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Borrasca Marta

«Es el peor febrero desde hace 45 años»: los negocios, tabernas y hoteles de la Judería de Córdoba pagan las facturas de la lluvia

La tregua momentánea del tiempo devolvió la vida a las calles del casco histórico, pero no logra ocultar el golpe económico que la sucesión de borrascas y el colapso ferroviario están dejando en los negocios

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Ambiente este domingo junto a la Mezquita-Catedral.

Ambiente este domingo junto a la Mezquita-Catedral. / Manuel Murillo

Miguel Heredia

Miguel Heredia

Córdoba

Córdoba amaneció este domingo con un aire distinto. Tras días de lluvia persistente y cielos encapotados, la ciudad parecía recobrar una normalidad frágil, casi provisional. Personas caminando por el Paseo de la Ribera, familias aprovechando los primeros rayos de sol consistentes en varias jornadas, terrazas con desayunos repartidos sin prisas y niños jugando, todavía con cautela, en parques próximos. La capital se desperezaba, eso sí, sin perder de vista las aguas que aún están por venir una vez aterrizada la borrasca Marta.

En paralelo, los negocios del casco histórico, hoteles, bares, cafeterías y tiendas de recuerdos, exprimían la matinal y buena parte de la tarde con una idea clara en la cabeza: difícilmente se podrá compensar el daño económico acumulado durante estas semanas. Porque, como repiten muchos de ellos, llueve sobre mojado.

A la incidencia directa del temporal se suma el accidente ferroviario de Adamuz, que mantiene restricciones y dificultades en los desplazamientos por tren hacia la capital y la provincia. Un cóctel que ha terminado por oscurecer una temporada baja que algunos califican ya como histórica, pero en el peor sentido.

Resistencia en tiendas de recuerdos

Juan, al frente de Souvenirs Judería 3, no duda al describir el momento que atraviesa su negocio. «Se han juntado una serie de factores que están haciendo de este mes de febrero, el peor que yo conozco desde hace 45 años, los que llevo yo aquí, pese a que acaba de empezar. Calculo que, en pérdidas, hemos podido tener un 50%. Ayer cerramos sin haber abierto la caja todavía, sin ir más lejos».

Unas calles más allá, Carmen, de Majorica, una tienda de souvenirs situada en uno de los laterales de la Mezquita-Catedral, aporta un matiz diferente, aunque no exento de dificultades. «A nosotros parece que no nos ha ido del todo mal, a pesar de la posible inundación, porque estamos al lado del río, como quien dice. Ha seguido entrando gente a la tienda, aunque es cierto que hemos tenido goteras, bastantes. También ha entrado agua al local por el aire y, a veces, hemos tenido que cerrar un poco más puertas. Está claro que ha habido menos movimiento, pero nos ha sorprendido, para bien, que ha habido más gente en la calle de la que esperábamos».

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Una tienda de recuerdos en la Judería de Córdoba, con cartones, cubos y cajas por las goteras y la entrada de agua. / Manuel Murillo

Muy distinta es la percepción de Rubén, de Artesanías Medina, en pleno corazón de la Judería. «Mucha agua, poco turismo, ese es el resumen. A la gente le cuesta más llegar a ciertas zonas, hay muchas calles cortadas. En el negocio ha habido una bajada increíble, hay menos turistas, muchos menos. Prácticamente, todos los días de la borrasca, han sido nulo para nosotros».

Rosa, de Recuerdos Flores, describe otra caída del consumo. «En estas fechas suele haber poco turismo, pero este año, mucho peor, por todo el tema de las lluvias y lo que pasó con los trenes. Si antes en un ratito atendíamos a diez clientes, por ejemplo, ahora pueden ser solo dos o tres. Se notará a final de mes, pero hay que aguantar. Hoy hemos hecho, por ejemplo, solo dos ventas pequeñas».

Cafeterías y tabernas, a medio gas

Desde otro perfil, en el ámbito hostelero, en la cafetería Deanes 13, Eva explica que la consigna ha sido la prudencia. «La empresa nos está respaldando. Nos dijeron que si en algún momento veíamos algo extraño, mucha agua o lo que fuese, no dudásemos en cerrar las persianas. Estamos en temporada baja en Córdoba, pero entre el tiempo y lo que ocurrió en Adamuz, que es más difícil llegar a la ciudad, se está notando. Hoy que ha amanecido con sol, ha entrado más gente que últimamente».

No todos han podido permitirse abrir con normalidad. De hecho, Lola, de Taberna La Uva, reconoce que la actividad se ha visto muy limitada. «El sábado decidimos cerrar y esta semana, todas las tardes hemos estado también cerrados. Sin clientes, quién va a salir con la borrasca. Entre esto y lo de los trenes... Turismo ahora mismo no hay, prácticamente».

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Actividad este domingo en un bar de la Judería de Córdoba. / Manuel Murillo

Los hoteles, entre cancelaciones

Y si el comercio sufre por la falta de tránsito, los hoteles lamentan directamente las cancelaciones, si bien las observan «lógicas». Andrea, del Hotel y restaurante Los Patios, lo resume resignada: «Está fatal la cosa, hemos tenido que hacer muchísimas cancelaciones estos días. Entendemos las circunstancias, la gente no puede venir, a última hora cancelan trenes, los viajes no se pueden hacer con la lluvia… Hemos tenido un 30% menos de reservas, entre canceladas y que no se han hecho. Junto a lo de Adamuz, la gente no tiene cómo venir, también tiene miedo. En el restaurante, estos últimos días, también fatal, prácticamente no entra nadie».

Más severo aún es el balance de Marta, del Hotel La Mezquita. «Nos está cancelando mucha gente. Nos preguntan cómo estará el tiempo en los próximos días, pero tampoco podemos adelantarles mucho. El 80% de las reservas, nos las han cancelado, aunque también ha habido gente que ha ampliado su estancia, porque no tenían forma de irse. Se ha juntado con el accidente de trenes, ha habido muchas cancelaciones, no puede venir la gente. Se nota la cosa más triste, además, hay días en los que ni llegas a hablar con nadie».

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Turistas en las calles de la Judería este domingo. / Manuel Murillo

La ciudad se echa a la calle

Mientras tanto, las aceras exteriores del Paseo de la Ribera permanecieron este domingo en gran parte valladas por el alto nivel del río, con un caudal intimidante a su paso. Eso sí, el Puente Romano reabrió al mediodía, tras comprobar el Ayuntamiento que no hay afección en la infraestructura. Cordobeses y visitantes aprovecharon el sol, aunque fuera pasajero, para volver a caminar por el casco histórico.

De hecho, entrada la tarde, la estampa evolucionó de forma sensible. Más transeúntes, terrazas con las primeras tapas, grupos de turistas siguiendo a sus guías, personas paseando a sus perros o haciendo deporte. También viajeros que, tras días alargando su estancia, hacían las maletas en cuanto el cielo lo permitió para regresar a casa.

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Cordobeses y visitantes, en las calles este domingo. / Manuel Murillo

Una imagen que invita al optimismo, pero que no borra el impacto acumulado, ni tampoco las previsiones poco halagüeñas de las próximas fechas. En la Judería, los negocios saben que el sol puede durar unas horas; las pérdidas, sin embargo, ya forman parte del balance de un arranque de año que muchos, afirman, será difícil de olvidar...

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