Borrasca Marta
Más de un millar de afectados por las inundaciones en Córdoba, en vilo: «Te despiertas a mitad de la noche pensando si el agua habrá entrado o no en casa»
Los residentes de las parcelaciones cercanas al aeropuerto y a Alcolea afrontan jornadas marcadas por la incertidumbre, moviéndose entre la ilusión, el temor y el apoyo mutuo entre vecinos
Última hora de la crecida del Guadalquivir, de los avisos de la Aemet por la borrasca Marta y todas las incidencias

Manuel Murillo

El sábado amaneció con un gesto que parecía invitar al optimismo. El nivel del río Guadalquivir había bajado sensiblemente a primera hora de la mañana. Eso sí, la tregua era frágil. Córdoba seguía bajo alerta continua y el margen para la tranquilidad era mínimo, o casi. Y es que partir de las 9.30 horas comenzaron a caer las primeras gotas, leves, poco más que imperceptibles, mientras la ciudad transitaba aún por la franja amarilla. El escenario cambió al mediodía: la alerta pasó a naranja por lluvias y viento, con previsiones de hasta 40 litros en doce horas y rachas que podían rozar los 90 kilómetros por hora.
Porque para quienes llevan días fuera de casa, el parte meteorológico ha dejado de ser una previsión abstracta. En estas fechas, más bien se ha convertido en una amenaza constante que se mide en metros de agua, en horas de sueño perdidas y en miradas clavadas en el cauce del río, según relatan algunos afectados. Más de un millar de personas de las parcelaciones del entorno del aeropuerto y de Alcolea siguen viviendo con el corazón encogido.
El río vuelve a tensar la espera
La mañana avanzó sin sobresaltos aparentes, pero el alivio duró poco. Pasado el mediodía, el Guadalquivir volvió a crecer. La borrasca Marta descargó con intensidad en distintos puntos de la provincia y en la capital se rozaron los 30 litros acumulados antes de las 16.00 horas. A ese caudal se sumó el agua procedente de los desembalses. El río, que había dado un pequeño respiro al amanecer, superó de nuevo los 5,3 metros -tras otro descenso anterior con el avance de la matinal- y devolvió la tensión.
Mientras tanto, en distintos barrios de la capital se continuó el trabajo en puntos de información y atención a los afectados. En el Centro Cívico de Levante, uno de los denominados Puntos de Atención Personal para afectados por inundaciones, la actividad se centra ahora en la atención telefónica, aunque también hay presencia física. La afluencia aún es baja, pero las consultas se repiten: trámites administrativos, justificantes laborales, acceso a prestaciones o a un albergue. Las preguntas más recurrentes son siempre las mismas: «¿Cuándo volver?» y «¿Cómo está mi casa?».

Fachada del Centro Cívico de Levante, uno de los múltiples puntos de atención abiertos para afectados. / VÍCTOR CASTRO
Majaneque, a la espera de poder entrar
En Majaneque, una de las zonas más castigadas, varios vecinos desalojados se acercaron este sábado a las inmediaciones de sus viviendas, siempre acompañados por la Policía, con la esperanza de poder acceder unos minutos para rescatar algo. En la entrada de la barriada, Jario esperaba junto a su perro, un cachorro de pastor alemán de apenas cinco meses que temblaba entre el frío, el viento y la lluvia.
«Desde que pasó esto, llevo sin dormir. Estamos pendientes de si nos dejan pasar a casa, a coger alguna cosa. Salimos sin nada, con lo puesto», cuenta. Lleva tres días fuera. «El primero, del cansancio, me quedé dormido de pie en una gasolinera cercana». Relata también las dificultades para encontrar un lugar donde dormir con animales: «En Vista Alegre a mi perra la han aceptado, pero fuera hay un muchacho con al menos once perros en su furgoneta, porque no los aceptan dentro».
Un poco más adentro, Joaquín Muñoz sigue defendiendo su casa frente al avance del agua, a menos de 300 metros del río. «Es la tercera vez que nos puede llegar, nos pasó en 2009 y 2010. El miedo a tener que volver a empezar es mucho. Tirar muebles, limpiar la casa, la ropa… Es volver a empezar con una parte de tu vida». Las noches no dan tregua. «Te despiertas a mitad de la noche pensando si el agua habrá entrado o no en casa»

Afectados de la barriada de Majaneque, a la espera de poder entrar a sus viviendas. / MANUEL MURILLO
Natalia, otra vecina, observa el nivel con la misma inquietud. «Tenemos el agua a tres casas de distancia. Estamos a la espera de que suba o baje, pero aquí, sin vivir». Recuerda con nitidez la riada de 2010, pese a su juventud: «Con seis años ya dejé mi casa y me acuerdo de aquello». Sus estudios, ahora, han quedado en pausa.
La mayoría de los desalojados se refugia en casas de familiares, residencias o recintos habilitados. José Antonio pone voz a ese cansancio colectivo: «La situación, comparada con 2010, no tiene nada que ver, hay mucha protección y por suerte el agua no ha llegado ni a la mitad. Pero es cierto que mentalmente estamos derrotados».
Vigilancia vecinal ante los robos
A cierta distancia, en la zona más oriental de Majaneque, Erika y Manuel explican cómo los vecinos se han organizado para vigilar las viviendas. «Estamos sin dormir. Aunque haya policía, hay gente que se está intentando aprovechar». Relatan intentos de robo y una respuesta coordinada: «Hacemos guardias. De 8.00 a 12.00 estamos nosotros, luego viene el relevo. Así todo el día». La sensación es de desgaste. «La policía no puede estar a todo ahora mismo».
En Fontanar de Quintos, otro de los puntos de información de la Policía Local, los agentes perciben cierta mejora. El descenso de medio metro registrado al amanecer permitió que algunos vecinos entraran por primera vez en sus casas durante unos minutos para rescatar enseres. No es volver, pero es un primer paso, se apunta desde allí...

Algunos de los vecinos a cargo de la primera 'guardia' para vigilar las viviendas de Majaneque. / MANUEL MURILLO
La barriada de Alcolea, volcada
A varios kilómetros de ese punto, en Alcolea, la escena se repite con matices propios. El nivel del arroyo Guadalbarbo bajó sensiblemente este sábado y permitió a más vecinos acceder a sus viviendas. «Nos hemos quedado un poco más tranquilos», explica Beatriz, que se aloja en casa de una amiga. «Hemos podido venir a coger alguna cosa que dejamos cuando salimos a la carrera».
Irene acompaña a su hermana Ana en ese regreso temporal, o más bien fugaz. «Aquí nos conocemos todos. Sufres por todo el mundo», dice. Reconoce que hay más vigilancia que en 2010, «lo que nos hace estar entre asustados y tranquilos». Ana añade otro elemento de vulnerabilidad: «Yo estoy embarazada. De madrugada nos tocaron a la puerta y me pidieron que si podía marcharme por mi situación». Entró en casa solo para lo imprescindible. «Ropa para mi hijo, los papeles del médico, algo de medicación». Es más, también aquí llegan noticias de robos en zonas cercanas.
A unas calles de distancia, el Pabellón Deportivo de Alcolea se ha convertido en un símbolo de la respuesta vecinal. Tras una reunión con unos 150 vecinos, se logró habilitar tanto el polideportivo como la parroquia para acoger a los desalojados y evitar desplazamientos a Vista Alegre. «El pueblo salva al pueblo», resume Ramón, uno de los afectados. «Mientras haya una persona que no esté atendida en condiciones, no estaré tranquilo».

Manuel Murillo
La cadena de ayuda continúa hasta la parroquia de Nuestra Señora de Los Ángeles. Cáritas, la hermandad de Los Dolores y vecinos voluntarios coordinan alojamiento y comida. El párroco, Pablo Lora, lo explica con sencillez: «Ofrecimos lo que teníamos. La gente valora casi más el abrazo y el apoyo que el techo o el caldo caliente. Quieren estar aquí, con los suyos».
Manolo, que ha pasado la noche allí con otra familia, lo confirma con una sonrisa cansada: «No nos ha faltado de nada. Hemos dormido bien, calentitos. El colchón se me desinfló, pero no pasa nada. Los vecinos nos han traído de todo».
Así que a la espera de que el cielo dé una tregua real y el agua confirme su retirada, la vida sigue suspendida en estas barriadas. El río y los arroyos marcan el ritmo, pero son las personas, entre el miedo y la solidaridad, las que se han decidido a sostener estas difíciles jornadas fuera de casa.

El párroco, Pablo Lora, junto a varios vecinos y vecinas de Alcolea, en la parroquia. / MANUEL MURILLO
Tomás Moreno

Precipitaciones previstas en España hoy miércoles, 11 de febrero. / X / @AEMET_Andalucia
¿Vuelta a la lluvia o un último día nublado? El sol pugna por salir para algarabía de los cordobeses
Es dura la pugna que lidia el sol con las nubes tras semanas de fuertes precipitaciones que llevaron al río Guadalquivir a un caudal desorbitado, con desalojos, multitud de incidencias y una alta factura para el campo y otros sectores de especial relevancia en la provincia. Pero parece que, poco a poco, el astro rey va ganando terreno y dejando en anécdotas las precipitaciones, que continuarán durante el día de hoy, aunque muy mitigadas.
Para nada tendremos las lluvias de las últimas semanas, ya que no se esperan acumulados de más de unos pocos litros, abriéndose los cielos a partir de media mañana, aunque habrá nuevas precipitaciones durante la próxima noche y en la madrugada. ¿Y para los próximos días? Con el pequeño 'paso atrás' que supondrá el viernes, que de nuevo será pasado por agua, tanto el jueves como, especialmente, el fin de semana, reinará el sol.
Cáritas lanza en Córdoba una campaña solidaria para apoyar a afectados por las inundaciones
Cáritas Diocesana de Córdoba ha lanzado una campaña solidaria para apoyar a las familias afectadas por las inundaciones provocadas por las intensas lluvias registradas en los últimos días y que han provocado el desbordamiento de varios ríos, así como la evacuación de más de 1.500 personas de sus hogares.
Según ha señalado Cáritas en una nota, la llegada de la borrasca Marta, tras el paso de Leonardo, ha mantenido los cauces de ríos y arroyos de toda la provincia de Córdoba en niveles peligrosos. Así, en Córdoba capital, el caudal del río Guadalquivir ha provocado desalojos en zonas como Villarrubia, Guadalvalle, Manjaneque y Alcolea, además de en municipios como Villafranca y Almodovar del Río, entre otros, afectando a más de 800 viviendas.
El Gobierno aprueba la declaración de zona catastrófica por las borrascas para Andalucía: inversiones y ayudas a sectores afectados
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de Andalucía por los efectos de las borrascas Leonardo y Marta. Se trata de un paso fundamental para facilitar el acceso a ayudas estatales directas o de fondos europeos para inversiones en infraestructuras dañadas o para favorecer a los colectivos más afectados. Está previsto que este mismo mes de febrero el Gobierno apruebe una batería de medidas concreto.
"El Consejo de Ministros aprueba este martes esta declaración que va a permitir que los municipios andaluces y los sectores afectados puedan acudir a todas las líneas de ayudas que el Gobierno de España va a plantear", ha explicado el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández. La medida ya fue anunciada por la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, y ha sido reivindicada por el presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno.
Puente Genil rebaja el nivel de riesgo por el temporal a preemergencia
El comité asesor del Plan Territorial de Emergencia Local de Puente Genil ha rebajado el nivel de riesgo a fase de preemergencia, tras valorar la evolución favorable de las últimas horas. El alcalde, Sergio Velasco, ha justificado esta decisión en que, a tenor de las previsiones meteorológicas, exceptuando la jornada del próximo viernes, habrá un respiro en cuanto a la incidencia de lluvias abundantes en la localidad.
Velasco ha hecho balance de la situación y ha destacado que entre los aspectos más graves está el desalojo de 21 personas en la zona de la calle Calzada a consecuencia de los desprendimientos de barro y piedras del talud del Cerro de los Poetas.

Araceli R. Arjona
El nivel del río baja en Córdoba hasta 2,85 metros, a punto de salir de la fase de más riesgo
El nivel del río Guadalquivir a su paso por Córdoba no ha dejado de bajar desde que alcanzó el segundo pico, superando los 6 metros, el pasado sábado. En esta jornada de jueves, el nivel ha pasado de 3,72 a 2,85 metros de lámina de agua a las 19.10 horas, a punto de salir del nivel rojo de máximo riesgo de desbordamiento cuyo umbral se establece en 2,5 metros. En el aviso rojo, la situación hidrológica es peligrosa y hay posibilidad de inundaciones, aunque al ritmo que va, es posible que a lo largo de la noche descienda de 2,5 metros y pase al nivel naranja de vigilancia.
En esa situación se encuentra ya la zona de Alcolea, según la CHG, que indica que el río está en 107,88, en aviso naranja y pasará al amarillo, en el que se recomienda el seguimiento sin vigilancia en cuanto baje por encima de 106,5 metros de lámina de agua.
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