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Obituario

Fallece Josefa Aparicio Ruiz a los 96 años en Córdoba

Josefa Aparicio Ruiz.

Josefa Aparicio Ruiz. / F.A.

F.A.

A la edad de 96 años ha fallecido Josefa Aparicio Ruiz, conocida por Pepita en su extensa familia y amistades, esposa que fue de Ricardo Rodríguez Sánchez, redactor gráfico de Diario CÓRDOBA, y matriarca de una saga de periodistas cordobeses.

Pepita fue una mujer fuerte, valiente y buena. Dedicó sus esfuerzos al crecimiento de su familia y en otro momento de su vida decidió no quedarse enmarcada en las tareas de la casa, dentro de la esfera doméstica, y con 41 años y ochos hijos decidió presentarse a las elecciones a concejal del Ayuntamiento de Córdoba por su vocación solidaria, de ayuda a los demás. En febrero de 1971, tras ser elegida por el tercio de representación familiar, con amplio respaldo popular, entró a formar parte de la Corporación municipal.

Como mujer habría logrado salir de la realidad de la época, huir de la invisibilidad, para dedicarse a la acción social, con voz propia, en beneficio de los cordobeses. Como concejal fue delegada de Estadística y responsable de la Beneficencia, a cargo del Asilo Madre de Dios, el Hospital Municipal, la guardería la Gota de Leche y la Casa de Socorro, a la que dotó de nuevas instalaciones. A ella se le debe la rotulación de numerosas calles de Córdoba, como la avenida Virgen del Mar y la Ricardo Molina, en una calle mirando al Guadalquivir, como era deseo del poeta.

En 1974 fue nombrada séptima teniente de alcalde por Antonio Alarcón y dos años después quinta con la responsabilidad de Sanidad y Asistencia Social. Atendió, escuchó y ayudó a muchos cordobeses que buscaban en su mano siempre abierta una solución a sus problemas. Tenía un corazón grande que le ha mantenido fuerte toda su vida.

Como mujer se abrió hueco en un mundo dominado por los hombres -hasta en su familia, con siete hijos varones- y por su valentía fue capaz de encarnar al rey Gaspar en la cabalgata de 1976, un hecho insólito que recorrió España como noticia singular por infrecuente.

Dispuesta a romper las rígidas barreras existentes en la década de los años setenta, en agosto de 1978 asumió accidentalmente la Alcaldía de Córdoba durante unos días, circunstancia que generó una inusitada atención mediática. Su gestión política venía cimentada en la solidaridad de la que fue testigo en la barriada de Fray Albino, en unos años donde su padre, Florencio Aparicio, fue maestro en las escuelas creadas por el obispo. Todo aquel ambiente de entrega que conoció le sirvió de modelo para trazar su línea de libertad.

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