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Infraestructuras universitarias

La UCO necesitará 20 millones para poner en uso la antigua Zona militar

La Universidad tiene como objetivo ampliar su campus centro y sigue trabajando para que la Junta le ceda el edificio de la antigua biblioteca de Amador de los Ríos

Zona de Reclutamiento Militar de la Trinidad.

Zona de Reclutamiento Militar de la Trinidad. / DOVILE CIVILYTE

Noelia Santos

Noelia Santos

Córdoba

La Universidad de Córdoba (UCO) necesita alrededor de 20 millones de euros para poner en marcha sus instalaciones en la antigua Zona militar, en la Trinidad, un espacio que la institución académica compró a Defensa a finales de 2023 con el objetivo de ampliar su campus centro. Se trata de una cantidad, y así lo reconoce a este periódico la vicerrectora de Campus Sostenible, Amanda García, que la UCO no tiene, de ahí que desde hace tiempo se lleve trabajando en otros espacios para intentar aliviar a la Facultad de Filosofía y Letras.

Ese trabajo se ha centrado también en la posibilidad de ocupar el edificio que a finales de 2023 dejó vacío la biblioteca del Estado en la calle Amador de los Ríos, propiedad de la Junta de Andalucía. En este sentido, cabe recordar que la UCO y el Gobierno andaluz firmaron en mayo de 2022 un protocolo de intenciones para trabajar en el objetivo de que la Universidad se quedara con el espacio para ampliar las instalaciones de Filosofía. Esta misma semana, el periódico ABC publicaba que la Junta se plantea ahora usar el espacio para que sirva de complemento del museo de Bellas Artes. Fuentes del Gobierno andaluz, como ya señalaran a CÓRDOBA en otras ocasiones, han insistido en que todavía se está estudiando qué hacer con el espacio porque hay varias propuestas encima de la mesa.

El trabajo de la UCO

Sobre este protocolo y lo que se está haciendo desde la UCO para impulsar el campus centro, Amanda García recuerda que se lleva años trabajando sobre la base de dicho convenio. «Pusimos en marcha la comisión mixta para el seguimiento del acuerdo, mandamos una propuesta de reforma integral y se le pidió informe a Cultura, que nos contestó dándonos indicaciones de por dónde tendríamos que ir y hemos visitado y analizado el edificio al detalle», enumera García, que recuerda que la UCO y la Junta han mantenido varias reuniones tras la firma del convenio y que también se llegó a enviar una propuesta más detallada al Ejecutivo andaluz cuando «nos enteramos de que había más instituciones interesadas».

Lo que defiende la UCO en este sentido, siendo consciente la institución de que la última palabra siempre la tendrá la Junta al ser la propietaria del espacio, es que «tenemos un rastro documental que pensamos que nos avala» y que ese trabajo que se ha realizado se ha hecho teniendo de base al protocolo de 2022. La vicerrectora de Campus Sostenible no entra a valorar si ese acuerdo está caducado o no (hay un apartado del mismo que lo extingue si en el plazo de un año no se ha ejecutado lo acordado), pero sí insiste en que la UCO lo ha tenido en cuenta para su trabajo de estos años, al tiempo que recuerda que el mismo fue firmado por el anterior rector, José Carlos Gómez Villamandos (actual consejero de Universidad), en un año de traspaso de competencias por haber elecciones.

Edificio de Amador de los Ríos donde hasta 2023 estaba la Biblioteca del Estado

Edificio de Amador de los Ríos donde hasta 2023 estaba la Biblioteca del Estado / NATALIJA BAKLAGINA

Al listado de acciones que se han llevado a cabo para hacerse con el edificio de Amador de los Ríos, García añade también que se le llegó a mandar a la Junta un borrador del convenio señalando la posibilidad de una cesión temporal a falta de que se cerrara la definitiva y que incluso se ha sacado a licitación una pequeña actuación en el edificio para poder ocuparlo en cuanto tengan permiso.

Con todo ello, desde la UCO inciden en que el «gran proyecto» del campus centro es la Zona, por eso se compró en su día por 2,5 millones de euros y en su puesta a punto se trabaja. «Es un proyecto que se hará poco a poco», detalla Amanda García, que califica a la iniciativa como «de futuro». Sin embargo, la necesidad de espacios es más imperiosa que la capacidad prácticamente nula de activar en poco tiempo los 20 millones de euros que hacen falta para reabrir la Zona. De ahí que se siga intentando ocupar la antigua biblioteca, la cual, culmina la vicerrectora, «quizá, pero no se sabe, ya no necesitemos cuando la Zona esté a pleno rendimiento».

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