Reportaje
«Voy a vender la parcela, no vuelvo a pasar por esto»: el hartazgo de los vecinos antes de regresar a sus casas
El Ayuntamiento de Córdoba ha autorizado la vuelta a sus domicilios de prácticamente todas las viviendas que seguían vacías por la crecida del río
Última hora del regreso de los desalojados, caudal del río Guadalquivir e inicio de la recuperación de la normalidad

A. J. González
«Me acuesto a dormir y sueño con el agua». «Voy a vender la parcela, tengo claro que no vuelvo a pasar por esto». «A nosotros solo nos ha entrado al porche, ha sido un alivio muy grande». Son algunos de los testimonios recogidos este lunes entre los parcelistas, horas antes de regresar a sus viviendas o mientras retiraban el lodo acumulado. La desesperación tiene muchas caras, casi tantas como personas la sufren. En las parcelaciones de Córdoba es un sentimiento recurrente cada vez que el río crece y devuelve a los vecinos a una incertidumbre conocida: no saber hasta dónde llegará el agua ni cuándo podrán volver a sentirse seguros en sus propias casas.
En ese contexto, el Ayuntamiento ha autorizado este lunes por la tarde el regreso a prácticamente todas las viviendas desalojadas en Ribera Baja, Las Cigüeñas, Majaneque, La Altea y Guadalvalle, tras la mejora de las condiciones. No obstante, alrededor de 40 viviendas de las calles La Tórtola y La Perdiz, en Guadalvalle, permanecen aún desalojadas por motivos de seguridad.
Un cordón policial separa a quienes miden la desesperación en el miedo vivido y ya han podido regresar tras tres días fuera, y a quienes esperan hacerlo pronto con la certeza de que el agua y el lodo han destrozado buena parte de lo que tanto les ha costado construir.
Tensión en Guadalvalle
En la glorieta de acceso al aeropuerto, de nuevo, los vecinos de La Altea y Guadalvalle aguardaban desde primera hora de la mañana poder acceder a sus casas para coger algo de ropa, medicinas, dar de comer a las mascotas o simplemente comprobar hasta dónde han llegado el lodo y el agua en sus parcelas. La angustia es doble: no solo porque los días siguen pasando sin poder regresar, sino también porque, a apenas unos metros, los habitantes de San Isidro de la Alameda ya pudieron volver a sus viviendas el domingo.

Vecinos de Guadalvalle conversan en el acceso a la urbanización. / A.J. González
En la glorieta se forman pequeños corrillos de vecinos que analizan lo ocurrido en los últimos días. «Esta vez ha llovido muchísimo más que en 2010 y no ha sido tan catastrófico», apuntaba uno. Otro señalaba que «la traca final» del sábado fue lo que hizo que el agua entrara en su vivienda; de lo contrario, «me hubiera librado».
Javier, vecino de La Altea, explica que ha podido entrar para coger un par de cosas y que «no he querido ni fijarme bien». Prefiere, cuando se reinstale, «ver el destrozo; por el momento no quiero saber nada». Antonio, uno de los veteranos del grupo, se expresa con mayor vehemencia: «Me acuesto a dormir y sueño con la puta agua. Oigo llover y me cago vivo. Piso la parcela y me pongo malo, no quiero entrar. Le he dicho a mi mujer: entra tú, dale de comer a los perros y ya está. Esto es una ruina». Coincide con sus compañeros en señalar que el problema es, sobre todo, para sus hijos, quienes heredarán una situación que «con el cambio climático va a ir a peor».
Algo más apartado del grupo, Manuel del Rey observa a los policías en silencio, con gesto serio, la espalda ligeramente encorvada por el cansancio y las manos cruzadas detrás. «Quiero entrar para coger algo de comida», dice. En su casa el agua ha entrado, pero «no demasiado». También quiere volver «para saber por dónde va», aunque asegura que no tiene prisa en limpiar. «Ya cuando nos dejen habrá que ponerse en serio», comenta.
Majaneque sigue en vilo
Siguiendo la carretera hacia arriba, en Majaneque, David es uno de los pocos que aún no ha podido regresar a su vivienda. Está dolido y cansado, aunque se expresa con un tono firme: «Voy a vender la parcela, tengo claro que no vuelvo a pasar por esto». Muestra un vídeo en el que se ve cómo el agua alcanzó el metro de altura y arrasó con todo a su paso. «Ya no vale nada», resume.

Un vecino de Guadalvalle camina tras recoger varios objetos de su casa. / A.J. González
En esta misma zona, a los pies del cordón policial, Yanira y Rafi observan una calle plagada de charcos, pero sin lodo. Como en La Altea, el silencio domina la escena. «No he podido entrar aún, pero me han dicho que el agua ha llegado a la parcela; espero que dentro de la casa no», dice Yanira con angustia. «Este martes, a las dos de la mañana, hago una semana fuera de mi casa». Su vivienda está al final de la calle Trigueros, a pocos metros del río. La de Rafi, en cambio, se encuentra en la parte alta, apenas dos casas más atrás del cordón policial. «A mí no me ha llegado, pero todavía no me dejan entrar. Están muy cuidadosos desde la dana», explica. Ambas pudieron regresar ayer por la tarde tras la decisión del Ayuntamiento.
Viviendas afectadas en Alcolea
En Alcolea, concretamente en la calle Camino del Azud, la situación también es delicada. Una vecina, que prefiere no dar su nombre, muestra cómo el agua ha alcanzado los 20 centímetros y ha destrozado buena parte del mobiliario. «Todo esto hay que cambiarlo, no sirve para nada». En un cuartillo que utilizaban como trastero —para bicicletas, material de piscina y jardinería— el agua se ha quedado estancada y ha rozado el medio metro. «Es un desastre», recalca.

Unas vecinas de Alcolea observan el lodo en la calle. / A.J. González
La mujer cierra la puerta lentamente y avanza con pasos tímidos. Al preguntarle cómo se encuentra, se detiene: se le quiebra la voz y se le enrojecen los ojos. «Son muchos recuerdos los que tenemos aquí, con mis hijos, muchas veces que hemos venido para desconectar… Aquí venimos a cambiar de aires y verlo así es muy duro… muy, muy duro», sentencia. A su vecino Rafael, el agua le ha inundado todo el sótano, que usaban como espacio de recreo. «No nos queda otra que tirar para adelante. Qué le vamos a hacer», dice antes de rechazar seguir conversando.

Chencho Martínez
Sacar fuerzas sin saber de dónde
En el otro extremo de Córdoba, en la urbanización de Las Cigüeñas, Isabel González saca fuerzas «no sé muy bien de dónde» para retirar el lodo de su parcela, que también ha entrado al interior y ha dejado el porche completamente cubierto. Con una entereza encomiable, apoyada en su escoba, explica que el agua superó el medio metro dentro de la vivienda y que «porque entramos un día rápidamente y quitamos un poco», el desastre no fue mayor. «Veía las imágenes aéreas y me temía lo peor: solo se veía el tejado de mi casa. Pensaba que no quedaba prácticamente nada».

Francisco Granados, retira enseres de su parcela. / Chencho Martínez
Junto a su familia lleva horas retirando lodo mientras muestra cómo casi todos los muebles han quedado inservibles. Aun así, busca el lado positivo: «Ahora queda paciencia. Hay gente que está peor». En la vivienda contigua, Francisco José Moreno continúa sacando barro. «Frigorífico, microondas, lavadora… está todo para tirarlo». Pensaban que no había entrado tanta agua, pero el problema fue que colapsó la fosa séptica y el agua salió por el baño y el fregadero. «Es una ruina absoluta. Llevo toda la mañana quitando lodo. Mírame la cara», dice con dureza, sudando y bajando la mirada.
Otro vecino, Francisco Granados, termina de limpiar su patio junto a su familia. La espera fue menos angustiosa porque «controlábamos por las cámaras» y «sabíamos que no había entrado dentro». Sin dejar de trabajar, explica que «no hay tiempo para bajar el ánimo. Hay que limpiarlo todo y salir adelante», porque «cualquier persona con un mínimo de empatía sabe lo difícil que es esto».
Y mientras el barro se seca y las casas se vacían, en cada parcela queda flotando la misma pregunta: cuánto tardará el río en volver… y cuántas veces más podrán resistir.
Tomás Moreno

Precipitaciones previstas en España hoy miércoles, 11 de febrero. / X / @AEMET_Andalucia
¿Vuelta a la lluvia o un último día nublado? El sol pugna por salir para algarabía de los cordobeses
Es dura la pugna que lidia el sol con las nubes tras semanas de fuertes precipitaciones que llevaron al río Guadalquivir a un caudal desorbitado, con desalojos, multitud de incidencias y una alta factura para el campo y otros sectores de especial relevancia en la provincia. Pero parece que, poco a poco, el astro rey va ganando terreno y dejando en anécdotas las precipitaciones, que continuarán durante el día de hoy, aunque muy mitigadas.
Para nada tendremos las lluvias de las últimas semanas, ya que no se esperan acumulados de más de unos pocos litros, abriéndose los cielos a partir de media mañana, aunque habrá nuevas precipitaciones durante la próxima noche y en la madrugada. ¿Y para los próximos días? Con el pequeño 'paso atrás' que supondrá el viernes, que de nuevo será pasado por agua, tanto el jueves como, especialmente, el fin de semana, reinará el sol.
Cáritas lanza en Córdoba una campaña solidaria para apoyar a afectados por las inundaciones
Cáritas Diocesana de Córdoba ha lanzado una campaña solidaria para apoyar a las familias afectadas por las inundaciones provocadas por las intensas lluvias registradas en los últimos días y que han provocado el desbordamiento de varios ríos, así como la evacuación de más de 1.500 personas de sus hogares.
Según ha señalado Cáritas en una nota, la llegada de la borrasca Marta, tras el paso de Leonardo, ha mantenido los cauces de ríos y arroyos de toda la provincia de Córdoba en niveles peligrosos. Así, en Córdoba capital, el caudal del río Guadalquivir ha provocado desalojos en zonas como Villarrubia, Guadalvalle, Manjaneque y Alcolea, además de en municipios como Villafranca y Almodovar del Río, entre otros, afectando a más de 800 viviendas.
El Gobierno aprueba la declaración de zona catastrófica por las borrascas para Andalucía: inversiones y ayudas a sectores afectados
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de Andalucía por los efectos de las borrascas Leonardo y Marta. Se trata de un paso fundamental para facilitar el acceso a ayudas estatales directas o de fondos europeos para inversiones en infraestructuras dañadas o para favorecer a los colectivos más afectados. Está previsto que este mismo mes de febrero el Gobierno apruebe una batería de medidas concreto.
"El Consejo de Ministros aprueba este martes esta declaración que va a permitir que los municipios andaluces y los sectores afectados puedan acudir a todas las líneas de ayudas que el Gobierno de España va a plantear", ha explicado el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández. La medida ya fue anunciada por la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, y ha sido reivindicada por el presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno.
Puente Genil rebaja el nivel de riesgo por el temporal a preemergencia
El comité asesor del Plan Territorial de Emergencia Local de Puente Genil ha rebajado el nivel de riesgo a fase de preemergencia, tras valorar la evolución favorable de las últimas horas. El alcalde, Sergio Velasco, ha justificado esta decisión en que, a tenor de las previsiones meteorológicas, exceptuando la jornada del próximo viernes, habrá un respiro en cuanto a la incidencia de lluvias abundantes en la localidad.
Velasco ha hecho balance de la situación y ha destacado que entre los aspectos más graves está el desalojo de 21 personas en la zona de la calle Calzada a consecuencia de los desprendimientos de barro y piedras del talud del Cerro de los Poetas.

Araceli R. Arjona
El nivel del río baja en Córdoba hasta 2,85 metros, a punto de salir de la fase de más riesgo
El nivel del río Guadalquivir a su paso por Córdoba no ha dejado de bajar desde que alcanzó el segundo pico, superando los 6 metros, el pasado sábado. En esta jornada de jueves, el nivel ha pasado de 3,72 a 2,85 metros de lámina de agua a las 19.10 horas, a punto de salir del nivel rojo de máximo riesgo de desbordamiento cuyo umbral se establece en 2,5 metros. En el aviso rojo, la situación hidrológica es peligrosa y hay posibilidad de inundaciones, aunque al ritmo que va, es posible que a lo largo de la noche descienda de 2,5 metros y pase al nivel naranja de vigilancia.
En esa situación se encuentra ya la zona de Alcolea, según la CHG, que indica que el río está en 107,88, en aviso naranja y pasará al amarillo, en el que se recomienda el seguimiento sin vigilancia en cuanto baje por encima de 106,5 metros de lámina de agua.
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