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Entrevista | Pablo López CEO de Silbon

«En Córdoba he soñado en grande con los pies en la tierra»

Desde el piso de su abuela hasta tiendas en París o Miami. La historia de Silbon es, en gran medida, la historia de Córdoba y de un proyecto que nació con pocos recursos pero con una idea muy clara: hacer moda con elegancia, honestidad y cercanía.

Pablo López, CEO de Silbon

Manuel Murillo

Córdoba

-¿Qué significa Córdoba, no solo a nivel profesional, para el CEO de Silbon?

-Pues para mí Córdoba es todo, es el sitio donde nací, donde nacieron mis padres, donde tengo familia y amigos... Es la ciudad que me ha apoyado desde el principio con este proyecto empresarial que empezamos en 2009. Al principio, siendo jóvenes, pensábamos que sería difícil lanzar una marca de moda a nivel nacional, y mucho más internacional. Pero la realidad ha sido totalmente distinta. Gracias a ser de Córdoba y al apoyo de la ciudadanía, que siempre nos ha recibido con cariño, nuestro proyecto cayó de pie. Nos compraron, nos hicieron embajadores allá donde van los cordobeses, y tratamos de devolver todo ese cariño haciendo cosas por la ciudad y creando una moda honesta, cuidando a nuestros empleados y tratando de ser una empresa ejemplar, a la altura de lo que exige el mercado. Diría que Córdoba es donde he aprendido a soñar en grande pero con los pies en la tierra, donde nos apoyaron en los primeros pasos y donde entendí que una ciudad puede marcar la diferencia en la vida de un proyecto.

-¿Qué recuerdos tiene de sus primeros años como emprendedor en Córdoba?

-Fueron años difíciles. Entrar en la moda en aquellos tiempos no era fácil: los fabricantes exigían unos mínimos que eran complicados de alcanzar, y con el poco dinero que teníamos, era casi imposible producir. Hoy en día los jóvenes pueden hacer 50 sudaderas, 50 camisetas, y los fabricantes les ayudan, pero en aquel momento costaba mucho convencer a los primeros fabricantes. Empezamos en el piso de mi abuela, que se convirtió en nuestro primer showroom privado. Allí venían familiares, amigos, y mucha gente del ámbito laboral de Córdoba. Yo trabajé en empresas como Grupo Sánchez Ramade , y también tuve compañeros de ETEA, donde estudié, que ahora trabajan en banca. Como comenzamos con ropa formal, americanas, corbatas, trajes, ese era el público que nos visitaba. Con el poco dinero que teníamos, cada decisión era importante. Aprendimos a gestionar cada céntimo, a entender la producción, a movernos entre fabricantes y proveedores, y a convencer a la gente de que apostara por nosotros. Total, fue un aprendizaje increíble.

-¿Qué le motivó a dedicarse a la moda y no a otra cosa?

-Supongo que viene de la tradición familiar. Mi abuelo y mi bisabuelo fueron sastres, y siempre he tenido la moda muy presente. Además, me gustaba la idea de crear algo propio, de ver crecer un proyecto desde cero, de tocarlo con las manos. Siempre quise que Silbon fuera un proyecto de vida, no solo un negocio.

-Cuando abrió su primera tienda, ¿cuál fue la sensación más fuerte?

-Abrir la primera tienda en octubre de 2010 fue un momento especial. Lo primero que nos impactó fue que los visitantes nos decían que querían abrir una tienda como la nuestra en su ciudad. Ahí comprendimos que la gente estaba dispuesta a invertir en un negocio incipiente.

Pablo López, CEO de Silbon.

Pablo López, CEO de Silbon. / Manuel Murillo

-¿Hubo momentos en los que pensó que no iba a salir adelante?

-Sí, claro. Las primeras franquicias fuera de Córdoba, como Tenerife y Sevilla, al principio no funcionaban como esperábamos. Hubo dudas, momentos de decir, a ver si esto no tiene el recorrido que nos habíamos empezado a creer. Pero Córdoba nos mantuvo vivos.

-¿Cómo decidió expandirse internacionalmente y cuáles fueron los primeros países que consideró?

-Cuando vimos que la marca funcionaba fuera, empezamos a pensar en Europa. París fue la primera apertura fuera de España, y luego vinieron Portugal y América. México y Miami fueron pasos importantes, y ahora estamos en Honduras y Perú, con aperturas previstas en Guatemala, El Salvador y otros países de Latinoamérica.

-¿Y qué peso sigue teniendo Córdoba en toda esta expansión?

-Sigue teniendo un peso importante. Córdoba ya no es la provincia que más vende, nos ha adelantado Sevilla, pero la penetración de mercado, la venta por habitante, en Córdoba es bestial. Nuestro cuartel general está aquí, vienen a trabajar más de 200 personas cada día. Córdoba es donde nació Silbon y donde tiene su casa. Y sí, porque Córdoba es muy... Córdoba es seria, Córdoba es elegante, Córdoba tiene un toque de alegría, pero también tiene esa seriedad y responsabilidad que se refleja en nuestra marca. Esa identidad cordobesa está en Silbon y es algo que nos define mucho.

-¿Qué diferencias nota entre vender en Córdoba y vender en París, Miami o México?

-El cliente cambia, la forma de comprar cambia, y también las expectativas. En Córdoba tenemos una vinculación emocional muy fuerte, la gente conoce la marca, nos respalda y confía en nosotros. En otros países, es más competitivo, más exigente, y tienes que demostrar mucho la calidad y la coherencia de tu marca.

«París fue la primera apertura fuera, luego vinieron Portugal y América. México y Miami fueron pasos importantes, ahora también estamos en Honduras y Perú, con más aperturas previstas»

-¿Qué valores considera imprescindibles para Silbon?

-La honestidad, la seriedad y la elegancia. Elegancia entendida como cuidado, respeto, trato humano. No solo hablamos de moda, sino de cómo nos relacionamos con los empleados, con los clientes, con la ciudad.

-¿Cómo mantiene la calidad pese al crecimiento rápido?

-Cuidando cada detalle: producción cercana, tejidos naturales, patrones clásicos, y manteniendo una política de precios honesta. No nos metemos en todas las promociones, pero los descuentos son razonables. Todo eso hace que Silbon mantenga coherencia.

fachada silbon

Fachada de Silbon. / MANUEL MURILLO

-¿Qué papel juega la sostenibilidad en sus decisiones de producción?

-Producimos cerca del 40 % de nuestra ropa en España y Portugal, algo que no hacen otros competidores. Para nosotros es importante cuidar la cercanía, la calidad, los trabajadores y el medio ambiente. Es parte de nuestra filosofía de moda honesta. Moda honesta es respetar al cliente, no engañarlo con precios absurdos, ofrecer calidad y diseño duradero, y cuidar todo el proceso de producción. Eso nos diferencia y nos da tranquilidad como marca.

-Y de repente nace, hace ya unos años, Silbon Bar, ¿qué nos puede contar este proyecto?

-Una de las preocupaciones que tenemos de cara al futuro es qué va a pasar con las tiendas físicas, porque el negocio digital crece muchísimo. Por eso pensamos que las tiendas tienen que ofrecer algo más, algo que vaya más allá de la venta de ropa, para que el consumidor siga queriendo venir. Y ahí surgió la idea del bar. Cuando abrimos el bar, no había prácticamente ninguna firma en España que tuviera bares. Fue un proyecto pionero, que nos obligó a pensar diferente: cómo unir la moda con un espacio de encuentro, con un concepto de comunidad. Queríamos que el cliente no solo comprara ropa, sino que viviera una experiencia, que pasara un tiempo agradable, que sintiera la marca de otra manera.

-¿Y cómo funciona a día de hoy?

-Nos ha costado hacerlo rentable al principio, como todo proyecto nuevo, pero a día de hoy funciona muy bien. El bar tiene una muy buena comunidad, es un espacio de día donde vienen familias, un lugar donde los clientes pueden disfrutar de la experiencia Silbon, mezclando cultura, moda y ocio. Incluso tenemos un pequeño museo con fotografías y piezas de ropa antigua, que ayuda a conectar el pasado de la marca con el presente y la innovación.

-Por otro lado, también está Silbon Formación, ¿qué buscaban con ello y cómo surgió la idea?

-Al final, uno de los motivos de por qué nos metemos en formación, aparte de lo que te he contado antes, es la necesidad imperiosa de personal. Estamos en un proceso de expansión, abrimos muchos puntos de venta, y cuesta mucho encontrar personal motivado y formado para las tiendas.

-¿Qué perfiles buscan formar?

-Gente joven, de 16, 17, 18, 20 años, dispuesta a empezar su carrera profesional en el punto de venta en Silbon, y con movilidad geográfica. Tenemos dos cursos: un grado medio de atención comercial y un grado superior de gestión de espacios comerciales. Queremos que conozcan todo el negocio, desde cómo llega un producto hasta cómo interactúan los distintos departamentos. La idea es darles una visión 360 del mundo de la moda, para que comprendan no solo la venta, sino todo lo que hay detrás de un producto, y puedan aplicarlo aquí o en cualquier otra empresa.

Cordoba Formación profesional Silbon

En la caja, Lucía, en una simulación en la recreación de la tienda de Silbon del campus con Álvaro y Azahara. / Victor Castro Fernández / COR

-¿Qué impacto está teniendo en los alumnos y en la marca?

-Es un arma de doble filo, pero en positivo. Motiva a nuestros empleados y nos da personal formado, preparado, comprometido. Además, Córdoba se siente vinculada con la marca, y eso nos mantiene conectados con la ciudad que nos vio nacer.

-Le da mucha importancia a lo personal, a la conexión con la gente, ¿qué espera que sienta un cliente al entrar en una tienda Silbon?

-Que se sienta como en casa. Buscamos un trato humano, cercano, limpio, cuidado en todos los detalles: luces, música, orden... Queremos que el cliente se sienta acogido y valorado, incluso mejor que en su propia casa.

-¿Cómo cuida el trato humano pese a la expansión y a la digitalización?

Es difícil con tantos puntos de venta, pero capacitamos a todos los empleados para que mantengan la cercanía. No sustituimos al dependiente por máquinas; queremos que el cliente tenga una experiencia real, humana.

«Me gustaría que la ciudad de Córdoba, que tanto nos ha cuidado y nos cuida, siga sintiéndose siempre muy orgullosa de Silbon, la marca que nació aquí, en sus calles, en el piso de mi abuela»

¿Qué diría que diferencia a Silbon frente a otras marcas de moda aquí en España o incluso de fuera?

La combinación de elegancia clásica, calidad, precio honesto y un trato humano cercano. Además, nuestra producción cercana y sostenible nos diferencia. Todo eso, junto con nuestra historia y vinculación con Córdoba, es lo que yo te diría que hace que Silbon sea único y siga llegando a la gente.

¿Y qué le motiva cada día, después de tantos años de trabajo y éxitos?

El dinamismo del negocio, la posibilidad de crear nuevas líneas y proyectos. Este año lanzamos ropa para niños y bebés y ha funcionado fenomenal. Me ilusiona seguir creciendo con valores, manteniendo la cercanía y el compromiso social.

¿Qué sueños personales y profesionales tiene todavía por cumplir?

Abrir una tienda en Nueva York, que mis hijos puedan formar parte del proyecto algún día si quieren y seguir innovando, me gustaría dejar huella de una empresa sólida, honesta y querida.

¿Es ese el legado que le gustaría dejar en Silbon?

Sí, que Silbon sea una empresa referente, que haga ciudad, que siga generando empleo, formación y oportunidades. Y por supuesto, que Córdoba, que tanto nos ha cuidado y nos cuida, siga sintiéndose muy orgullosa de la marca que nació aquí, en sus calles, en el piso de mi abuela. Quiero que la gente recuerde que se puede crecer sin perder la cercanía, que se puede innovar manteniendo valores, y que Córdoba tiene mucho que decir en la moda nacional e internacional.

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