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Comer en Córdoba

La vuelta a Córdoba en ocho platos: los imprescindibles de la cocina local

Aquí tienes ocho paradas necesarias para recorrer la provincia y su historia gastronómica con el paladar

Salmorejo, flamenquín, berenjenas califales y alcachofas a la montillana.

Salmorejo, flamenquín, berenjenas califales y alcachofas a la montillana. / Córdoba

Córdoba

Imagina dar la vuelta a Córdoba sin moverte de la mesa. Como si fuera un viaje, pero con billete solo de ida al corazón gastronómico cordobés. Con estas ocho paradas, ocho recetas que resumen siglos de historia, mezclas culturales y tradición viva, podrás hacerlo. Estos son los imprescindibles de la cocina cordobesa:

Salmorejo

Como en todo buen viaje, empezamos en el kilómetro cero: el salmorejo cordobés. Lo que para algunos es una crema de tomate, para los cordobeses es la estrella de la cocina. No deja de ser un plato simple: tomate, pan, aceite de oliva... con el colofón del huevo y el jamón. Fresco, nutritivo y con el acento propio de la ciudad.

Un palto de salmorejo cordobés.

Un palto de salmorejo cordobés. / Shutterstock

Flamenquín

En nuestra segunda parada, el flamenquín despliega su jugoso interior de lomo y jamón serrano, envuelto y frito. Un bocado que ha viajado desde la provincia a todas las mesas de Andalucía, pero que en Córdoba conserva su esencia original.

Imagen de un flamenquín cordobés.

Imagen de un flamenquín cordobés. / Guía Repsol

Ajoblanco

Un alto en el camino para volver a refrescarse. El ajoblanco, con almendra, pan, aceite de oliva y ajo, es herencia andalusí y se puede servir con uvas o melón como guinda. Es una variante del gazpacho. Un plato sencillo, al igual que el salmorejo, que refresca el verano cordobés.

Ajoblanco.

Ajoblanco. / Guía Repsol.

Berenjenas califales

Crujientes y bañadas con miel de caña, las berenjenas califales son pura evocación de la Córdoba omeya. Un plato que conecta la cocina actual de la provincia con la herencia de sabores del Califato.

Berenjenas califales con miel de Villa del Río.

Berenjenas califales con miel. / patioromano.com

Rabo de toro

A mitad del viaje, el guiso más emblemático: rabo de toro. Cocinado durante horas con vino tinto y verduras, concentra la fuerza de la tradición en un plato meloso de excelso sabor.

Preparación de un rabo de toro.

Preparación de un rabo de toro. / Córdoba

Alcachofas a la montillana

Las alcachofas a la montillana, con vino Montilla-Moriles y jamón, recuerdan que el viaje gastronómico también pasa por la huerta y las viñas. Un plato que huele a campo y a primavera, nacido en la provincia, en la localidad de Montilla.

Receta de alcachofas a la montillana.

Receta de alcachofas a la montillana. / Real Academia de Gastronomía

Mazamorra

Antes de la meta, retrocedemos siglos atrás de nuevo para sacar de la cocina otra sopa fría y refrescante. Surgido en época romana, dicen que es el antecedente del salmorejo. La mazamorra se elabora con almendras, pan, aceite y ajo como base y un ligero toque dulce. Se suele acompañar de pasas, almendras caramelizadas, u otros alimentos dulces, y un lomo de sardina ahumada o marinada. Aunque, claro, cada receta puede variar.

Mazamorra.

Mazamorra. / Guía Michelín

Pastelón cordobés

La última parada es golosa: pastelón cordobés. Hojaldre relleno de cabello de ángel, espolvoreado con azúcar y canela. Un final de viaje digno de lo que es la cocina de Córdoba.

Un trozo de pastelón cordobés.

Un trozo de pastelón cordobés. / Sabores de Córdoba

Estos ocho platos son ocho viajes dentro de un mismo destino: Córdoba. Si buscas platos típicos de la provincia, esta ruta gastronómica te llevará desde los sabores frescos del salmorejo hasta el dulzor del pastelón, pasando por guisos, alguna fritura y otras cremas frías que resumen la esencia de la gastronomía cordobesa.

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