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Entrevista | Salvador Fuentes Presidente de la Diputación de Córdoba

«Quiero recuperar la filosofía de Rafael de La Hoz en la vivienda»

Afronta un nuevo año, el tercero de su mandato, con varios retos por delante, el primero, conseguir apoyo político para los presupuestos

Salvador Fuentes, presidente de la Diputación de Córdoba

Víctor Castro

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Salvador Fuentes, presidente de la Diputación Provincial, recibe a Diario CÓRDOBA en su despacho en una fría mañana de enero. Su primera tarea del año será intentar convencer, en escaso plazo, a alguien de la oposición para aprobar los presupuestos. Hay otros retos por delante, como facilitar el acceso a la vivienda, para lo que Fuentes quiere recuperar el modelo del Parque Figueroa: muchos pisos de tamaño medio en poco espacio pero sin renunciar a la calidad. O fomentar el desarrollo industrial apoyándose en la BLET; solucionar algunos de los graves problemas de la zona Norte o frenar la despoblación.

-¿Confía en aprobar los presupuestos de este año?

-El presupuesto lo queremos llevar al pleno de enero. Voy a mantener contacto ya con todos los grupos para que me planteen sus observaciones, sus enmiendas y sus propuestas. Estamos abiertos a cualquier mejora de ese presupuesto, porque cuanto más amplio sea el acuerdo, mejor será la propuesta. Otra cosa es que lo podamos sacar, pero yo soy muy optimista. Dentro del contexto del país, en un escenario preelectoral, eso condiciona mucho el voto de los partidos.

-¿De qué manera?

-Por tacticismo político. No quiero entrar en muchos detalles, pero el tener escenarios electorales perjudica. ¿Por qué? Porque las cosas no se ven de la manera más sensata sino que muchas veces responden a estrategias que vienen marcadas por Madrid.

-¿Por qué se ha llegado a estos plazos tan ajustados?

-Porque estaba pendiente de las propuestas fiscales de las ordenanzas. En ello nos va el futuro y el presente de las empresas públicas. Planteamos una subida de tasas que eran objetivas, muy sensatas. Con ellas garantizábamos los ingresos ciertos de las empresas en los escenarios contables anuales. El presupuesto depende de los ingresos que vayan a tener esas empresas.

Salvador Fuentes, en su despacho en el Palacio de la Merced.  | VÍCTOR CASTRO

Salvador Fuentes, en su despacho en el Palacio de la Merced. / Víctor Castro

-La oposición ya ha mostrado su rechazo a la propuesta del aumento de las tasas en empresas públicas como Emproacsa o Epremasa. ¿Qué consecuencias va a tener?

-El fondo de maniobra de las dos empresas está en entredicho, con lo cual están en riesgo de que en su día entren en quiebra, y eso es una mala noticia para los trabajadores. Las empresas públicas no tienen por qué ser distintas a las empresas privadas. Lo que deben tener son ingresos ciertos, y por eso nosotros pedíamos el IPC acumulado. Ambas empresas tienen un boquete muy importante que oscila en torno a los 6,5 millones y medio de euros. En este presupuesto para gastos de operación volvemos a incluir otro año más 2,7 millones de euros en cada una de las empresas para que sigan funcionando, pero hay un desfase de 4 o 4,5 millones que tenemos que corregir, si no, las empresas entrarían en una dinámica contable bastante peligrosa. Los presupuestos intentan, en la medida de lo posible, buscar el equilibrio de esas dos empresas para que no entren en tensiones de tesorería que les compliquen su supervivencia, cuando están funcionando bien, con servicios que están prestando con muy buena calidad. No nos podemos acostumbrar a que la Diputación esté inyectando todos los años recursos económicos a empresas públicas, porque eso lo va a cuestionar también la Intervención. Esas empresas se tienen que nutrir de ingresos propios como consecuencia de la subida de sus tarifas. Ha subido el IPC, ha subido el precio de las cosas, pero no se repercute en el precio de lo que nosotros estamos sirviendo, que es el agua y la recogida de basura.

El presidente de la Diputación Provincial también quiere fomentar el acceso a la vivienda e impulsar las sinergias con la BLET

-Usted ha asegurado que si no se aprobaba su propuesta de aumento de las tasas las empresas de la Diputación entrarían en quiebra. ¿Sigue pensando lo mismo?

-Si no se aprueban estos presupuestos la situación será bastante preocupante.

-¿Cree que puede salir adelante finalmente la conexión de La Colada? ¿Han recibido ya alguna respuesta de la Confederación Hidrográfica del Guadiana?

-Estamos esperando ahora mismo las decisiones que tome la Confederación. El proyecto que ha presentado la Junta viene a confirmar varias cuestiones para garantizar un agua de mucha calidad. Primero, el suministro eléctrico, porque el gasto en gasoil era de 7.000 euros diarios. Por otro lado, la torre de tomas, que es compatible con la toma flotante. En el caso de que no se acepten, y si el proyecto que definitivamente ponga encima de la mesa la CHG no es uno que nos garantice una mejora del agua, vamos a desistir del proyecto de conexión de La Colada con Sierra Boyera y plantearíamos como alternativa el enlace con Puente Nuevo. Con este gobierno y con el que venga.-

«Si no se aprueban estos presupuestos la situación será bastante preocupante en las empresas públicas»

-Con respecto a la potencia eléctrica, ¿confía en la promesa del Gobierno central de que van a estar incluidas las alegaciones de la provincia al plan de infraestructuras para 2030?

-Quiero confiar en lo último que hablé con mi consejero de Energía, que fue que se estaba planteando una reunión bilateral entre la Junta de Andalucía y el Ministerio de Transición. Ahí se pondrán encima de la mesa todas las alegaciones que quedaban pendientes de la publicación, y estamos con la esperanza de que la alegación de la zona Norte sea contemplada. Por lo menos las alegaciones que presentó la Junta Andalucía en nombre de la provincia de Córdoba. Las previsiones de inversión, tanto en el Guadiato como en la zona de Pedroches, son muy grandes si somos capaces de aplicar estas palancas de desarrollo.

-En materia de carreteras, los grandes proyectos se eternizan en los despachos y los que Córdoba necesita llevan décadas sobre la mesa. ¿Qué se puede hacer para ponerlos en marcha?

-Yo creo que aquí todos coincidimos. La N-432, que cruza toda la provincia de Córdoba, es estratégica para la zona Norte y para la zona Sur. Necesitamos esa autovía cuanto antes, la Córdoba-Toledo también, pero es cuestión de priorizar los gastos e intentar que las inversiones vengan a la zona más necesitada.

-¿Y respecto a la conectividad digital?

-En el último informe que tenemos de despoblación hay 50 pueblos en riesgo. La despoblación se combate con oportunidades y las oportunidades se planifican con infraestructura. Hay que conectar estos pueblos digital y físicamente, con grandes corredores y después a través de los espacios productivos. Se están generando una serie de polos de desarrollo en Pozoblanco, Peñarroya, Cabra, Lucena, Palma del Río, Bujalance, El Carpio, Villa del Río, la franja que se abre como consecuencia de la BLET... Eso está incorporando mucho empleo industrial. La capacidad de sujetar esa población no se consigue por políticas puntuales en un presupuesto, sino mediante oportunidades. La vertebración y la transformación de la provincia de Córdoba se sustenta en las oportunidades.

-Un tema relacionado con la despoblación es la vivienda. Usted ha planteado un cambio de modelo en la VPO, con casas más asequibles en vez de competir en el mercado libre. ¿Cómo piensa hacerlo?

-Hemos celebrado el aniversario de Rafael de La Hoz. Y a mí lo que más me ha sorprendido no es su talento, que fue una eminencia como arquitecto, sino la solución que él dio a los grandes problemas que tenían en aquel momento España y Córdoba. Hizo escuelas por 50.000 pesetas de entonces y todo el mundo sabe cómo es el Parque Figueroa. Fue un arquitecto moderno pero muy funcional, que aprovechó los espacios. ¿Qué quiero decir con esto? Que nosotros podemos hacer 47 viviendas en 11 pueblos pero yo planteo una cosa mucho más agresiva: en los mismos terrenos plantear módulos de hasta 48 viviendas de entre 60 y 80 metros cuadrados.

«Hay hasta 100 empresas que pueden aprovechar perfectamente como industria auxiliar todo el despliegue de oportunidades que tiene la Base Logística»

-¿Duplicar o triplicar la superficie habitable en el mismo espacio?

-Ya le he trasladado esta inquietud a los constructores. A ver si somos capaces de conseguir un modelo de vivienda funcional, moderno y sostenible, para gente mayor y para gente joven que tienen el sueldo que tienen. Puede ser perfectamente en régimen de alquiler con opción a compra, me gusta mucho esa fórmula. Así se pueden recuperar cascos históricos. El gran desafío de la vivienda afecta al Estado, que por supuesto tiene que estar ahí, como la Junta y los ayuntamientos aportando el suelo, porque la memoria de calidades no la podemos tocar. No es un invento mío, Rafael de La Hoz lo hizo en los años 60. Yo quiero recuperar esa filosofía. Y se puede hacer.

-La mayoría de los pueblos no tienen problemas de vivienda. De hecho, abundan las casas vacías. ¿Cómo se trasladaría ese plan a pueblos donde escasea la población?

-Yo he visto proyectos de cooperativas de mayores muy interesantes también dentro del corazón de los pueblos. Se trata de que los alcaldes vean y veamos dónde hay espacios libres para rellenar esos huecos dentro de los cascos históricos. Si ampliamos mucho el lienzo de los pueblos perdemos de vista los cascos históricos. Creo que en rehabilitación de vivienda se pueden hacer esfuerzos importantes, bien para mayores o para gente joven, donde la gente pueda perfectamente vivir dignamente. Una cosa que también quiero incorporar a la lucha contra la despoblación es remarcar que no hay ningún pueblo de Córdoba que esté a una distancia de la capital más allá de una hora. Si garantizamos la infraestructura de carreteras, estamos rompiendo el síndrome de la aldea. Aquí puedes estar con una calidad de vida increíble en cualquier pueblo de la provincia y estar a una hora del aeropuerto, que te puede poner ahora mismo en contacto con 172 destinos del mundo. Si estamos conectados al mundo entero, frenamos mucho la despoblación y garantizamos mucho la calidad de vida.

-Ha mencionado antes la Base Logística, un proyecto que ha puesto de acuerdo a todas las administraciones. ¿Cómo puede colaborar la Diputación cuando esté en funcionamiento a corto o medio plazo?

-Nosotros llevamos ya dos años trabajando, con el plan director de innovación tecnológica, economía dual y formación profesional. Ese plan tiene dos áreas de trabajo: la FP y los grupos de investigación e innovación. Una tercera pata son las empresas. Estamos conectando a empresas ahora mismo, en torno a 50 o 60, que pueden llegar hasta 100 en la provincia de Córdoba y que pueden aprovechar perfectamente como industria auxiliar todo el despliegue de oportunidades que tiene la Base Logística. La capacidad que tiene la industria de la provincia de Córdoba es increíble. No es sólo hacer piezas de tanque, sino también suministros. A esas empresas las estamos poniendo en contacto con grupos de investigación para la economía dual. Esos grupos de investigación están trabajando ya con las empresas. Vamos a colaborar para que sean militares los que expliquen cuáles son las singularidades que tiene la industria militar, para que también sean capaces de tener los méritos suficientes de ganar las oposiciones que se plantean en 2027. Queremos que sean los militares los que expliquen a los centros de formación profesional cómo se tienen que preparar para ganar esas oposiciones. Ahí tenemos un problema de ajuste en el temario militar, para que se familiarice la FP con el temario de defensa. Estamos apostando mucho también por la biomedicina y el Imibic.

Salvador Fuentes, en su despacho en el Palacio de la Merced.

Salvador Fuentes, en su despacho en el Palacio de la Merced. / Víctor Castro

-Las haciendas locales están bien saneadas, hasta el punto de que sostienen parte del déficit estatal. Pero luego tienen grandes problemas para gastar el dinero y ejecutar los presupuestos. ¿Qué pide usted en este sentido?

-Es uno de los grandes desafíos que tienen todas las administraciones. Lo he dicho cuando estaba en la oposición, cuando estaba administrando recursos y presupuestos en el Ayuntamiento y lo digo ahora en la Diputación. Uno de los problemas más grandes que tienen las administraciones públicas es la ejecución del presupuesto. Y eso requiere agilizar el ritmo del paquidermo, porque la administración es un gran elefante. Hay que reducir la burocracia y la duplicidad en las gestiones, simplificar más la gestión. Estamos creando una selva de normas que hace imposible la eficacia y la eficiencia de los recursos públicos. La ejecución de las inversiones en tiempo y forma es un desafío que tenemos que abordar todos. Hay que conseguir una administración muy dinámica donde no se generen chiringuitos en el buen o mal sentido de la palabra, ni compartimentos estancos. Quiero crear una comisión específica de seguimiento para detectar digitalmente cómo está cada proyecto, qué tiempo lleva y qué le falta.

«La despoblación se combate con oportunidades y estas se planifican con infraestructuras»

-Siguen pendientes la cátedra de Apicultura o convocar al Consejo de Alcaldes.

-Tengo que hacer autocrítica. La cátedra de Apicultura es una deuda pendiente que tenemos con Veterinaria y este año se va a solucionar. En el presupuesto de 2026 hay prevista una partida de 20.000 euros. Hay cátedras que no son suficientemente satisfactorias y que tenemos que replantearnos, mientras que hay líneas de investigación que tenemos que reforzar. En cuanto al Consejo de Alcaldes, no quiero entrar en muchos detalles, pero yo no estoy en contra de ese órgano, ni mucho menos. Lo convocaré para escuchar cosas cuando tengamos la oportunidad, por ejemplo para el presupuesto.

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