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Operación exitosa en el hospital Reina Sofía

Alegría, la niña de Ronda que salvó su vida en Córdoba con un trasplante de válvulas cardiacas

La pequeña de 4 años superó un complicado posoperatorio, durante el que estuvo once días en coma e incluso sin visión durante un tiempo

Alegría, la niña con un corazón que baila

Córdoba

M.J. Raya

M.J. Raya

Alegría es una niña cuyo nombre la define. A pesar de su corta edad, solo 4 años, su poderío al bailar y taconear canciones flamencas en zambombás navideñas o donde a ella le apetece, provoca que los vídeos que protagoniza esta niña de Ronda (Málaga) en redes sociales se vuelvan virales. Quien pueda ver estas imágenes o hablar con Alegría apreciará su energía y su vitalidad. Por eso, es difícil imaginar que hace apenas medio año esta menor salvó la vida, gracias a una compleja intervención a la que se tuvo que someter en el hospital universitario Reina Sofía de Córdoba, centro de referencia andaluz y nacional para las cardiopatías congénitas.

Alegría, que es la segunda hija de Aida Gago, fue intervenida debido a que presentaba una estenosis supravalvular aórtica severa (enfermedad que afecta a la válvula aórtica, que estrecha el paso de la sangre, causando que, al no abrirse la válvula aórtica adecuadamente, esto impida que una parte de la sangre del ventrículo izquierdo pase al resto del cuerpo).

Un soplo de segundo grado

La madre de esta pequeña cuenta que cuando su hija nació no se apreció que sufriera problema alguno, salvo una alteración en la bilirrubina, por lo que tuvo que quedarse un tiempo en la incubadora. A continuación, fue cuando a Alegría le detectaron que presentaba un soplo de segundo grado en el corazón.

Alegría y su madre.

Alegría y su madre. / CÓRDOBA

A partir de entonces esta menor empezó a ser atendida en el Reina Sofía de Córdoba, por su especialización en las patologías cardiacas, siendo operada a corazón abierto por primera vez cuando tenía apenas un año en el hospital cordobés, aunque «sabíamos que conforme fuera creciendo tendría que volver a ser intervenida», señala su madre.

En concreto, Alegría se sometió a una valvuloplastia aórtica quirúrgica, reparación de su propia válvula, con resultado favorable, aunque no era una operación definitiva, precisa la especialista en Cardiología del hospital Reina Sofía Elena Gómez Guzmán.

La especialista en Cardiología del hospital Reina Sofía Elena Gómez Guzmán.

La especialista en Cardiología del hospital Reina Sofía Elena Gómez Guzmán. / Víctor Castro

Durante una revisión llevada a cabo el pasado año en el Reina Sofía, en el hospital apreciaron que la obstrucción de la vena aórtica de Alegría alcanzaba ya el 95%, por lo que había llegado el momento de que esta menor tuviera que pasar por segunda vez por el quirófano, ya que no podía esperarse a que esta niña llegara a la vida adulta en la situación en la que estaba.

El Reina Sofía empleó la técnica de Ross

La compleja operación duró 10 horas y en la misma los cirujanos cardiovasculares del Reina Sofía Jaime Casares y Carlos Merino realizaron un trasplante de válvulas, la denominada técnica de Ross, que consiste en sustituir la válvula aórtica enferma por la propia válvula pulmonar del paciente con la implantación de un homoinjerto pulmonar criopreservado, obtenido gracias a una donación de este tejido.

Elena Gómez precisa que este procedimiento quirúrgico en sí no es que sea nuevo. En concreto, ya hace décadas que el doctor Manuel Concha, que fue jefe de Cirugía Cardiovascular del Reina Sofía, introdujo esta técnica en Córdoba de forma pionera a nivel nacional.

Recuperación muy complicada

Lo peculiar del caso de la niña Alegría es que esta menor afrontó un posoperatorio muy complicado, ya que cuando se sometió a esta segunda operación aún era muy pequeña y este tipo de cirugías se suelen hacer a una edad más tardía, en la juventud o etapa adulta. Su madre recuerda la angustia y el sufrimiento soportados durante todos aquellos días de posoperatorio, ya que su niña pasó once días en coma, sufriendo además arritmias, perdió la visión y se le cayó el pelo.

Alegría, durante su estancia en el hospital Reina Sofía.

Alegría, durante su estancia en el hospital Reina Sofía. / CÓRDOBA

«Yo suplicaba que si mi hija había podido salir de esta complicada operación ahora no podía quedarse ciega y, gracias a Dios, conforme fueron pasando los días recuperó la visión y también su pelo», apunta Aida. «Mi niña se ha quedado muy bien. Estamos muy agradecidos al equipo médico y a todos los profesionales que nos han ayudado del hospital Reina Sofía. Yo lo único que le pedía al doctor Merino es que quería volver a tener a mi hija en mis brazos y así salí con ella del hospital».

Alegría disfruta con el baile.

Alegría disfruta con el baile. / CÓRDOBA

Sin medicación en la actualidad

La doctora Gómez rememora también la complicada recuperación de Alegría y el hecho de que estuviera tanto tiempo sedada, «con lo alegre que era pasó un mes muy difícil. Pero, en cuanto se fue a su casa y ya no tuvo que necesitar los sedantes volvió a ser la que era antes, la que disfruta en todo momento con el cante y el baile. Los pacientes pediátricos suelen tener una capacidad de recuperación muy positiva, lo mismo se ponen muy malos, que luego se ponen bien muy buenos. La hospitalización de Alegría fue muy larga, pero se ha recuperado así de bien. Lo mejor de esta cirugía es que ya no tiene que tomar anticoagulantes, lo que la va a permitir crecer hacia la vida adulta, en principio, sin problemas».

Esta especialista en Cardiología recalca que el Reina Sofía registra cada año entre 3 y 5 casos de estenosis supravalvular aórtica y tiene a otros pacientes en revisión, aunque no todas estas estenosis son tan severas como la que presentaba Alegría. «Dependiendo de la severidad intentamos no intervenir inicialmente, sino esperar a que el o la paciente tenga más años, porque la operación será más definitiva mientras más mayor sea», detalla esta cardióloga del Reina Sofía.

Alegría ha disfrutado mucho de las navidades.

Alegría ha disfrutado mucho de las navidades. / CÓRDOBA

Hace ahora una vida normal

En la actualidad, Alegría hace vida normal y ha disfrutado de las navidades como cualquier otra niña de su edad. Aunque aún es muy pequeña ella dice que quiere ser de mayor doctora, para ayudar a otros niños y mayores que como ella necesiten asistencia médica, aunque lo cierto es que el baile se le da muy bien. Aprendió a bailar y a taconear casi a la vez que a andar, porque suele acompañar a su madre a los tablaos flamencos, por la profesión de bailaora de su progenitora.

Alegría acude a clases de baile, pero a «ella le gusta más bailar sola que en grupo, porque es cuando saca todo su arte y pone esas carillas que tanto enamoran a quien la ve», dice orgullosa su madre, que se encuentra por fin feliz después de todo lo pasado.

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