Temporal de lluvia y viento
«No podemos irnos y hacer como si nada»: Majaneque, Alcolea y Guadalvalle vuelven a mirar al río con miedo antes de nuevos desalojos
Los vecinos de estas zonas de Córdoba pasaron la mañana entre la angustia de dejarlo todo atrás y el temor a que el río repita un escenario como el de 2010
Última hora de la alerta por el aviso naranja de la Aemet por fuerte viento, desalojos y carreteras cortadas

A. J. González
«No podemos irnos y hacer como si nada». «Nadie está preparado para abandonar su casa». Ocho días después de que Majaneque sufriera una inundación tras la rotura de un talud, la urbanización de Córdoba capital vuelve a mirar al río con miedo y a vivir desalojos. En esta ocasión, el peligro se sitúa en el otro extremo de las parcelaciones, concretamente en las calles El Olivo y Los Trigueros, que tuvieron que ser desalojadas de madrugada tras la llegada de Bomberos y Policía Local por los efectos de la borrasca Leonardo. En Alcolea, Guadalvalle y la Altea, antes del anuncio de desalojar toda la zona, la situación era de calma y cierto optimismo. Aunque, tras las últimas decisiones de la Junta de Andalucía, la situación ha dado un giro radical.
Durante la mañana, los vecinos observan el río y su avance, casi imparable. «Ha subido un par de metros en apenas media hora», explica David, que ha acudido a media mañana junto a su pareja para coger algo de comida y un par de enseres. «Vinieron a las dos de la mañana diciendo que teníamos que irnos ya», añade la mujer. En su caso, ella ha dormido en casa de una amiga, mientras que él ha pasado la noche en el vivero de un amigo, unos metros más arriba. «Tenemos que estar cerca de casa por lo que pueda pasar. No podemos irnos y hacer como si nada», cuenta con frustración. Pasado el mediodía, el agua continuaba subiendo y ya estaba a poco más de cien metros de su patio. «Esto ya ha superado lo del año pasado y comienza a parecerse a 2010», afirma. En aquella época, el agua alcanzó «más de medio metro» en su parcela.

Las crecidas ponen en alerta a Córdoba / A. J. González
El drama de dejar tu casa
Algo más arriba, Manuela también ha ido con su pareja a recoger enseres, comprobar cómo están las mascotas y marcharse. «Por lo menos esta vez no estamos solos, las autoridades lo están haciendo bien», explica, en alusión a lo ocurrido hace 16 años. Pasaron la noche en un coche al inicio de la urbanización y, aunque está «relativamente tranquila», admite que el momento del desalojo fue «muy complicado y agotador». «Esto es una angustia constante, porque no todo el mundo está preparado para esto», añade, con los brazos en jarra y la mirada clavada en un río que no deja de crecer.
Manuel Abad, su vecino, asegura que no se enteró de la orden de desalojo porque «teníamos todo cerrado por el viento». Ha sido esta mañana cuando los agentes le han alertado de la situación y han decidido salir, aunque ahora ha vuelto para «ver cómo estaba todo y coger cosas para mis hijos, como comida y ropa». Aunque admite que el río «sigue creciendo», cree que en su casa apenas pasará de una lámina de agua en el porche.

Vecinos de Majaneque se acercan a observar el avance del río. / A.J. González
Caminar por las calles de Majaneque esta mañana era desafiar al tiempo, no solo por una lluvia que se intensificaba por momentos, sino por rachas de viento que llegaban a superar los 80 kilómetros por hora y hacían temer la caída de árboles o de algunas construcciones precarias. El río ha crecido «demasiado en pocas horas», como cuenta Antonio, uno de los vecinos, que apunta a que muchos de los muros a los que ahora se aproxima el agua se construyeron en 2010.
El trabajo de la Policía
Mientras tanto, la Policía Nacional ha desplegado un amplio operativo para asegurarse de que no queda nadie en la zona y alertar del peligro. «Se espera que con los desembalses continúe creciendo el río», explica un agente, que se sube a cancelas, activa la sirena, pregunta a los vecinos y comprueba que no haya nadie en el interior de las casas. Los agentes señalan que hay vecinos acostumbrados a este tipo de situaciones que minimizan el riesgo y no se marchan hasta que el agua les llega a los pies, pese a que el nivel está creciendo con rapidez. Muchos se aferran a sus casas por miedo a robos y porque tienen animales de compañía. Desde los servicios de emergencia insisten en la necesidad de desalojar cuanto antes ante el peligro creciente.

Manuela, en la puerta de su casa, en Majaneque. / A. J. González
Precisamente, un vecino, al escuchar esto, se indigna y apunta: «¿Cómo voy a dejar aquí a mis animales y mi vida entera tan fácilmente?», mientras exige soluciones a los políticos: «Si fuera su casa…».
Se espera que la crecida llegue hasta el cruce entre la calle Los Trigueros y la avenida Asociaciones, justo donde vive Carmen, que se ha acercado a ver el avance de la riada. «Es un no parar», cuenta, aunque admite que ella, junto a sus dos hijas, solo se irá «si nos obligan», porque «lo peor ya pasó en 2010 y ahora no estamos cerca de esa situación». En aquella ocasión, el agua «subió unos cuantos centímetros», nada más, recalca.
Otro vecino añade: «Esto es peor que el año pasado». En ese momento sale una señora mayor con su perro en el coche. Era de las que están en primera línea de la crecida del río y se resistía a marcharse. «Ya me voy, ya», dice mientras saluda con una sonrisa a sus vecinos.
Situación en Alcolea, Guadalvalle y la Altea
A primera hora de la tarde, la situación en las zonas bajas de Alcolea, Guadalvalle y La Altea era de calma tensa, a la espera de la evolución del río y de los desembalses que se están produciendo tanto en la cabecera del Guadalquivir, en la provincia de Jaén, como en el embalse de San Rafael de Navallana, donde se están liberando actualmente más de cien metros cúbicos por segundo. «No les queda más remedio porque no pueden más. Ahora el agua crecerá un metro y medio y esperemos que mañana dé un respiro», comentaba un vecino de la calle Camino del Azud, donde anoche fueron desalojadas cuatro viviendas.
En Alcolea, María vive en la parte alta del Camino del Azud. Bomberos y Policía Local llegaron a su casa alrededor de la una de la madrugada para alertarles del riesgo. Tiene un hijo pequeño y explica que actuaron con rapidez: «Recogimos los medicamentos y lo imprescindible para poder salir rápido», aunque admitía que, por el momento, intentan aguantar. «Vamos a esperar hasta que no quede más remedio», dice. Desde entonces, reconocía que dormir ha sido imposible. «No he dormido en toda la noche y he perdido la cuenta de las veces que he bajado a ver cómo avanza el río».

A. J. González
En Guadalvalle, la calle Las Tórtolas —desalojada anoche— volvió a concentrar a los vecinos desde primera hora. María Dolores mantiene su coche aparcado a pocos metros de donde ha llegado el agua. Ha pasado la noche «como buenamente he podido», junto a su madre y su hijo, dentro del vehículo. «Nos desalojaron a medianoche y volvemos cada pocos minutos para ver cómo avanza. Esto es un sinvivir», relata mientras esquiva un charco. El año pasado ya tuvo que abandonar su vivienda y asegura que no se plantea alejarse ahora. «Aquí tengo todo», concluye, visiblemente agotada.

Manuel Murillo
Tras una noche en vela, varios vecinos regresaron esta mañana a la zona para comprobar el avance de la riada y reclamar soluciones. Denuncian que se trata de «la misma situación que el año pasado». Según explicaron, el pico del agua se alcanzó sobre las 9.30 horas, cuando llegó a rebasar la mitad de la calle.
También en Guadalvalle, Manuel del Rey observaba desde el tejado de su vivienda cómo el agua se ha ido acercando peligrosamente a su casa, situada junto a la pista del aeropuerto. Por la mañana, rezaba para que la situación no se agravara. Tiene un hijo con movilidad reducida y explica que tuvo que montarlo «a prisa y corriendo» en su silla para pasar la noche en el coche. «Ha sido muy angustioso», confiesa, mientras sigue atento a cada subida del río.

A. J. González

A. J. González
La dura espera para volver a casa
Los vecinos del entorno del aeropuerto afectados por las inundaciones, aún sin acceso definitivo

Adrián Ramírez
«Voy a vender la parcela, no vuelvo a pasar por esto»: el hartazgo de los vecinos antes de regresar a sus casas
«Me acuesto a dormir y sueño con el agua». «Voy a vender la parcela, tengo claro que no vuelvo a pasar por esto». «A nosotros solo nos ha entrado al porche, ha sido un alivio muy grande». Son algunos de los testimonios recogidos este lunes entre los parcelistas, horas antes de regresar a sus viviendas o mientras retiraban el lodo acumulado. La desesperación tiene muchas caras, casi tantas como personas la sufren. En las parcelaciones de Córdoba es un sentimiento recurrente cada vez que el río crece y devuelve a los vecinos a una incertidumbre conocida: no saber hasta dónde llegará el agua ni cuándo podrán volver a sentirse seguros en sus propias casas.
En ese contexto, el Ayuntamiento ha autorizado este lunes por la tarde el regreso a prácticamente todas las viviendas desalojadas en Ribera Baja, Las Cigüeñas, Majaneque, La Altea y Guadalvalle, tras la mejora de las condiciones. No obstante, alrededor de 40 viviendas de las calles La Tórtola y La Perdiz, en Guadalvalle, permanecen aún desalojadas por motivos de seguridad.
Cruz Roja atiende a más de 200 personas en Córdoba durante la emergencia por el temporal
Cruz Roja ha desplegado durante la última semana en Córdoba un amplio dispositivo de emergencia para dar respuesta a los efectos del temporal y a la crecida del río Guadalquivir ocasionada por el paso de las borrascas Leonardo y Marta en el que ha atendido a más de dos centenares de personas, según ha informado la organización de ayuda humanitaria en una nota de prensa.
La entidad ha explicado este lunes que ha atendido a más de 200 personas, fundamentalmente en los dos albergues temporales habilitados -en coordinación con el Servicio de Emergencias 112 de la Junta y el Ayuntamiento de Córdoba- en los polideportivos municipales de Vista Alegre y Alcolea.

Adrián Ramírez
Autorizan el regreso a todas las viviendas salvo en dos calles de Guadalvalle
El Ayuntamiento de Córdoba ha autorizado en la tarde de este lunes el regreso a 95 de las 135 viviendas que permanecían desalojadas tras la crecida del río Guadalquivir registrada la pasada semana. La decisión se ha adoptado tras la mejora de las condiciones y después de la evaluación realizada por los servicios de emergencia.
De este modo, los vecinos de las parcelaciones de Guadalvalle, Majaneque, Las Cigüeñas, Ribera Baja y La Altea pueden regresar a sus domicilios y comenzar a recuperar la normalidad, después de varios días marcados por la incertidumbre y el temor a nuevas crecidas.
No obstante, por motivos de seguridad, se mantiene el desalojo en unas 40 viviendas situadas en las calles La Tórtola y La Perdiz, en la urbanización de Guadalvalle. Estas viviendas continuarán precintadas de manera preventiva hasta que los técnicos consideren que el riesgo ha desaparecido por completo.
La economía andaluza, devastada por el temporal: cierre de negocios, pérdida de ventas, caída del turismo y campos arrasados
Las fuertes y persistentes lluvias provocadas por el tren de borrascas que se han sucedido durante semanas hacen mella en la economía andaluza, más allá del campo, que sin duda es uno de los sectores más damnificados por el agua, con una previsión de pérdidas que puede superar los 2.500 millones de euros, según Asaja. Autónomos y pequeño comercio han alzado también la voz ante las graves consecuencias que tienen que afrontar por la caída de negocio, que ha provocado que los primeros compases del año sean negros para sus cuentas. El turismo lamenta las numerosas cancelaciones por el tiempo agravadas por la situación de la red ferroviaria y la Junta de Andalucía ya ha cifrado en más de 500 millones el coste de la reparación de las carreteras.
"Las pérdidas son y afectan a todos los sectores. Por eso desde el Gobierno andaluz ya estamos trabajando en un plan de reconstrucción", explicó la consejera de Hacienda, Carolina España, quien anunció una reprogramación del presupuesto autonómico de 2026, que acaba de entrar en vigor, y reivindicó la participación del Estado y de la UE: "Vamos a llamar a todas las puertas. Le pedimos a la UE que active el fondo de solidaridad para catástrofes naturales y el fondo de gestión de crisis de la PAC. Al Gobierno de España le reclamamos que apruebe el fondo de contingencia. Es necesario que los recursos lleguen cuanto antes a las familias", ha subrayado la consejera, que este lunes ha visitado la localidad de Lora del Río para conocer de primera mano el impacto del temporal en dicha localidad sevillana.
- El río Guadalquivir entra en umbral naranja a su paso por Córdoba mientras sube el cauce a gran velocidad
- Las lluvias de Marta vuelven a disparar el caudal del Guadalquivir y se eleva a 1.733 metros cúbicos
- El nivel del Guadalquivir no para de subir y supera los 5,5 metros de crecida a su paso por Córdoba
- Córdoba cierra colegios e institutos el miércoles por la llegada de un río atmosférico 'excepcional' vinculado a la borrasca Leonardo
- Bellido avisa de que el sábado por la noche 'entramos en zona de riesgo' y de que el río puede alcanzar el caudal de 2010
- El Ayuntamiento refuerza la vigilancia en Córdoba por las lluvias: 'Las previsiones que vienen son duras, viene mucha agua
- El Ayuntamiento habilita Vista Alegre como punto de encuentro en caso de evacuación por inundaciones en Córdoba
- La inundación del aeropuerto de Córdoba impide la llegada de los vuelos de Barcelona y Gran Canaria