Social
Horas de angustia y dolor para los familiares de los desaparecidos del accidente de Adamuz
Al Centro Cívico de Poniente Sur han acudido familias de al menos 37 viajeros desaparecidos

Familiares en el Centro Cívico de Poniente Sur. / Paula Ruiz

"Somos familia de un desaparecido", dice un hombre en la puerta y rápidamente lo dejan entrar. Así iban llegando familiares de desaparecidos del accidente de tren en Adamuz al Centro Cívico de Poniente Sur, en Córdoba capital, que se ha habilitado como punto de información y atención sobre la búsqueda de sus seres queridos, que se complica con el paso de las horas. De momento, allegados de al menos 37 viajeros han pasado por el centro y muchos se mantienen en el lugar a espera de conocer el destino de sus familiares. El dolor se escucha a distancia, con gritos y sollozos, y se palpa en un ambiente frío y tan frenético como desolador.
La actividad normal de este Centro Cívico ha sido cancelada. La zona está acordonada por la Policía Local, Policía Nacional y hay una masiva presencia de Protección Civil, de la EMA, así como trabajadores del Ayuntamiento De Córdoba y la prensa nacional e internacional. Tres grandes carpas blancas obstaculizan el acceso y la visualización al centro para proteger a los que entran y salen. El perímetro está cortado al tráfico y al lugar solo pueden acceder familiares, supervivientes y personal autorizado. Por el sitio han estado el concejal de Infraestructuras, Miguel Ruiz Madruga, y la de Servicios Sociales, Eva Contador, el de Seguridad, Jesús Coca, y también ha visitado el alcalde, José María Bellido o el consejero de Justicia, José Antonio Nieto. El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, también acompañó a los afectados.

El obispo de Córdoba (izquierda) en Adamuz, tras el trágico accidente ferroviario. / Manuel Murillo
Los familiares esperan información en un salón habilitado en el centro para atenderles, en un ambiente de desconcierto, desesperación y lamentos, con atención psicológica y de alimentación y calor. Una veintena de profesionales, voluntarios y trabajadores de Cruz Roja se encuentran brindando acompañamiento a las familias. Están atendiendo situaciones y sintomatologías variadas que requieren apoyo y soporte psicosocial derivadas de una emergencia de esta magnitud, como pueden ser shock o crisis de ansiedad. Llegada la tarde se vive "una calma tensa" en la sala, según Ignacio Romero, psicólogo del equipo de Respuesta Inmediata de Cruz Roja. "Los familiares presentan agotamiento, llanto y agonía por no tener información" y los psicólogos les ayudan a manejar las expectativas "ante el posible momento de afrontar una nueva situación".