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Primeras conclusiones de Corals

Un estudio del Imibic de Córdoba señala que los hábitos que contribuyen a la obesidad se inician desde los 3 años

Una investigación nacional, coordinada en Córdoba, sigue durante una década a más de 1.500 niños para identificar los factores que influyen en el sobrepeso infantil y posteriores enfermedades

Las muestras del estudio de Corals permiten analizar parámetros bioquímicos como lípidos, glucosa e insulina. | A.J. GONZÁLEZ/CÓRDOBA

Las muestras del estudio de Corals permiten analizar parámetros bioquímicos como lípidos, glucosa e insulina. | A.J. GONZÁLEZ/CÓRDOBA

Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

Córdoba

Hábitos como el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, comer con excesiva rapidez, dormir entre tres y cuatro horas menos de lo recomendado y mantener estilos de vida sedentarios asociados al uso de pantallas comienzan a edades muy tempranas, desde los 3 o 4 años de edad. Es una de las principales conclusiones a la que ha llegado hasta ahora el estudio Corals, un proyecto de investigación multicéntrico desarrollado en España con el objetivo principal de analizar, a lo largo de un seguimiento de al menos 10 años, los factores que influyen desde edades muy tempranas en el desarrollo de la obesidad infantil y en la aparición de complicaciones metabólicas y cardiovasculares en etapas posteriores de la vida.

Así lo explica la investigadora Mercedes Gil, la responsable de este estudio en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic), en conjunto con la Universidad de Córdoba y que organiza a nivel nacional una red denominada Ciberobn, que agrega que estos comportamientos, bien conocidos por su relación con la obesidad en el adulto, «se están instaurando muy precozmente, lo que implica un mayor tiempo de exposición al exceso de peso y, por tanto, un mayor riesgo de complicaciones a largo plazo».

Estos primeros resultados están centrados principalmente en los datos recogidos al inicio del estudio, que ha alcanzado ya su ecuador pues tiene como objetivo que el seguimiento de los participantes sea a 10 años, con la intención de acompañar a los niños desde la etapa preescolar, 3-6 años, hasta la adolescencia, lo que permitirá evaluar también el impacto de la pubertad. Para lograrlo, es clave la colaboración continuada de las familias y de los centros educativos, así como de la financiación para el desarrollo del estudio, explica la investigadora.

«Nuestro objetivo es conocer cuáles son los factores más relevantes, los que con mayor frecuencia o con más intensidad se asocian al desarrollo de obesidad o a sus complicaciones futuras como las enfermedades cardiovasculares o la diabetes tipo 2» para poder plantear estrategias en el ámbito sanitario.

Un estudio amplio

Una de las principales fortalezas y elementos diferenciales del estudio Corals es su diseño y amplitud. Se trata del primer estudio a nivel nacional con una muestra tan amplia de niños en edad preescolar -actualmente 1.509 participantes, de los cuales alrededor de 400 proceden de la provincia de Córdoba- y con una recogida de datos extremadamente completa.

Además de información clínica y demográfica (como entorno geográfico, nivel educativo y socioeconómico), se recogen de manera detallada datos sobre hábitos de vida, incluyendo alimentación, actividad física, sedentarismo, sueño y uso de pantallas. A ello se suma la obtención de muestras biológicas, lo que aporta un gran valor científico al estudio, según explica Gil. Estas muestras permiten analizar parámetros bioquímicos como lípidos, glucosa e insulina, marcadores inflamatorios, así como aplicar técnicas de ciencias ómicas (genómica, proteómica, lipidómica) y estudiar la microbiota intestinal. Todo ello posibilita una evaluación objetiva del daño orgánico precoz y de los factores de riesgo y pronóstico asociados a la obesidad.

«Sabemos que hay una pandemia mundial de obesidad, y España tiene una frecuencia de desarrollo de obesidad desde la infancia bastante alta», justifica Gil, que agrega que es motivo suficiente para «conocer qué influye en la aparición de esta enfermedad para tratar de poner medios ya en niños pequeños».

En relación con las diferencias por sexo, el estudio ha observado que las niñas comienzan a realizar menos actividad física desde aproximadamente los 4 años y medio, una tendencia que coincide con lo descrito en otros estudios y que se acentúa con la edad, especialmente durante la adolescencia. No obstante, el sedentarismo está presente en ambos sexos. En cuanto a las diferencias por nivel socioeconómico o por áreas geográficas, como Córdoba o Andalucía, todavía no se han realizado análisis específicos dentro del estudio, aunque investigaciones previas indican una mayor prevalencia de obesidad en Andalucía en comparación con otras comunidades.

El objetivo final de Corals es que sus resultados puedan trasladarse a la práctica clínica y, sobre todo, a los ámbitos educativo y social. Identificar los factores más relevantes y los que se asocian con mayor fuerza al desarrollo de obesidad y a sus complicaciones permitirá diseñar estrategias de prevención más eficaces, precoces y personalizadas, con el fin de reducir la obesidad infantil y sus graves consecuencias para la salud a lo largo de la vida.

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