Reportaje
Trabajar en la calle con el frío: "El truco es ponerse varias capas y moverte mucho, lo que peor se lleva son las manos"
Una legión de profesionales de Córdoba desempeñan su labor a la intemperie, algunos de ellos cuentan cómo lo llevan y qué hacen para ponerle remedio

Maricarmen Peña, limpiadora de Sadeco, en Las Tendillas. / Manuel Murillo

Barrenderos, carteros, repartidores, basureros, trabajadores de la construcción son algunos de los profesionales que cada día realizan su labor a la intemperie independientemente de la temperatura. En estos días de frío, las calles de Córdoba están menos transitadas de lo normal mientras un número importante de currantes, que no parecen a primera vista más abrigados que otros, mantienen la actividad con buen humor. Tras el día más gélido del invierno, algunos de esos trabajadores cuentan cómo combaten el frío.
Paco Lambert lleva 17 años repartiendo el correo a pie por el distrito Centro. Su jornada empieza a las 7 de la mañana, hasta las 14.45 horas, y se levanta a las 6. Lo más duro es salir de la cama. "Cuesta trabajillo, no lo vamos a negar, cuando me levanto no ha salido ni el sol". Después del cafelito, hay que echarse a la calle. Antes que cartero trabajó en la construcción montando estructuras a la intemperie. "Para mí, eso es lo peor", asegura. Ahora sabe cómo plantar cara al termómetro en los días más fríos. "Te tienes que poner mucha ropa, yo llevo varias camisetas, aunque sin pasarse porque te tienes que mover", afirma. "Mi consejo para espantar el frío es subir una cuesta con un carro lleno de cartas", bromea, "así entras rápido en calor, yo hago 10 kilómetros al día". Según Paco, "este año está haciendo más frío que otros, se nota que está apretando, yo no me he puesto tantas capas en la vida".

Paco Lambert, cartero en Córdoba. / CÓRDOBA
Algunos se llevan el primer susto a primera hora y luego la cosa mejora. Bartolomé Fernández era electricista y hace tres meses cambió el tercio para estar en Córdoba. Ahora se dedica a repartir hielo, un producto no muy apetecible de manejar en esta época del año. Empieza a las siete y ya no para hasta el mediodía. "El frío lo llevo regular, las manos se te ponen fatal, con muchas grietas", afirma aunque no lleva guantes en el trasiego por los bares, "yo aguanto mejor el calor, pero a todo se acostumbra uno". Salir a la calle no es lo peor en su caso. Nada más empezar, toca entrar en la cámara frigorífica, que está a -24 grados, para cargar los hielos en el camión. "Hay que ponerse guantes, abrigo y de todo, después de eso, lo demás es más llevadero porque vas con la carretilla de un lado a otro y como estás en movimiento aguantas sin mucha ropa". En su caso, con una camiseta y un forro polar.

Bartolomé, repartidor de hielo en Córdoba. / Manuel Murillo
Maricarmen Peña lleva tres años trabajando en distintos servicios de Sadeco, pero siempre en la calle. Esta mañana, estaba en Las Tendillas recogiendo residuos, con un pequeño vehículo y la escoba en ristre. Como el resto, coincide en que "el frío en Córdoba es un poco más llevadero que el calor". Ella empieza en invierno a las siete menos cuarto de la mañana y antes de salir se crea su escudo protector. "Yo llevo de todo, camiseta interior, térmica, forro polar, chaleco... siempre que no llueva, mientras te muevas, vas bien, lo malo es quedarse quieto y si te mojas ya...". Los pies no son un problema para ella: "Yo llevo dos calcetines de lana, pero las manos sí, uff, se te quedan congeladas, por muchos guantes que lleves".
En Sadeco, el turno de noche es el que más sufre en invierno. Lo sabe bien Alfonso Espejo, exjugador del Córdoba CF que lleva desde 2008 en la empresa, 14 de ellos en el turno de noche. "Yo he pasado por todos los servicios y por la noche se trabaja bien porque no hay tráfico, está todo tranquilo, el horario es de 22 a 4.30 horas, pero también es muy duro", confiesa. Para él, el frío es peor que el calor, sobre todo, si te toca "coger la manga" (baldear las calles). "Cuando se juntan frío y agua es mortal, ya sea por el agua de las mangueras o porque llueva, porque te pones chorreando y tienes que seguir trabajando mojado, el frío se te mete en el cuerpo y no puedes cambiarte de ropa hasta que acabas", comenta. Trabajar de noche tiene sus ventajas, pero "en verano, cuando todo el mundo sale para tomar el fresco, tú te vas a trabajar y en invierno, cuando todo el mundo se resguarda para estar calentito, tú te vas a trabajar".
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