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Entrevista | Juan Andrés de Gracia Presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano

«Tenemos que equilibrar la ciudad; no puede haber barrios olvidados»

Con 16 años entró en la asociación vecinal Al-Ándalus, del Parque Cruz Conde, manifestándose en la parroquia para pedir equipamientos para los jóvenes

Juan Andrés de Gracia, presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano

Paula Ruiz

Hugo Gallardo

Hugo Gallardo

Córdoba

-¿Vio el debate sobre el estado de la ciudad de este jueves?

-Vi bastante, pero al final, cuando empiezan a hablar de ellos y de Madrid ya desconecto. La parte que más me interesó, como es lógico, fueron las propuestas de mejora de la ciudad, tanto del gobierno como de la oposición. Creo que en el fondo hubo análisis y propuestas interesantes, quitando toda esa hojarasca de ataques personales y de partidos.

-¿Qué valoración hace de los últimos años de mandato? ¿Se está siendo más o menos receptivo con las propuestas de los vecinos desde que -hay mayoría absoluta en Capitulares?

-Si hablamos de vecindario, habrá quien se sienta escuchado y atendido, y quien no. En lo que tiene que ver con el Consejo del Movimiento Ciudadano considero que, a niveles de forma y relación con las entidades, ha sido una respuesta correcta, aunque a veces insuficiente. Este mandato tenía un reto diferente, que podría degenerar a olvidarse de su obligación de cumplir con el reglamento de participación ciudadana. Aunque hay situaciones diferentes, en general no ha habido un gran impacto de esa mayoría absoluta, creo que el alcalde ha trasladado una línea de respeto a los organismos de participación, lo cual no significa que se nos haga caso en todo, ni mucho menos, pero estamos en líneas muy parecidas a lo que otros tiempos ha habido.

-¿Cuáles son los retos más urgentes que tiene Córdoba para 2026?

-Nuestra ciudad necesita solventar las desigualdades que todavía tenemos en ella. Tenemos barriadas y barrios con dificultades sociales y económicas todavía muy importantes. Tenemos una periferia que no acaba de estar integrada con todo el resto de la ciudad. Y tenemos sectores sociales, como los mayores o los jóvenes, que tienen que enfrentarse a una ciudad que no siempre da respuestas. Según parece, la parte económica, el empleo, que es lo más llamativo, va funcionando suficientemente, pero tenemos la necesidad de equilibrar esta ciudad. Por último, diría que desde el punto de vista urbanístico también nos quedaría que nuestra sierra, nuestro casco histórico y también el río, en gran parte, que son retos casi históricos, encuentren un sentido nuevo con el nuevo plan general del año 2026.

«Tenemos que hablar de Moreras, han vuelto problemas que teóricamente habíamos resuelto»

-Donde parece que hay consenso es en la nueva ordenanza de veladores. ¿Está satisfecho?

-El proyecto reúne suficientes condiciones para tener nuestro visto bueno. El tema central no es tanto la ordenanza como su aplicación. Lo que no se puede tolerar es que la policía reciba una denuncia por una terraza de veladores mal situados y lo que se haga sea levantar un acta, llevarla a la Gerencia de Urbanismo y tardar dos meses en responder. Lo que el vecindario necesita son respuestas inmediatas. Tanto el vecindario como el sector hostelero tenemos que implicarnos en que todos cumplamos.

-El mayo festivo es uno de los asuntos donde más salta el resorte vecinal. Por un lado, están las quejas por la saturación de algunas zonas durante las Cruces.

-Lo primero es que la asistencia a los sitios no significa que lo que se ve allí esté bien. Pensar eso no es correcto. En el caso de las Cruces, si se sigue haciendo entrega del casco, casi en exclusiva, es un error. Este último año se ha avanzado mucho con el nuevo sistema de control, pero hay que recuperar cruces en barrios, apoyándolas, no permitir más cruces en el casco y que haya una relación entre la cruz y el entorno social y vecinal. No se pueden instalar cruces como negocio en manos de hosteleros de la noche, aunque sea a través de la pantalla de pertenecer a entidades culturales, religiosas o vecinales. Hay que mantener la relación social y vecinal de parroquias o entidades culturales con su entorno.

Juan Andrés de Gracia, presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano, durante la entrevista.  | PAULA RUIZ

Juan Andrés de Gracia, presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano, durante la entrevista. / Paula Ruiz

-Por otro lado están las críticas al modelo de feria.

-En la feria, las bases son un ficticio. El Ayuntamiento no controla la feria: lo que se va a situar, cómo se va a situar y dónde no lo sabe. Y tiene un problema, que es el horror a lo vacío. Pasar de casi 180 a casi 90 lleva a incorporar cualquier caseta sin poder seleccionar. Llegan empresarios de Málaga y otros lugares, que tienen su derecho, pero no es el interés. Luego, hay casetas con modelos discotequeros puros desde la primera hora hasta la última, y según las bases hay que evitarlos. No es un modelo social. No se pueden convertir en discotecas abiertas las 24 horas. La feria debe ser abierta y plural, pero debe permitir la convivencia. Y ahora nos han sorprendido con algo que toda la comisión de feria ya veníamos pidiendo durante mucho tiempo, que es entoldar las calles, algo que nos habían dicho que era imposible técnica y económicamente, y de repente todo se ha solventado. Aplaudimos la rectificación, pero demuestra que teníamos razón. Mientras los árboles crecen, hay que poner toldos porque la sombra es fundamental.

-Uno de los asuntos urgentes que usted no ha comentado es la inspección técnica que deberán pasar las viviendas y edificios con más de 50 años (unas 50.000), antes del último día de 2026. Usted ya comentó que es posible que se produzca un embudo en la Gerencia ante el aluvión de tramitaciones. ¿Qué pasará si no se cumple ?

-Lo primero es que con esto se tenía que haber hecho un servicio público, como la misma ITV, que es una concesión, y se paga una tasa. Aquí se ha impuesto y ahora hay que convencer a la gente de que hay que pagar, sin saber cuánto nos van a cobrar, incluso, porque hay precios libres. Lo que puede pasar son tres cosas: primero, dejar la responsabilidad en manos de cada uno y que la inspección pueda hacerse mal, teniendo el edificio daños estructurales. Eso no nos parece adecuado y el Ayuntamiento no puede mirar para otro lado. Segundo, que no se haga y que haya un problema en el edificio; ahí los seguros no se van a hacer responsables si no se tiene el informe y las administraciones no van a tener responsables. Y tercero, que ya sabemos que se está valorando, es que para alquilar una vivienda se puedan pedir estos certificados. De hecho, la propia administración, para pedir una ayuda de rehabilitación te pide los informes. Y, por supuesto que se puede hacer un embudo en la administración, aunque digan que no. Además hay zonas como las casas del campo de la Verdad que están hechas de carbonilla y que hace años ya se gastaron 7 millones de euros entre la Junta y el Ayuntamiento en intentar quitarle grietas, pero las casas siguen teniendo problemas. Ahí vamos a pedir un tratamiento especial.

«No se pueden instalar cruces como negocio, a través de la pantalla de pertenecer a entidades sociales»

-¿El desbloqueo de las parcelaciones puede ser el mayor desafío al que se ha enfrentado a lo largo de sus años en el movimiento ciudadano?

-Bueno, ha sido quizás uno de los más satisfactorios. Que desde Córdoba, con el trabajo del movimiento ciudadano y el apoyo político, también hay que reconocerlo, se consiguiera intervenir en una ley como fue la Lista para que respondiera a la realidad de Córdoba, evidentemente fue una satisfacción. Otro logro relevante es conseguir que en algunas zonas privadas de uso público, después de 50 años, el Ayuntamiento pueda colaborar en su mantenimiento. Pero el reto fundamental es resolver los problemas sociales. Ése es el centro que cualquier entidad con un poquito de sensibilidad debería tener. Tenemos realidades sociales a las que no podemos dar la espalda y que tenemos que resolver. Uno de los que más me preocupa y últimamente hemos hecho una salida pública al respecto, es Moreras, tenemos que hablar de Moreras. Moreras después de la crisis de 2008 volvió a tener problemas que habíamos teóricamente resuelto y ahora volvemos a encontrar sin ni siquiera algo que pueda ilusionar. Hasta en Las Palmeras, que también es una situación complicada, tenemos por lo menos el centro La Foggara, un nuevo proyecto impulsado en el antiguo Duque de Rivas, y a dos universidades trabajando allí, Loyola y la Universidad de Córdoba. En el Sector Sur, también hay un proyecto de seguridad, otra propuesta de nueva limpieza, bueno, tenemos el proyecto Edilquivir, donde el 90% de los recursos van a ir a esa zona. Tenemos algo que decir, pero de Moreras no decimos nada. Entonces, no podemos dejarla sin proyecto, sin fondos europeos, sin limpieza, sin seguridad: tenemos que resolver esto. Y para nosotros, mi objetivo sería que de una vez por todas, entre la Junta de Andalucía, a través de sus organismos centrales, más AVRA, que es fundamental porque es el propietario de la vivienda, y el Ayuntamiento de Córdoba, lleguemos ya a un acuerdo donde se asegure quién tiene que limpiar, se asegure quién tiene que mantener las viviendas, se asegure quién controla el uso de la vivienda, quién controla el uso de los locales, hay que darle vida y hay que darle proyectos de formación. Todo eso es fundamental.

-Hace unas semanas le entregaron el Cervatillo de Plata en reconocimiento a su compromiso vecinal. ¿Quién va a continuar su legado?

-Eso no me corresponde a mí decirlo. Lo que sí es verdad es que el protagonismo tiene que tener un fin, y saldrá alguien igual que salí yo. Será de otra forma, claro que sí, y habrá que buscar otras fórmulas de trabajo porque el sistema clásico de las asociaciones vecinales ha cambiado, porque la realidad ha cambiado. Por eso creo que lo que yo pueda aportar tal vez sea el límite de lo que ya puedo dar de sí.

-¿Y en las periferias que mencionaba antes, los barrios nuevos en los que no hay apenas comercios de cercanía, existe el movimiento vecinal?

-Sí, claro que hay. Los movimientos vecinales surgen sobre todo donde hay carencias, aunque las formas de organizarse sean otras, más telemáticas. En donde vemos paradójicamente más problemas son en las barriadas más envejecidas, que ya tienen sus equipamientos, y los problemas son otros y te das cuenta cuando tienes una cierta edad. Son problemas como la seguridad o la soledad. Y también hay que rejuvenecer los barrios, eso es muy importante.

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