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Vuelta a casa

Fabio Mufañas, el cordobés que vive en Luxemburgo pero vuelve a casa para no perder lo esencial

El creador de contenido ha regresado durante unas semanas y ha mostrado, junto a su abuela, la cara más cotidiana de la ciudad antes de regresar al país centroeuropeo

Fabio Mufañas, influencer cordobés.

Fabio Mufañas, influencer cordobés. / CÓRDOBA

Hay quien se va fuera para encontrar oportunidades y quien, al volver, se da cuenta de todo lo que realmente importa. Fabio Mufañas, influencer cordobés con 5,5M de seguidores en Tiktok y más de medio millón en Instagram, pertenece a este grupo. El joven ha pasado cerca de dos semanas en la ciudad durante las últimas fiestas y lo ha contado como mejor sabe: a través de redes, con su abuela como protagonista, los patios abiertos en Navidad y una Córdoba cotidiana que no necesita filtros.

Aunque ahora vive y trabaja en Luxemburgo como ingeniero de Inteligencia Artificial en una multinacional, Fabio volvió a casa del 19 de diciembre al 4 de enero, un regreso que llevaba meses esperando. "Hacía tiempo que no estaba en Córdoba más de un día", explica. "Tenía muchas ganas de volver con calma".

La Córdoba de siempre

Durante su estancia, uno de los escenarios más especiales ha sido el patio de su abuela, habitual del concurso de patios en mayo y que este año también se ha sumado a la apertura navideña. "A mi abuela le encanta abrir el patio, le gusta que la gente lo vea", cuenta Fabio. Pero esta vez fue distinto.

"En Navidad me ha gustado incluso más que en mayo. Venían coros, asociaciones de vecinos, grupos a cantar villancicos… se creaba un ambiente muy familiar". Un ambiente en el que turistas y visitantes acababan cantando, bailando y compartiendo algo más que una visita. "Tenía una energía muy bonita, muy de estar en casa", añade entusiasmado.

Ese espíritu es el que Fabio ha querido reflejar en sus vídeos: una Córdoba vivida desde dentro, donde la tradición se mezcla con la vida diaria.

Familia, amigos… y poco tiempo para todo

Volver a casa también tiene su parte agridulce. "Lo que más he echado de menos ha sido la familia y los amigos", reconoce. "Pero cuando vuelves solo dos semanas, no te da tiempo a estar al 100% con todo el mundo. Ves a mucha gente, comes y cenas sin parar, pero se te queda la sensación de no haber podido parar de verdad".

Aun así, había cosas que no podían faltar. "La comida, sin discusión", dice entre risas. Churros el primer día, croquetas caseras de su abuela, rabo de toro, flamenquines, bravas… "Todo lo típico de Córdoba. Para mí no hay nada mejor".

Luxemburgo frente a Andalucía

El contraste con su vida actual es evidente. En Luxemburgo trabaja en un equipo de IA dentro de una gran consultora financiera, una oportunidad que no dudó en aceptar tras formarse fuera de España. "Quería estar fuera, conocer mundo, y la oportunidad era muy buena".

Pero hay algo que echa especialmente de menos al volver: la vida en la calle. "En Andalucía sales y siempre hay gente, haga frío, calor o lo que sea. Hay vida". Algo que, según cuenta, no ocurre igual en Luxemburgo. "Aquí hay mucha gente joven, de todo el mundo, pero no existe esa cultura de estar en la calle, de compartir".

Una abuela influencer (y orgullosa)

Si hay alguien que ha conquistado a la comunidad de Fabio en redes, esa es su abuela. Aunque al principio se hace la remolona, luego disfruta cada grabación. "Le encanta prepararse un guion, hacer un sketch, salir", cuenta. Y no solo eso: ya es reconocida por la calle. "Le piden fotos en los patios, en Navidad, en mayo… y ella se pone anchísima", dice divertido. "Llega a casa diciendo: hoy me han pedido cinco fotos".

Volver para recordar de dónde vienes

Aunque su vida profesional esté ahora en Luxemburgo, Córdoba sigue siendo el punto de partida. Y también el lugar al que volver para recargar. "Salir a la calle y ver gente, sentir que hay vida… eso no se pierde", resume. En sus vídeos no hay grandes discursos ni nostalgia forzada. Solo una mirada sencilla a lo que permanece: la familia, las tradiciones y una ciudad que siempre espera, aunque uno tarde meses en volver.

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