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Crónica

El foco internacional cambia la mirada tres días después de la tragedia ferroviaria de Adamuz

Tragedias como el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en la localidad de Adamuz concentran la atención mediática del mundo entero durante unos días. La atención empieza ya a diluirse y van quedando los de siempre

Sigue la última hora del accidente de tren en Adamuz (Córdoba): balance de víctimas y reacciones de la tragedia ferroviaria

Aluvión de cámaras y micrófonos en el centro cívico de Poniente.

Aluvión de cámaras y micrófonos en el centro cívico de Poniente. / Paula Ruiz

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

La cobertura mediática es un fenómeno que funciona como las mareas. En el mundo, trabajan un número X de medios de comunicación y de profesionales, parte de los cuales se desplazan de un lado a otro para informar a los ciudadanos de sus países sobre los acontecimientos que consideran interesantes. Después de las guerras, tragedias como la DANA o accidentes como el ocurrido en Adamuz el pasado domingo son un foco informativo que habitualmente registra un pico de máxima intensidad pocos días después del siniestro, tras el cual el interés empieza a decaer.

Como la marea que un día inunda la playa, en este caso con multitud de cámaras y micrófonos, de golpe, se retira y deja a la vista a los de siempre. La marea volverá a subir cuando se produzca algún acontecimiento que vuelva a poner el foco en Córdoba y ojalá que la próxima vez sea por algún acontecimiento positivo. Aunque las buenas noticias, lamentablemente, no suelen tener tanta cobertura mediática como las malas.

El pico máximo de atención internacional en torno al accidente ferroviario tuvo lugar este martes, cuando los Reyes de España visitaron la zona cero. El lunes a primerísima hora, Adamuz era un hervidero de televisiones y radios de todo el mundo, intensidad que se sostuvo con la visita del presidente del Gobierno, la rueda de prensa del presidente de la Junta de Andalucía y la visita de los Reyes de España. La plataforma ubicada junto a los vagones del IRYO se convirtió este martes, coincidiendo con la visita de Felipe VI y Letizia, en una torre de Babel con retransmisiones en directo en inglés, francés, portugués, polaco, alemán, italiano y turco. Algo similar ocurrió en el centro cívico de Poniente, donde acuden a diario los familiares de las personas desaparecidas. En ese punto, junto a los medios europeos, hubo incluso periodistas de Japón. Todo el mundo retransmitió en directo las declaraciones de Sus Majestades, las primeras imágenes de los vagones, el recuento de las víctimas y los últimos avances en la investigación.

Rueda de prensa en Adamuz, el pasado lunes.

Rueda de prensa en Adamuz, el pasado lunes. / Manuel Murillo

Un día después, la mayor parte de los medios internacionales han vuelto a casa y los nacionales emprenden la retirada. En la puerta del centro cívico de Poniente quedaban ayer menos de la mitad de los medios del día anterior, la mayoría españoles, junto a todos los locales. «El martes, estaba esto lleno de cámaras, había micrófonos de todos los colores, pero hoy ya se ha notado que ha pegado un bajón», comentaba una compañera de un medio local.

Algunos vecinos de Adamuz respiraban con alivio al ver que la presión mediática empezaba a descender. «Nosotros estamos para ayudar en lo que sea, pero es verdad que tantas preguntas cansan», confesaba sincero un joven de la localidad, deseoso de volver a la normalidad. Mientras la atención mediática empieza a diluirse, la investigación sigue su curso y serán ahora los familiares de las víctimas los más interesados en que el interés no decaiga. Aquello de lo que no se habla no existe.

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