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La hiperconexión digital aumenta el aislamiento

La soledad no deseada golpea en Córdoba más fuerte a las mujeres que a los hombres

Muchas son viudas o separadas, tienen mayor esperanza de vida y una carga de cuidados que las deja sin redes propias

Música contra la soledad

A. J. González

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba es una de las provincias andaluzas en las que más personas sienten la soledad no deseada. Es una de las realidades que señala el Mapa Nacional de la Soledad no Deseada elaborado por la Fundación Social Padre Ángel y Mensajeros de la Paz, a partir de los datos del Teléfono Dorado (900 22 22 23), un servicio gratuito y confidencial ideado hace treinta años para tender la mano a quienes padecen esta lacra. Según el estudio, «la soledad golpea con especial fuerza a las mujeres, que representan el 55% de quienes buscan apoyo emocional». Esta diferencia se debe a que «muchas son viudas o separadas, con mayor esperanza de vida y una carga histórica de cuidados que, en la vejez, se convierte en una ausencia de redes propias». Lo llamativo es que las mujeres jóvenes también sufren más la soledad no deseada que los hombres según el estudio de SoledadES de la Fundación ONCE. Los resultados de este observatorio indican que el 31,1 por ciento de las mujeres jóvenes se sienten solas, frente al 20,2% de los hombres de la misma edad.

Las conclusiones del estudio de la Fundación Social Padre Ángel y Mensajeros de la Paz coinciden con las del último Barómetro de la Soledad no Deseada promovido por la Fundación ONCE y la Fundación AXA, que señala como principales víctimas de esta epidemia silenciosa a los jóvenes, los mayores y las mujeres.

Soledad y aislamiento social

La soledad no deseada se define como «la experiencia personal negativa en la que un individuo tiene la necesidad de comunicarse con otros y percibe carencias en sus relaciones sociales, sean muchas o pocas, ya sea porque tiene menos relación de la que le gustaría o porque las relaciones que tiene no le dan el apoyo emocional que necesita». El aislamiento social, por contra, tiene que ver con la falta de contactos sociales aunque no tiene por qué generar emociones negativas en el individuo.

La soledad no deseada es una fuente de sufrimiento que puede derivar en problemas de salud mental, depresión, ansiedad o ideación suicida y agravar el riesgo de padecer patologíascardiovasculares, problemas de sueño, deterioro cognitivo y demencia.

En Andalucía, casi un 23% de la población se encuentra en esta situación, dos puntos por encima de la media nacional. Se trata de un fenómeno que en el 72,3% de los casos se prolonga durante más de dos años y que pasa a ser soledad crónica para el 16,3% de los afectados. Aunque se suele asociar a los mayores, también está muy extendida entre los jóvenes de entre 18 y 34 años con un 30,2% de afectación frente al 19,4% de quienes tienen más de 55 años. El porcentaje se incrementa a partir de los 75 años, un perfil de población en el que hay mayoría de mujeres.

Cada vez más jóvenes

Según la Fundación Social Padre Ángel, «es un fenómeno que afecta a todas las generaciones aunque el Teléfono Dorado cada vez recibe más llamadas de jóvenes buscando una voz amiga, especialmente tras rupturas sentimentales, migración a otra ciudad o pérdida de vínculos familiares». La hiperconexión digital es un factor que agrava la sensación de soledad, sobre todo en la Generación Z y Millenials, ya que en muchos casos carecen de personas cercanas con quien hablar.

Según el Barómetro de la Soledad no Deseada, «la presencialidad es importante», ya que son quienes se comunican principalmente vía online con sus familiares y amistades los que más la padecen. Asimismo, la soledad es más grande cuanto más pequeño es el municipio en el que vive la persona afectada, de ahí que las poblaciones rurales aisladas padezcan esta lacra en mayor medida. Asimismo, los problemas de salud física y mental y la discapacidad son factores de riesgo que según el barómetro aumentan la prevalencia de la soledad no deseada.

Entre los cordobeses de 40 a 65 años, los que forman parte de la Generación X y Boomers, la soledad suele darse tras procesos de separación, inestabilidad laboral o en etapas que exigen el cuidado de los padres, circunstancias que reducen las opciones de dedicar tiempo a la vida social. Muchos se sienten solos aunque en casa estén rodeados de personas.

Los mayores de 65 años que recurren al Teléfono Dorado lo hacen para buscar consuelo tras perder a la pareja, porque no tienen a nadie con quien hablar o porque sienten que no son ya importantes para sus hijos y tampoco reciben visitas de ellos. En determinadas épocas del año como la Navidad este sentimiento se intensifica. En esta franja de edad, en la que abundan las mujeres que viven solas, las consecuencias pueden ser dramáticas. El servicio de teleasistencia ha permitido a estas mujeres tener siempre a alguien al otro lado del teléfono, pero no es suficiente. El presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores, José Luis Fernández Santillana, llamaba recientemente la atención tras aparecer en Valencia un cadáver de un hombre muerto en su casa 15 años antes sin que nadie alertara de su situación. La confederación exigía "un refuerzo de las redes comunitarias y un refuerzo de los servicios públicos de proximidad», destacando que se trata de una realidad que se debe combatir desde la responsabilidad colectiva. En esta línea, Hacemos Córdoba reclamaba hace unos días al alcalde de la ciudad un plan urgente contra la soledad no deseada de los mayores y denunciaba recortes y la paralización de actividades en centros cívicos.

Conscientes del desafío que supone este fenómeno creciente, distintas instituciones de Córdoba están impulsando alianzas con las que combatir los efectos de la soledad.

Los comercios interesados deben colocar la pegatina declarándose establecimiento amigo de los mayores.

Pegatina para los comercios adheridos a la campaña contra la soledad de Cruz Roja. / CÓRDOBA

Acciones en Córdoba

La Universidad de Córdoba anunció recientemente un proyecto de Intervenciones psicológicas para prevenir o mitigar la soledad no deseada y sus efectos en la salud mental. Esta iniciativa intentará determinar si la terapia cognitivo-conductual es efectiva para combatir la soledad no deseada y si produce beneficios como la reducción de síntomas de depresión o ansiedad o el fortalecimiento de las conexiones sociales.

Asimismo, el Hospital San Juan de Dios de Córdoba lanzaba hace unos días una campaña de captación de voluntarios para su programa de acompañamiento a los mayores con el fin de paliar la soledad no deseada en este sector de la población, en el que esa soledad es un factor de riesgo añadido para la salud. La campaña apunta además los beneficios de la relación intergeneracional y apuesta por conservar el legado de experiencia y conocimientos que atesora la generación de más edad.

En la misma línea de prevención, Cruz Roja se ha aliado con el comercio de Córdoba para combatir la soledad no deseada implicando a las tiendas de barrio y el comercio de cercanía en la detección de personas mayores afectadas por la soledad. Para ello, se reparte una pegatina a las tiendas con un teléfono al que pueden llamar para compartir su situación y pedir ayuda o escucha.

El teléfono de la Esperanza (717 00 37 17) también ofrece acompañamiento telefónico programado en su programa contra la soledad no deseada.

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