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Valores sociales

Cordobeses del año: Fundación ETEA

La entidad cumplió el año pasado medio siglo de historia. Durante este tiempo, el «trabajo silencioso», la cooperación internacional, la inclusión y su vinculación a la universidad han sido sus señas de identidad

José Manuel Martín, presidente de la Fundación ETEA.

José Manuel Martín, presidente de la Fundación ETEA. / Manuel Murillo

Adrián Ramírez

Adrián Ramírez

Córdoba

La Fundación ETEA conmemoró en 2024 sus 50 años de trayectoria, marcados por un firme compromiso con el desarrollo humano, la cooperación internacional y la investigación académica. Su respaldo a proyectos tanto nacionales como internacionales, su labor constante -en muchos casos discreta- y su trabajo en paralelo a la universidad, primero como ETEA y luego como Loyola, le han valido el reconocimiento como Cordobés del Año.

Desde sus inicios, la fundación tuvo como objetivo consolidar y fortalecer las líneas de trabajo que ya venía desarrollando ETEA desde su fundación (1963), especialmente en el ámbito de la cooperación internacional, con especial atención a Centroamérica.

Uno de los grandes impulsores de este proyecto fue el jesuita Jaime Loring, quien desde el primer momento estableció vínculos sólidos con universidades jesuitas en países como Honduras, Nicaragua, Cuba o Paraguay, prestándoles asesoramiento, apoyo institucional e incluso enviando profesorado para contribuir a su desarrollo. Con el tiempo, este modelo se expandió hacia otras regiones, incluyendo países del continente asiático y africano. En 2002, la Fundación ETEA se constituyó formalmente como tal, reforzando su autonomía sin perder su conexión con el ámbito universitario.

Equipación de la Fundación ETEA.

Equipo de la Fundación ETEA. / MANUEL MURILLO

Desde entonces, los ejes de su trabajo han girado en torno a la inclusión, las políticas de cooperación y el desarrollo sostenible. La Fundación ha promovido la transformación de estructuras sociales, económicas y políticas, impulsando más de 400 proyectos y convenios en diversas partes del mundo, con especial foco en Centroamérica y el Caribe, pero también en el Sudeste Asiático, el Magreb y Europa del Este.

Los proyectos abordan temáticas tan diversas como la agricultura sostenible, la lucha contra la violencia de género, la digitalización rural en Rumanía o el desarrollo inclusivo en comunidades campesinas de Paraguay.

Para su presidente, José Manuel Martín, este galardón supone «un reconocimiento a las instituciones y personas que, desde Córdoba, proyectan su labor más allá de nuestras fronteras». Martín también subraya el valor de un trabajo «callado, difícil, lleno de retos y cuyos frutos se cosechan lentamente, pero con un impacto real en las personas y comunidades con las que trabajamos».

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