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Cultura

Del Pac-Man a los ‘escape room’, la evolución del ocio en Córdoba

La desaparición de los cines de barrio, el auge de lo digital y la búsqueda de experiencias explican cómo Córdoba ha transformado su manera de divertirse en las últimas décadas

Dos jóvenes juegan en un salón recreativo.

Dos jóvenes juegan en un salón recreativo. / EL PERIÓDICO

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

De las recreativas, a los escape room; de los cines de barrio, a los complejos en grandes superficies; del futbolín y el billar, a los locales gaming. El ocio en Córdoba ha cambiado de forma radical en las últimas décadas. En una ciudad muy distinta a la de los años 80 y 90, las formas de divertirse también han evolucionado y continúan haciéndolo, como demuestra la próxima apertura de un minigolf en pleno centro, mientras capitales como Málaga, Granada o Sevilla marcan el rumbo con propuestas cada vez más vinculadas a la tecnología y la interactividad.

Los salones recreativos vivieron su edad de oro en los años 80. Por 25 pesetas se podía jugar a clásicos como Pac-Man, Space Invaders o Donkey Kong. Las máquinas se repartían por bares y locales de barrios como Valdeolleros, Ciudad Jardín o la Fuensanta, pero también existían auténticos templos del videojuego, con volantes, motos, pistolas o cabinas completas que ofrecían experiencias inmersivas inéditas para la época. Algunos de los más recordados fueron los de la calle Don Lope de los Ríos, junto a la plaza de la Compañía; los de María Auxiliadora o los ubicados en centros comerciales como El Arcángel o El Tablero, estos dos últimos activos hasta los primeros años del siglo XXI.

La popularización de las consolas domésticas, el auge del juego on line y el aumento de los costes precipitaron su desaparición a finales de los 90. Aunque en muchas ciudades han resurgido locales de recreativas con un marcado componente nostálgico, en Córdoba apenas sobreviven algunas máquinas sueltas en bares y establecimientos hosteleros.

Estado actual del antiguo cine Isabel La Católica.

Estado actual del antiguo cine Isabel La Católica. / MANUEL MURILLO

Auge del mundo digital

Lejos de desaparecer, el ocio ha mutado. El propio auge de lo digital ha impulsado experiencias colectivas y presenciales como los escape room, en los que grupos de personas deben resolver enigmas y pruebas para avanzar. En Córdoba existen actualmente cerca de una decena, con temáticas que van desde atracos o asesinatos hasta series de éxito como La Casa de Papel. Precisamente inspirada en esta ficción es The Three, gestionado por Manuel Moreno. La idea surgió tras un viaje a Madrid, donde él y unos amigos descubrieron este formato. «Nos encantó la experiencia y decidimos traerla a Córdoba», explica. Su propuesta es teatralizada, con actores que intervienen durante el juego, «ayudan a meterte en el papel y generan tensión». El público es «muy variado», con especial presencia de despedidas de soltero, cumpleaños y grupos de adolescentes. Para Moreno, el éxito se explica porque «la gente busca experiencias, adrenalina y, sobre todo, cosas nuevas».

Los cines de barrio tampoco sobrevivieron al cambio de siglo. Salas emblemáticas como El Almirante, Isabel la Católica, Alkázar o el propio Góngora, junto a otras, fueron cerrando con la llegada de los multicines en grandes centros comerciales. Hoy, la oferta se concentra en El Tablero, El Guadalquivir y El Arcángel, con unas 35 salas frente a las más de 60 de hace dos décadas, en un sector que atraviesa un momento delicado por el auge de las plataformas de streaming y la escasez de grandes estrenos.

Un grupo de amigos tras pasar por el escape room.

Un grupo de amigos tras pasar por el escape room. / Córdoba

Otras modalidades de ocio

Junto a las recreativas, otras modalidades de ocio marcaron a varias generaciones y hoy forman parte del recuerdo colectivo. Los futbolines y billares, presentes en bares y salones específicos, fueron durante años una alternativa barata y social, especialmente en barrios como Ciudad Jardín, Levante o el Sector Sur. También las boleras vivieron su época dorada, combinando deporte, música y hostelería, antes de ir desapareciendo o quedar relegadas a grandes superficies.

A finales de los 90 y comienzos de los 2000 irrumpieron los cibercafés, espacios que ofrecían acceso a internet, juegos en red y consolas. Durante algunos años fueron punto de encuentro para jóvenes que competían en títulos como Counter-Strike o Warcraft, pero el abaratamiento de las conexiones domésticas y la expansión del wifi acabaron por hacerlos inviables.

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