Reportaje
«Aquí hay trabajo para un mes»: los vecinos de Guadalvalle y La Altea regresan a sus casas tras la riada
Una semana después de tener que abandonar sus viviendas, comienza el trabajo para limpiar y sacar el lodo de unas viviendas que han vuelto a quedar muy afectadas
Última hora de los avisos de la Aemet en Andalucía, vuelta de los desalojados y tareas de limpieza

A. J. González
«Aquí hay trabajo para un mes». «¿Qué hago? ¿Me pego un tiro?». Las frases se repiten entre el lodo, el silencio y el cansancio. Guadalvalle y La Altea han despertado este martes con la crudeza del regreso a casa, apenas 24 horas después de que se autorizara la vuelta a las viviendas, salvo en las calles Las Tórtolas y La Perdiz. El lunes fue el día de recoger lo imprescindible; el martes, desde primera hora, ha comenzado la verdadera batalla: sacar agua, retirar barro y limpiar antes de que el fango se endurezca.
Es una carrera contrarreloj. El panorama en las urbanizaciones es desolador: cuesta caminar, las botas son obligatorias y el lodo supera el medio metro en algunos puntos. Las parcelas están llenas de vecinos achicando agua, limpiando y sacando barro sin descanso. Por momentos, la escena recuerda a la dana de Valencia. El silencio envuelve todo, apenas hay palabras. No es solo que no haya tiempo que perder, es que no hay nada que decir. De fondo, el murmullo constante de un río que, una vez más, ha vuelto a destrozarles la vida.
Sin prácticamente nada que salvar
En La Altea, Sandra Igorra se afana en sacar el agua de su vivienda, donde el nivel ha superado el medio metro en algunas estancias. «Ha entrado por los dos lados», explica mientras observa el lodo, que alcanza unos 20 centímetros en la parcela. El lunes accedió a la casa para recoger algunos enseres y ha sido a primera hora de este martes cuando ha comenzado a retirar el fango. «Prácticamente ningún mueble sirve y los electrodomésticos… ya los veis», dice señalando un frigorífico volcado por la fuerza del agua. «Estamos intentando limpiar lo máximo posible para que, cuando venga mi madre, el susto no sea tan grande», añade, visiblemente afectada. Se apoya unos segundos en la escoba y confiesa: «Cuando llevas un rato aquí se te cae el alma al suelo. No sabes si ponerte a llorar o qué». Se plantea alquilar maquinaria para agilizar la limpieza. Sabe que el tiempo juega en su contra: «Cuanto más se endurezca, peor es sacar el barro. Si no, aquí hay trabajo para un mes».

Interior de la vivienda de Isabel Igorra tras la riada. / A.J. González
Un poco más abajo, Rafael Sánchez limpia su vivienda con la ayuda de varios amigos. En su caso el agua no ha entrado tanto, pero «el destrozo es importante», señala mientras tira objetos a un saco. «Aquí pongo los que aún tengo esperanza de salvar y aquí los que ya son basura», explica resignado. Reclama ayuda a las administraciones, tanto para la limpieza como para la retirada de residuos, porque de lo contrario «esto va a ser eterno».
Julio Cortés, otro de los vecinos, también pide apoyo al Ayuntamiento. En su vivienda, pese a contar con un amplio patio, «ha entrado casi medio metro». Ya ha contactado con el seguro, aunque admite que «soy de mentalidad antigua y estoy viendo qué puedo salvar». Entró el lunes y «ya me imaginaba lo que me iba a encontrar», aunque reconoce que la situación es «muy dura». «El agua me llegaba por aquí», dice señalando las rodillas. «Llevo 16 años pidiendo soluciones y aquí ves el resultado», añade abriendo los brazos para abarcar una parcela completamente cubierta de lodo.

El regreso de los vecinos de la Altea y Guadalvalle, en imágenes / A.J.González
Soledad e impotencia en la tragedia
Guadalvalle es, con diferencia, la parcelación más castigada. Tanto es así que las calles Las Tórtolas y La Perdiz permanecen aún cerradas. En la esquina con la primera vive María Luisa Deblas, que limpia su vivienda junto a su hijo y su nieto. En el interior, pese a estar en una zona elevada, el agua ha destrozado buena parte del mobiliario y el patio. «Ya ves, es una ruina tremenda», resume. Su gesto refleja cansancio y hartazgo. «Tengo una pensión mínima, no tengo seguro y esta es mi única vivienda. Dime qué puedo hacer», se pregunta. El lodo ha anegado el cobertizo, el merendero y el patio, donde el agua superó el medio metro. Apoyada en el cepillo, termina de desahogarse: «No puedo sola. Hace 16 años podía pelear, pero ahora es imposible. Tengo artrosis, una discopatía degenerativa, tratamiento para la depresión… No puedo más. Esto no tiene arreglo, nadie quiere comprar esto —como es lógico— y ¿qué hago, me pego un tiro?».

María Luisa Deblas enseña su casa. / A.J. González
A escasos metros, en el límite con la calle La Perdiz, personal de Cruz Roja retira lodo y enseres de una vivienda ante la que se amontonan colchones y electrodomésticos. Es la casa de Manuel Gavilán y su mujer, una pareja de octogenarios que «vamos tirando como podemos», dice él con una sonrisa cargada de ironía. El agua ha alcanzado varios centímetros en la vivienda y ha destrozado buena parte del mobiliario. «Ya ves todo lo que hay fuera», señala con un leve gesto de la mano. La peor parte, sin embargo, se la ha llevado una construcción anexa que utilizaban como salón y sala de reuniones de la urbanización. Allí el agua superó el medio metro y arrasó con todo. «Menos mal que tenemos ayuda», dice.
Manuel apenas tiene fuerzas para hablar tras una semana «horrible». No tiene seguro y asegura que viven «con lo mínimo. Esto es lo único que tenemos». Mientras estaban en casa de su hijo, su perro fue mordido por otro animal y, como reacción, mordió a una persona, que le ha denunciado. «Ahora tengo que pagar un veterinario, la denuncia y sacar esto adelante… No sé cómo lo voy a hacer, de verdad», dice antes de romper a llorar y bajar la mirada. Tras intentar recomponerse, se aferra a una idea: «A nosotros no nos ha pasado nada». Y, tras desearle suerte, concluye susurrando que: «A peor es complicado».
Tomás Moreno

Precipitaciones previstas en España hoy miércoles, 11 de febrero. / X / @AEMET_Andalucia
¿Vuelta a la lluvia o un último día nublado? El sol pugna por salir para algarabía de los cordobeses
Es dura la pugna que lidia el sol con las nubes tras semanas de fuertes precipitaciones que llevaron al río Guadalquivir a un caudal desorbitado, con desalojos, multitud de incidencias y una alta factura para el campo y otros sectores de especial relevancia en la provincia. Pero parece que, poco a poco, el astro rey va ganando terreno y dejando en anécdotas las precipitaciones, que continuarán durante el día de hoy, aunque muy mitigadas.
Para nada tendremos las lluvias de las últimas semanas, ya que no se esperan acumulados de más de unos pocos litros, abriéndose los cielos a partir de media mañana, aunque habrá nuevas precipitaciones durante la próxima noche y en la madrugada. ¿Y para los próximos días? Con el pequeño 'paso atrás' que supondrá el viernes, que de nuevo será pasado por agua, tanto el jueves como, especialmente, el fin de semana, reinará el sol.
Cáritas lanza en Córdoba una campaña solidaria para apoyar a afectados por las inundaciones
Cáritas Diocesana de Córdoba ha lanzado una campaña solidaria para apoyar a las familias afectadas por las inundaciones provocadas por las intensas lluvias registradas en los últimos días y que han provocado el desbordamiento de varios ríos, así como la evacuación de más de 1.500 personas de sus hogares.
Según ha señalado Cáritas en una nota, la llegada de la borrasca Marta, tras el paso de Leonardo, ha mantenido los cauces de ríos y arroyos de toda la provincia de Córdoba en niveles peligrosos. Así, en Córdoba capital, el caudal del río Guadalquivir ha provocado desalojos en zonas como Villarrubia, Guadalvalle, Manjaneque y Alcolea, además de en municipios como Villafranca y Almodovar del Río, entre otros, afectando a más de 800 viviendas.
El Gobierno aprueba la declaración de zona catastrófica por las borrascas para Andalucía: inversiones y ayudas a sectores afectados
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de Andalucía por los efectos de las borrascas Leonardo y Marta. Se trata de un paso fundamental para facilitar el acceso a ayudas estatales directas o de fondos europeos para inversiones en infraestructuras dañadas o para favorecer a los colectivos más afectados. Está previsto que este mismo mes de febrero el Gobierno apruebe una batería de medidas concreto.
"El Consejo de Ministros aprueba este martes esta declaración que va a permitir que los municipios andaluces y los sectores afectados puedan acudir a todas las líneas de ayudas que el Gobierno de España va a plantear", ha explicado el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández. La medida ya fue anunciada por la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, y ha sido reivindicada por el presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno.
Puente Genil rebaja el nivel de riesgo por el temporal a preemergencia
El comité asesor del Plan Territorial de Emergencia Local de Puente Genil ha rebajado el nivel de riesgo a fase de preemergencia, tras valorar la evolución favorable de las últimas horas. El alcalde, Sergio Velasco, ha justificado esta decisión en que, a tenor de las previsiones meteorológicas, exceptuando la jornada del próximo viernes, habrá un respiro en cuanto a la incidencia de lluvias abundantes en la localidad.
Velasco ha hecho balance de la situación y ha destacado que entre los aspectos más graves está el desalojo de 21 personas en la zona de la calle Calzada a consecuencia de los desprendimientos de barro y piedras del talud del Cerro de los Poetas.

Araceli R. Arjona
El nivel del río baja en Córdoba hasta 2,85 metros, a punto de salir de la fase de más riesgo
El nivel del río Guadalquivir a su paso por Córdoba no ha dejado de bajar desde que alcanzó el segundo pico, superando los 6 metros, el pasado sábado. En esta jornada de jueves, el nivel ha pasado de 3,72 a 2,85 metros de lámina de agua a las 19.10 horas, a punto de salir del nivel rojo de máximo riesgo de desbordamiento cuyo umbral se establece en 2,5 metros. En el aviso rojo, la situación hidrológica es peligrosa y hay posibilidad de inundaciones, aunque al ritmo que va, es posible que a lo largo de la noche descienda de 2,5 metros y pase al nivel naranja de vigilancia.
En esa situación se encuentra ya la zona de Alcolea, según la CHG, que indica que el río está en 107,88, en aviso naranja y pasará al amarillo, en el que se recomienda el seguimiento sin vigilancia en cuanto baje por encima de 106,5 metros de lámina de agua.
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