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Acto en el Rectorado de la UCO

Un diálogo intergeneracional reflexiona sobre memoria y futuro tras 50 años en libertad

El presidente de la asociación memorialista Dejadnos Llorar y la 'influencer' Alba Saenc conversan sobre el impacto de la dictadura, la vida sin libertades y el papel de los jóvenes

Un debate entre generaciones por 50 años en libertad

Chencho Martínez

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Bajo el lema La libertad es tu poder, el Rectorado de la Universidad de Córdoba ha reunido este jueves a jóvenes y adultos en un diálogo sobre democracia, educación, memoria, retos y privación de libertades con motivo de los 50 años de la muerte del dictador Francisco Franco. Al encuentro han acudido autoridades políticas, sociales y sindicales en un acto que se ha convertido en una conversación entre la influencer y universitaria Alba Saenc y el presidente de la asociación memorialista Dejadnos Llorar, Antonio Deza. Aunque fue este último quien ha llevado el peso del intercambio, Saenc ha aportado su visión sobre el papel de las redes sociales y los creadores de contenido en la divulgación de esta etapa oscura de la historia de España.

El coloquio, organizado por la Subdelegación del Gobierno en Córdoba, ha estado moderado con tacto y firmeza por María José Martínez, directora de Informativos de la cadena. El acto ha contado también con la subdelegada del Gobierno en Córdoba, Ana María López, y el rector de la Universidad de Córdoba, Manuel Torralbo. López ha calificado el encuentro de “muy importante y necesario” porque, a su juicio, “damos la democracia por hecha”. Se ha centrado en los jóvenes, a quienes “va dirigido el acto”, y ha recordado que en ellos “está el germen para que la libertad tenga futuro”. “Ningún totalitarismo es bueno; la única forma de desarrollarnos libres es en democracia”, ha afirmado. López ha evocado además la situación de la mujer durante el franquismo: sin posibilidad de divorcio ni de abrir una cuenta bancaria sin permiso del marido. “¿Las chicas jóvenes quieren eso?”, ha preguntado.

Por su parte, Manuel Torralbo ha reivindicado el papel de la universidad como “espacio de debate, libertad, respeto y conocimiento”. Ha aprovechado para recordar la función que desempeñó la institución en la Transición y el tardofranquismo como foco de oposición, movilización y resistencia. “A la universidad le sienta muy bien la democracia”, ha resumido. A los jóvenes les ha pedido que voten porque “cuando participas, reflexionas sobre lo que quieres para tu futuro”. “Cualquier democracia, con sus problemas, es muchísimo mejor que cualquier dictadura”, ha recalcado.

Un debate entre generaciones por 50 años en libertad

Manuel Torralbo y Ana López, durante el acto acompañados de María José Martínez. / Chencho Martínez

Un recorrido por la historia

Antonio Deza, víctima de la represión y la miseria de la posguerra, con la ayuda de Saenc, ha trazado un recorrido por la dictadura: desde el golpe de Estado del 36 -en el que su padre fue fusilado y su abuela murió de pena- hasta la represión ejercida por figuras como el general Don Bruno, a quien se atribuyen más de 2.000 asesinatos en la provincia. Deza ha descrito la posguerra como “la miseria más absoluta a todos los niveles” y una sociedad “llena de sed de venganza”, donde las cartillas de racionamiento marcaban el día a día y una mínima parte de la población vivía bien mientras Córdoba estaba “llena de chabolas”, incluso en el entorno del Alcázar.

Sobre la Transición, ha sostenido que “se hizo bien” porque “se hizo lo que se pudo”. Ha recordado la decisión del Partido Comunista de optar por la reforma y no la ruptura “muy acertadamente”. “Hubiera sido fantástico meter a los asesinos en la cárcel, pero era imposible”, ha afirmado, en una reflexión que evocaba la “correlación de debilidades” de Vázquez Montalbán. “El terror metió el miedo en el tuétano de la población”, ha sentenciado.

El diseñador José Perea confecciona su traje mientras canta el grupo Carril Bici.

El diseñador José Perea confecciona su traje mientras canta el grupo Carril Bici. / Chencho Martínez

El papel de las redes sociales

Saenc ha acompañado a Deza recordando episodios como El Destape y La Movida, momentos en los que la juventud tomó un papel clave y se abordaron asuntos prohibidos por el régimen, entre ellos las diferentes formas de sexualidad. Como creadora de contenido, ha reivindicado el uso de las redes para hablar de temas como la dictadura y acercarlos “a los jóvenes y a los que no lo son tanto”. Ha apostado por “usar historias que conecten y emocionen” y ha animado a los usuarios a premiar a quienes tratan temas de calado “en medio de tanto contenido vacío”. “La educación es la mejor forma de defender la democracia”, ha concluido.

Alba Saenc y Antonio Deza debaten junto a María José Martínez mientras José Perea elabora su traje.

Alba Saenc y Antonio Deza debaten junto a María José Martínez mientras José Perea elabora su traje. / Chencho Martínez

La cultura ha envuelto todo el evento. El artista urbano Sake Ink ha culminado un mural con cuatro rostros de colores que simbolizaban “las diferencias que permite la democracia y que todos sabemos convivir en ella”. Ha rematado la pieza con la palabra “raíces” porque, como ha subrayado, “no existe democracia si no se respeta el origen y la diversidad de todo el mundo”. A su lado, Eva Vega ha realizado una escultura de un pie caminando que simboliza “el camino hecho y el que queda por recorrer en democracia”. El diseñador José Perea ha confeccionado en directo un traje blanco a modo de “lienzo, porque en democracia cada uno puede pintar su futuro como quiera”, con referencias a los patios como espacios de intimidad donde burlar la censura del franquismo. La nota musical la ha puesto el grupo Carril Bici, que ha interpretado temas como Libre, de Nino Bravo.

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