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Temporal

La CHG ve estabilidad en los caudales, pero avisa ante la nueva borrasca en Córdoba: "Lo malo está por venir"

La Confederación Hidrográfica mantiene la alerta ante nuevas lluvias con embalses llenos y suelos saturados

Córdoba se prepara para la borrasca Marta | Última hora de la inundación del Guadalquivir, avisos de la Aemet y efectos de Leonardo, en directo

La crecida del Guadalquivir este viernes

Víctor Castro

Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

CÓRDOBA

La situación hidrológica en la provincia de Córdoba se ha estabilizado, pero se mantiene bajo estrecha vigilancia, según ha explicado el representante de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Pedro Escribano, en rueda de prensa junto a la subdelegada del Gobierno en Córdoba, Ana López, tras la reunión de coordinación de este viernes. En estos momentos, los caudales han comenzado a estabilizarse e incluso a descender en puntos clave como Marmolejo y el río Yeguas, lo que aporta "una cierta tranquilidad" a corto plazo. Sin embargo, Escribano advierte de que "lo malo está por venir" en ríos y embalses de la provincia tras el paso de Leonardo. La preocupación está ahora puesta en el nuevo episodio de lluvias previsto entre el fin de semana y el inicio de la próxima semana.

En Córdoba capital, el río Guadalquivir se encuentra actualmente en lo que Escribano ha definido como "un plano", más que en un pico claro de crecida, precisando que ese comportamiento responde a la llegada escalonada del agua desde distintos puntos de la cuenca. La zona de Villafranca ha sido una de las más afectadas en este tramo, donde el agua ha alcanzado huertos familiares, aunque sin daños graves hasta el momento. En la zona sur, especialmente en Palma del Río (Genil), las cotas se han estabilizado y, aunque podrían subir, no se espera un incremento importante.

Los puntos de referencia principales para evaluar la evolución del río a su paso por Córdoba son Villafranca y el embalse de Navallana, que ya ha tenido que abrir compuertas. El caudal se sitúa ahora en torno a los 2.000 metros cúbicos por segundo, una cifra relevante pero todavía por debajo del máximo alcanzado en las grandes inundaciones de 2010, cuando se llegó a 2.500 metros cúbicos por segundo. "Ese es nuestro escenario de referencia", ha señalado Escribano, subrayando que aún existe margen antes de alcanzar niveles críticos.

No obstante, el escenario podría complicarse en los próximos días con la llegada de una nueva borrasca, Marta, que dejará entre 40 y 60 litros por metro cuadrado, previsiblemente entre el sábado y el domingo y según los datos de la Aemet hasta ahora. Aunque se espera que sea una lluvia intensa pero no persistente, el problema radica en que los ríos no habrán tenido tiempo suficiente para bajar. "Lo malo está por venir", ha advertido Escribano, señalando que esta segunda borrasca podría provocar niveles más altos que los actuales.

Pese a que no se ha superado el episodio de 2010, la Confederación trabaja con el peor escenario posible como referencia para garantizar la seguridad. "Nos ponemos en lo peor para que no sufra riesgo ninguna persona", ha afirmado la subdelegada, remarcando que, aunque todavía "falta casi un metro" para alcanzar situaciones graves en algunos puntos, no se puede bajar la guardia mientras los suelos siguen saturados y los embalses al límite.

Los embalses de Sierra Morena, que en esta primera fase han amortiguado bien, se encuentran ahora prácticamente llenos, algunos rozando el 100%. Por este motivo, la Confederación estudia aprovechar una ventana de estabilidad para desembalsar de forma controlada, sin superar los niveles actuales, con el objetivo de generar hueco ante la nueva entrada de agua. "Se quiere aprovechar este hueco para desembalsar un poco y hacer sitio", ha explicado.

Escribano insistió en que los modelos de predicción están funcionando con gran precisión. "Las previsiones se están cumpliendo casi al 100%", ha asegurado, destacando el papel del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) como herramienta clave para anticipar actuaciones y ajustar la gestión de los desembalses en tiempo real. De la CHG hay 160 efectivos trabajando día y noche, con 17 técnicos operativos en el SAIH.

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