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Accidente ferroviario

Otras cicatrices de la tragedia en Córdoba

El accidente de Adamuz reabre viejas heridas en una provincia marcada por grandes tragedias del transporte. Desde el autobús que cayó al Guadalquivir en 1964 hasta siniestros en la A-4 y excursiones escolares, la historia reciente de Córdoba está jalonada por episodios de luto colectivo.

Hugo Gallardo

Hugo Gallardo

Córdoba

La tragedia ferroviaria de Adamuz, con 45 fallecidos y un centenar de heridos, ha vuelto a infectar de dolor al país entero. A la herida de la Dana, aún en proceso de cicatrización, se le ha sumado, en poco más de un año, el peor accidente de la alta velocidad en España. La catástrofe que cumple hoy una semana ha añadido varias páginas al álbum de oscuros recuerdos en los que los cordobeses también vieron levantarse el campamento de cámaras que se monta en cualquier zona intoxicada de suceso. No es la primera vez que la rutina de los pasajeros descarrila en Córdoba. Éstos son algunos de los siniestros que, en las últimas décadas y el siglo pasado, marcaron a la provincia y a la ciudad.

11 muertos en el río (1964)

El 26 de abril de 1964, Córdoba quedó paralizada por un rumor que pronto se confirmó como tragedia. Un autobús urbano de Aucorsa se precipitó al río Guadalquivir a la altura de la Cruz del Rastro tras romper el pretil. Era el último servicio de refuerzo que había salido de Las Tendillas para acercar a los últimos aficionados al estadio de El Arcángel, donde jugaba el Córdoba CF contra la UD Levante. No fue así.

Labores de rescate en las que intervinieron barqueros, tras la caída del autobús de Aucorsa al río.

Labores de rescate en las que intervinieron barqueros, tras la caída del autobús de Aucorsa al río. / LADIS

La incertidumbre fue inmediata: se desconocía cuántos pasajeros viajaban a bordo. Vecinos y familiares se agolparon en la Ribera, algunos movidos por la curiosidad, otros buscando desesperadamente noticias de los suyos. El autobús yacía sumergido en el Guadalquivir a unos catorce metros de profundidad. Bomberos, buzos y una potente grúa trabajaron durante horas en condiciones muy difíciles. Primero se recuperaron los cuerpos: once víctimas mortales, rescatadas en barcas y trasladadas al Depósito Anatómico Forense del cementerio de San Rafael. Ya de noche, tras romperse el cable de la primera grúa, el vehículo fue finalmente extraído del agua. Tan solo sobrevivieron dos personas.

La conmoción traspasó fronteras y ocupó portadas nacionales e internacionales. El funeral, celebrado al día siguiente en la Mezquita-Catedral, congregó a unas diez mil personas y estuvo presidido por el príncipe Juan Carlos, junto a las principales autoridades. La ciudad entera vistió de luto.

Tragedia en la A-4 (2016)

En 2016, un autobús que cubría la línea Algeciras-Madrid se empotró contra un camión averiado que permanecía sin señalización luminosa en el arcén, en el kilómetro 361,300 de la A-4, en el término de Montoro. A bordo viajaban 55 personas. El impacto se produjo a las tres de la mañana, en un cambio de rasante.

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Choque de Madrugada de un autobús Algeciras-Madrid. / CÓRDOBA

El balance fue devastador: dos víctimas mortales —los dos conductores del autobús, de 57 y 51 años— y 49 heridos. El pasaje reflejaba la diversidad de una ruta internacional, con viajeros de hasta nueve nacionalidades, mayoritariamente marroquíes (31) y españoles (16). La escena volvió a poner el foco en la seguridad vial y en la importancia de la señalización de averías en vías rápidas.

Otra más en la autovía

En una tarde del verano de 2007, cinco personas fallecieron y 45 resultaron heridas cuando un autocar con 52 viajeros, que se dirigían de excursión a Cádiz tras un transbordo en Madrid, se salió de la vía y volcó en un olivar a escasos kilómetros de Villa del Río, en la A-4, ya en término de Lopera (Jaén).

El vehículo quedó con las ruedas hacia arriba, lo que obligó a un complejo operativo de rescate con bomberos y grúas de gran tonelaje. Seis heridos quedaron en estado grave y fueron evacuados a hospitales de Andújar, Jaén capital y Córdoba. El grupo tenía previsto pernoctar en Jerez antes de iniciar la ruta por los pueblos blancos. El viaje turístico terminó convertido en una pesadilla.

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Autobús volcado a la altura de Villa del Río. / Escamilla / CÓRDOBA

Autocar escolar en 1981

La sierra de Córdoba fue escenario, en 1981, de una de las tragedias más dolorosas por la edad de sus víctimas. Seis niños (cuatro en al acto) y un profesor murieron cuando un autocar escolar que regresaba de una excursión perdió el control al bajar una pendiente pronunciada en la carretera de Santo Domingo, a unos siete kilómetros de la capital. El vehículo dio varias vueltas y cayó por un barranco de unos veinte metros.

Las primeras investigaciones apuntaron a un fallo en los frenos en la bajada de la famosa pendiente del 14%. En la declaración del conductor a la Guardia Civil expresó que «Al bajar la cuesta de Cabriñana pisé el pedal del freno; al repetirlo, noté que éste se iba al fondo y que me había quedado sin frenos. Delante de mí iba otro autobús de la excursión con el resto de los niños y algunas monitoras y padres trinitarios. El autocar aumentaba su velocidad y yo intenté retenerlo metiendo segunda para dominarlo...; la caja de cambios reventó por las revoluciones que llevaba ya el motor. En ese momento me quedé con el autocar prácticamente en punto muerto acercándose a velocidad cada vez mayor al que me precedía. Lo salvé y lo adelanté; luego, a otros automóviles, y tras dominar una curva tiré a fondo del freno de mano. Respondió una sola rueda, por lo que el coche giró y derrapó hacia el precipicio».

Otras cicatrices de la tragedia de Córdoba

Autobús escolar volcado en 1981 en la carretera de Villaviciosa, camino de Los Villares. / FRANCISCO GONZÁLEZ

Más tarde reconoció no recordar la fecha de la última revisión. El autocar, con capacidad para 25 personas, transportaba alrededor de sesenta entre alumnos, monitores y padres. La combinación de sobrecarga, pendiente y avería resultó letal. El accidente reabrió entonces el debate sobre el control de los transportes escolares y la responsabilidad en las excursiones. Años después la empresa fue condenada a indemnizar 14 millones de pesetas por su responsabilidad por la falta de revisiones tras este suceso que mantuvo en vilo a la ciudad en aquellos días.

Acudieron miles de personas al funeral de los niños y el joven maestro.

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