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Reportaje

Córdoba se reencuentra con su sierra a través de su cinturón verde

El proyecto, a expensas de ser inaugurado por la Junta, traza un recorrido ininterrumpido de 20 kilómetros, que atraviesa la ciudad de un extremo a otro por la zona norte

Córdoba camina por su cinturón verde

Manuel Murillo

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Hugo Gallardo

Hugo Gallardo

Córdoba

Con los propósitos de año nuevo, los cordobeses han empezado a caminar ya por el ansiado cinturón verde. A falta de su inauguración oficial, son varios los senderistas y ciclistas que recorren desde hace días los 20 kilómetros ininterrumpidos que atraviesan la ciudad desde el Hipercor hasta Rabanales por el corredor norte. La finalización de las obras en los dos puentes colgantes de 65 metros cada uno, que conectan la carretera CO-3405 con la Cuesta de la Traición dentro del tercer tramo, han terminado de unir el trazado de las fases 1 y 2 (desde la Vereda de Trasierra hasta el colegio La Aduana, pasando por las Ermitas) con las fases 3 y 4 (desde el citado colegio hasta la Vereda de la Alcaidía, enlazando con La Palomera).

Puentes colgantes

A pesar de que los dos puentes se encuentran cerrados al tránsito, la realidad sobre el terreno es otra: numerosos ciudadanos se abren paso a través de las vallas metálicas forzadas, adentrándose en esta fase del recorrido y cruzando unas pasarelas que se han convertido en el símbolo del nuevo cinturón verde. Suspendidos sobre vaguadas y senderos, los puentes ofrecen una experiencia inédita en el entorno inmediato de la capital. "Me recuerda al que hay en Zuheros", compara el biólogo Javier González, entrevistado por este periódico mientras recorría este tramo.

Ese sector cuenta además con un tramo resuelto mediante escalones de madera, una actuación similar a la ejecutada en la Cuesta de los Pobres —vía de acceso a Las Ermitas desde la zona intermedia de la subida al Reventón—, lo que impide que el Cinturón Verde pueda recorrerse íntegramente en bicicleta. No obstante, el trazado sigue siendo practicable y accesible para los usuarios.

González valora especialmente el enfoque ambiental del proyecto, destacando la intervención "no invasiva" y "respetuosa" con la naturaleza. En su análisis subraya que las infraestructuras «se han adaptado a la topografía del terreno, evitando grandes movimientos de tierra y respetando la vegetación existente. «Eso es fundamental para que el entorno no pierda su valor ecológico», apunta.

En el mismo tramo de los puentes, una experta en turismo también entrevistada por este periódico destaca la "sensación de seguridad" que transmiten las infraestructuras, incluso en el caso de los puentes colgantes, pese a que la señalización instalada recomienda un aforo máximo de diez personas.

En otros sectores del recorrido, ya plenamente transitables, el cinturón verde discurre por tramos más llanos que se alternan con otros de mayor desnivel, más próximos al senderismo serrano. Esta diversidad es una de las claves del proyecto, que busca atraer a perfiles muy distintos de usuarios.

Cinturón verde de Córdoba.

Cinturón verde de Córdoba. / Ramón Azañón

Nuevas vistas

El cinturón verde no solo recupera caminos, sino también perspectivas. Desde distintos puntos del trazado, especialmente en los tramos más cercanos a la sierra, se abren vistas panorámicas hasta ahora inaccesibles. “Las vistas que ofrece de la sierra cordobesa eran antes imposibles”, señala González, convencido de que este contacto visual refuerza el vínculo entre la ciudad y su paisaje natural.

La percepción entre los usuarios es mayoritariamente entusiasta. Manuel Arias, reseña que "es precioso, tiene unas vistas increíbles" y hace un llamamiento para que "mantenerlo".Manuel Sánchez Vacas, por su parte, resume la sensación general con pocas palabras: "Es una pasada. Más gente se animará a andar en Córdoba, seguro".

Por otro lado, la experta turística advierte de los retos que se avecinan si el cinturón verde se consolida como nuevo atractivo turístico. "Hay que ver cómo encajarlo y plantearlo sin que se sature o sea perjudicial para el propio entorno», afirma, apelando a una planificación que combine promoción y conservación".

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