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Economía

La hostelería cordobesa encara la Navidad con reservas más tardías

Muchos de los hosteleros detectan menos antelación que otros años, aunque esperan llenar en el empuje final de noviembre por la fidelidad del cliente local y las comidas de empresa entre semana

Trabajadores de Bodegas Campos instalan ya la decoración navideña en sus mesas.

Trabajadores de Bodegas Campos instalan ya la decoración navideña en sus mesas. / Manuel Murillo

Fabiola Mouzo

Fabiola Mouzo

Córdoba

Las comidas y cenas de Navidad de empresas, familia o amigos ya casi están aquí, porque este año, en general, las reservas «se están demorando» un poco más, mientras que el año pasado estaban más adelantadas a estas alturas de noviembre. Eso sí, depende mucho del tipo de establecimiento hostelero al que se acuda y su capacidad, pues hay muchos que cierran reservas a un año vista.

Aunque aún no hay cifras oficiales del porcentaje de reservas, el sector confirma «un nivel bajo respecto al año anterior». Lo explica así el vicepresidente de la Asociacion Cordobesa de Hostelería y Turismo (Hostecor), Miguel Ángel Morales, que afirma que el grueso de reservas se concentra en la primera quincena de diciembre, con menos adelanto a noviembre que otros años, aunque también lo hay.

La comida gana por goleada

El grueso de las reservas, hasta un 95%, se están haciendo para comer a mediodía, que gana así por goleada a la opción de la cena, otra tendencia que lleva dándose ya unos años. «Ahora mismo se reserva más para mediodía, la gente prefiere comer y después, el tardeo», según explica Morales.

Con todo ello, la preocupación principal del sector es que la demanda no llegue a tiempo para los días grandes de la Navidad, pues la mitad de los hosteleros prefieren no confiar demasiado en las reservas de última hora. «Estamos esperando a que los clientes respondan», admite el hostelero. El temor a cancelaciones (no-shows) también es una preocupación, así como que el tiempo acompañe para que los cordobeses se animen y se puedan usar las terrazas.

La inestabilidad o las reservas de última hora son menos habituales en algunos establecimientos, donde el cliente «de toda la vida» reserva hasta con un año de antelación o donde, por la capacidad de espacio, los grupos más grandes -los más previsores- también lo hacen mucho antes para no quedarse sin sitio. Porque, lógicamente, es más difícil reservar a última hora una mesa para 15 que una para cuatro.

En plena actividad

En Bodegas Campos la campaña navideña de reservas se encuentra en plena actividad, con todos los fines de semana, el puente y los días clave (25 y 1 de enero) ya completos, explica Rafa Cuevas, director de comunicación e imagen de Bodegas Campos, que agrega que las comidas de empresa se están concentrando entre semana, sobre todo miércoles y jueves, para que los trabajadores puedan estar libres los fines de semana, mientras que los viernes y sábados están quedando para familias y amigos. Las reservas comienzan en noviembre y se concentran en la segunda quincena de diciembre.

Así, su clientela «es fiel y mayoritariamente cordobesa», con grupos familiares y empresariales que repiten cada año. El restaurante ofrece salones privados, camareros asignados y menús personalizados donde se prioriza una gastronomía cordobesa tradicional de la época navideña, con platos como potaje de garbanzos, arroz, cocido, peras al vino, leche frita o mantecados de Montilla, según explica Cuevas, que afirma que es una de las fechas más bonitas y potentes del año junto a Semana Santa, con una media de más de 500 comensales diarios en los días fuertes.

«Nuestros clientes destacan la familiaridad que encuentran durante esos días en la casa, con villancicos, decoración, la experiencia completa para que se sientan como en casa», agrega José Cuevas, que expresa que en esta campaña «no tenemos ningún tipo de pesimismo porque se mantiene de un año para otro por la fidelidad de los clientes».

Una mesa al completo en el Moriles Ribera.

Una mesa al completo en el Moriles Ribera.

En Moriles el ritmo de reservas para Navidad es similar al de años anteriores, con un repunte de comidas a finales de noviembre, especialmente los fines de semana. En este caso predominan también los almuerzos sobre las cenas, y los grupos grandes son los más previsores, según explica José Cordón, uno de los hermanos hosteleros bajo el sello Moriles. La casa ofrece menús cerrados «competitivos y adaptados a grandes grupos». En Moriles Ribera reciben de 350 a más de 500 comensales en los días fuertes.

En cuanto a las bajas expectativas que pueden tener otros hosteleros de Córdoba, que indican que las reservas están siendo más tardías, explica que «los salones grandes tienen reservas garantizadas, mientras que los restaurantes más pequeños podrían tener más dificultades». Para ellos, «si la campaña se cumple conforme las reservas y el movimiento habitual de última hora, son buenas perspectivas porque la gente quiere salir y divertirse», expresa.

Los precios de los menús navideños aumentan entre un 2% y un 5%

Como ha ocurrido en las últimas campañas navideñas debido a la inflación y el coste de los suministros, los hosteleros han tenido que subir levemente sus precios en menús cerrados y carta para esta Navidad. Según Hostecor, la subida se cifra entre un 2% y un 5%. Según su vicepresidente, Miguel Ángel Morales, los menús más económicos van de entre 35 y 40 euros y, a partir de ahí, pueden subir mucho según el establecimiento y lo que incluya. Morales indica que muchos clientes piden hasta cinco presupuestos antes de reservar.

En Bodegas Campos, por ejemplo, han optado por mantener los precios respecto al año pasado, asumiendo el aumento del coste de las materias primas «para no perder la fidelidad» de sus clientes habituales. Rafa Cuevas, director de comunicación e imagen de Bodegas Campos asegura que «mantenemos los precios prácticamente por compromiso con las familias» y que «hemos asumido el coste de la materia prima como compromiso con la sostenibilidad y apoyar el mercado de cercanía», de quienes son clientes.

En el caso de Moriles, han aplicado solo una subida «muy leve» de precios, asumiendo la mayor parte del incremento del coste de los productos, tal y como explica uno de sus gerentes, José Cordón, que destaca que su marca se asocia a buena relación calidad-precio. «Asumimos gran parte de la subida porque la situación está muy difícil; lo que más sube es la cesta de la compra», la principal materia prima de un restaurante, afirma.

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