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Testimonio

José Gómez, herido en el accidente ferroviario de Adamuz: "El tren empezó a moverse como una coctelera, se oyó una pequeña explosión y se fue la luz"

Este martes se marcha a Huelva, donde se reunirá con sus dos hijas, que viajaban con él, y sus dos yernos, uno de ellos con heridas de gravedad

José Gómez, herido en el accidente de Adamuz, recibe el alta

CÓRDOBA

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba

José Gómez Prieto es uno de los heridos del accidente ferroviario de Adamuz que permanecían hasta hoy en el hospital Reina Sofía de Córdoba, donde ha recibido el alta tras ser atendido durante algo más de una semana. Emocionado, antes de irse ha querido dar las gracias por el trato "maravilloso" recibido en el centro y ha relatado cómo vivió el momento del descarrilamiento. "Recuerdo el accidente, yo creo que tendrá que pasar tiempo antes de que lo olvide", ha confesado, "el tren empezó a moverse raro, como una coctelera, las maletas se caían, hubo una pequeña explosión, se fue la luz y yo cerré los ojos". A continuación, se quedó parado de golpe y fue consciente de que habían tenido un accidente. "Había gente quejándose, maletas por encima y llamadas para informar de lo ocurrido", explica.

No sabe muy bien cuánto tiempo estuvieron esperando, aunque asegura "que se hizo eterno". Después, empezaron a aparecer bomberos, Guardia Civil y sanitarios para intentar rescatar a los heridos. "A mí me llevaron como en una procesión", afirma, "no puse un pie en el suelo". Tras lo vivido, asegura que le invadió el miedo, ya que al principio no eran conscientes de la gravedad del siniestro. "Tuve miedo por mis hijas hasta que empecé a oírlas y me tranquilicé un poco". Tenía el cuerpo dolorido, sentía mucho dolor cada vez que se movía, pero afortunadamente salió con vida y hoy puede contarlo. "No había nadie a quien dar las gracias", explica, de ahí que ahora aproveche para darlas.

Viaje en familia

En el tren, viajaba con sus dos hijas y las parejas de ambas de vuelta de unos días en familia. Una de ellas tiene dos costillas rotas y un tobillo fisurado; la otra ha sido intervenida de la tibia y el peroné y permanece ingresada. Uno de sus yernos solo sufrió magulladuras, pero el otro fue el que salió peor parado con una lesión en el corazón, múltiples hematomas, afección pulmonar, heridas en los brazos y en las costillas. Afortunadamente, evoluciona favorablemente y, por lo que sabe, ya ha pasado a planta.

Trabajos en varios vagones del tren Iryo accidentado en Adamuz, en imagen de hoy lunes, 26 de enero.

Trabajos en varios vagones del tren Iryo accidentado en Adamuz, en imagen de ayer lunes. / A. J. González

Llegado este momento, solo piensa en encontrarse con su hija Patricia, que ha estado hospitalizada fuera de Huelva y hoy recibe el alta como él y regresa a casa. "Estoy deseando verla", afirma, "cuando la vea me quedaré más tranquilo".

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