar si estaba bien y me dijeron que no necesitaba atención profesional.

—¿Ha tenido noches malas?

—Sí, algunas.

—¿Y necesita hablar de ello?

—No. Ya he hablado bastante.

—¿Qué le dijeron sus padres?

—Que estaban orgullosos, pero que tengo que superar lo que vimos. Que son cosas muy duras, pero que actuamos bien.

—¿Mantiene contacto con las personas a las que ayudaron?

—Sí, con casi todas. De algunos no me acordaba bien, pero ellos sí a mí y al salir en los medios, se han puesto en contacto conmigo.

—¿Siente que actuó como un héroe?

—No, yo hice lo que sentí en ese momento. Ayudé a gente, pero no para que me llamen héroe.

—¿Está cansado de que le pregunten por lo que vivió?

—Sí, la verdad.

—¿Esta experiencia ha despertado alguna vocación?

—Sí, me gustaría ser bombero. Ya me gustaba antes, pero ahora más.

—En este mes también han vivido momentos bonitos inesperados como asistir al Carnaval de Cádiz.

—Sí, en el Teatro Falla, una cosa que es casi imposible. También fuimos a ver al Betis, hemos ido a Madrid y hemos hecho el saque de honor en el estadio del Córdoba, no sé, cosas increíbles que en mi vida normal nunca he hecho y a raíz de esto pues he podido.

—¿Les haría ilusión la Medalla de Andalucía para el pueblo?

—Claro, muchísima, el pueblo se lo merece.

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