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Investigación

Imibic y hospital Reina Sofía abren nuevas vías en Córdoba para tratar el vitíligo, patología que afecta al 1% de la población mundial

El descubrimiento de que zonas de la piel con pigmentación normal ya presentan una alteración inmunitaria cambian en enfoque del abordaje de la enfermedad

Juan Ruano, dermatólogo del hospital Reina Sofía e investigador del Imibic

Víctor Castro

M.J. Raya

M.J. Raya

Investigadores del grupo de Enfermedades Inflamatorias Cutáneas Inmunomediadas del Imibic y del Servicio de Dermatología del hospital universitario Reina Sofía, en colaboración con el hospital Monte Sinaí de Nueva York, han identificado una alteración inmunitaria significativa, incluso en la piel aparentemente sana de los pacientes con vitíligo. Este descubrimiento plantea un cambio de estategia en la comprensión de esta enfermedad autoinmune y abre nuevas oportunidades terapéuticas dirigidas a prevenir su progresión.

Estas nuevas estrategias terapéuticas se basan en datos moleculares, que buscan mejorar la calidad de vida y el abordaje clínico de enfermedades dermatológicas complejas como el vitíligo. Estos mismos investigadores han identificado patrones de inflamación sistémica en pacientes con vitíligo, en la sangre periférica, más allá de la piel.

vitiligo

Una mujer con vitíligo. / Córdoba ciudad

Importancia del descubrimiento

Este hallazgo, liderado por este grupo de investigación del Imibic, que coordina el doctor Juan Alberto Ruano Ruiz, también responsable de ensayos clínicos de la Unidad de Dermatología del Reina Sofía, sugiere que la enfermedad podría tratarse con fármacos dirigidos a la vía OX40/OX40L.

Ruano apunta que el vitíligo es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario destruye los melanocitos, provocando manchas blancas en la piel. Aunque no es contagioso ni doloroso, puede afectar profundamente la calidad de vida, sobre todo si aparece en la infancia o en zonas visibles. Además, no suele surgir en solitario, sino que con frecuencia se asocia a otras enfermedades autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto o la diabetes tipo 1, especialmente en personas jóvenes. También puede coexistir con otras patologías como son la alopecia areata, dermatitis atópica, lupus o anemia perniciosa. Por eso, al diagnosticar vitíligo, es clave descartar la posible existencia de posibles comorbilidades y establecer un seguimiento médico integral desde el inicio.

Grupo de Enfermedades del Imibic.

Grupo de Enfermedades Inflamatorias Cutáneas Inmunomediadas del Imibic, con el doctor Juan Ruano, en el centro. / CÓRDOBA

Respuesta inmunitaria alterada

«Nuestro estudio demuestra que en las zonas con pigmentación aparentemente normal ya se detecta una respuesta inmunitaria alterada, lo que podría explicar la reactivación o progresión de la enfermedad», explica el también especialista en Dermatología y Venerología del hospital Reina Sofía. «Esto cambia la forma de pensar el tratamiento: no basta con repigmentar; debemos también preservar las áreas de la piel que aún conservan su pigmentación». Los resultados de este estudio pionero fueron publicados en ‘The Journal of Allergy and Clinical Immunologylos’.

Alta prevalencia del vitíligo

Pese a ser una enfermedad bastante prevalente, recalca Juan Ruano, ya que afecta a aproximadamente el 1% de la población mundial, el vitíligo sigue siendo una enfermedad que carece de tratamientos dirigidos aprobados, y frecuentemente minimizada en su impacto clínico y emocional. En Andalucía se estima que más de 85.000 personas conviven con el vitíligo, de las que unas 7.800 corresponden a Córdoba. El vitíligo conlleva una importante carga emocional, con tasas de ansiedad y depresión hasta tres veces superiores a las de la población genera, precisa este especialista.

El doctor Juan Ruano.

El doctor Juan Ruano. / Víctor Castro

Abordaje de la patología

«Las manchas en la piel son solo la punta del iceberg. El vitíligo afecta profundamente la a identidad, la autoestima y el bienestar emocional de quienes lo padecen. Abordarlo requiere un enfoque médico integral que contemple salud mental, cribado de comorbilidades autoinmunes y estrategias de prevención a largo plazo», detalla.

Este grupo de profesionales del Imibic y del Reina Sofía ha liderado en los últimos años más de 65 ensayos clínicos, ha participado en estudios multicéntricos internacionales y ha desarrollado a su vez líneas de investigación financiadas por entidades públicas, como el Instituto de Salud Carlos III y la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.

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