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Salud

Córdoba casi duplica ya los accidentes laborales por calor del año pasado

En lo que va de 2025 se han comunicado ocho siniestros por altas temperaturas, a los que se suma una muerte en junio

Dos obreros trabajan en la construcción de un edificio.

Dos obreros trabajan en la construcción de un edificio. / Chencho Martínez

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Pilar Cobos

Pilar Cobos

CÓRDOBA

A falta de un mes y medio para que finalice el verano, Córdoba casi ha duplicado ya el número de accidentes laborales provocados por el calor registrados el año pasado. En esta línea, en lo que va de 2025 se han comunicado ocho accidentes leves por golpes de calor dentro del sistema de Declaración Electrónica de Trabajadores Accidentados (Delta).

La delegación territorial de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo precisa que el accidente mortal ocurrido en junio, que se atribuye a un golpe de calor, «aún no ha sido notificado en el sistema Delta, por lo tanto, no podemos registrarlo aún como oficial». También destaca que nunca hasta el momento se había recibido en el sistema un accidente laboral mortal por golpe de calor en la provincia.

No obstante, tanto UGT como CCOO han informado a este periódico de que el golpe de calor que acabó con la vida de un trabajador el pasado 21 de junio (el accidente tuvo lugar el día 20 y la víctima murió al día siguiente cuando era asistida en el hospital) ha sido confirmado oficialmente como accidente laboral. De hecho, la Consejería de Salud emitió un comunicado donde informaba de la muerte de esta persona, un hombre de 58 años de edad, detallando que «había estado trabajando en la colocación de un cartel luminoso en la calle. Es el primer fallecimiento por golpe de calor esta temporada en Andalucía».

Imagen de archivo del polígono de La Torrecilla.

Imagen de archivo del polígono de La Torrecilla. / A. J. González

Por tanto, serían nueve los siniestros laborales provocados por el exceso de temperaturas en lo que va de año en Córdoba. La información de Empleo indica que en 2024 se comunicaron cinco. La cifra más elevada de la última década se alcanzó en 2019, cuando se notificaron nueve, y 2025 ya ha igualado ese dato.

La mayoría de los incidentes declarados este año se han recibido en el mes de julio. En este sentido, cabe recordar que en los últimos días del pasado junio España registraba el comienzo de la primera ola de calor del año.

«Podrían ser más»

Por otra parte, Empleo advierte de que «hemos venido observando que los accidentes declarados por calor registran cifras muy bajas y, en una ciudad como Córdoba, parece lógico presuponer que podrían ser más». De esta forma, admite que «estos números nos llevan a pensar que podrían estar ocultándose otras causas detrás de accidentes que no se han codificado correctamente», y llama a los técnicos responsables de la codificación de accidentes a ayudar a mejorar el proceso. «La correcta identificación de estos accidentes no solo refleja mejor la realidad, sino que también permite proteger mejor la salud y seguridad de las personas trabajadoras», recuerda.

Desde el Gobierno regional subrayan que el riesgo de estrés térmico afecta, sobre todo, a sectores donde los empleados realizan su trabajo al aire libre, como la construcción; la agricultura; la ganadería y la jardinería, aunque también puede producirse en espacios cerrados. Entre las medidas de prevención, apuntan el aumento de los descansos, la hidratación, la adaptación de los uniformes y el acondicionamiento de los espacios de trabajo.

Del estrés al coma

El Protocolo andaluz de coordinación frente a los efectos de las temperaturas excesivas sobre la salud, activado en principio hasta el próximo 30 de septiembre, detalla los efectos del calor en el organismo, agrupándolos en función de su gravedad. El menos grave es el estrés por calor, que conlleva molestias y tensión psicológica.

En segundo lugar aparece el agotamiento por calor, que define como una enfermedad moderada debida a la pérdida de agua y/o sal. Puede implicar sed intensa, debilidad, mal estado, ansiedad, vértigo, mareos y dolor de cabeza.

Por último, el golpe de calor se caracteriza por una temperatura corporal por encima de los 40 grados centígrados y una disfunción del sistema nervioso central que resulta en delirio, convulsiones o coma de la víctima.

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